• Este mes Alejandro Lorenzo ‘nos acerca’ no un monumento si no a un municipio entero, Rubiá

 

Rubiá está situado a 7 kilómetros de O Barco y varios de sus pueblos hacen frontera con Castilla y León.

La villa que cuenta con un millar y medio de habitantes tiene entre sus atractivos turísticos el belén artesano que se instala cada año por Navidad en la capilla que cuenta con centenares de figuras bíblicas y muchas horas de dedicación. Por el mes de Julio se celebra en el campo de fútbol de la localidad la Fiesta Ibiza que junta en la localidad a cientos de jóvenes valdeorreses desplazados expresamente para la fiesta así mismo se celebran sus fiestas patronales coincidiendo con la Ascensión (este año, dentro de muy poquito, el 25 de mayo). Mención merece también la escenificación de la Pasión y muerte de Jesucristo (artículo vinculado aquí) un espectáculo digno de admirar. No se puede obviar el atractivo natural del término municipal representado en la sierra de la Encina de la Lastra, parque nacional (más info aquí).

 

Rubiá, como todos los pueblos de la comarca, estuvo habitada por pueblos indígenas prerromanos. Estos pueblos, entre otros muchos restos, dejaron muchos topónimos, entre los cuales encontramos el de Rubiá que proviene de la divinidad indígena RAVVEANA.

Según nos adentramos en Rubiá accedemos a través de la arteria principal, una larga avenida que cruza el pueblo donde se encuentran la mayoría de comercios.

 

A mano izquierda desde O Barco encontramos la plaza del concello y un poco más hacia arriba la iglesia en un entramado de callejuelas. 

 

Volviendo a la arteria principal dirección Ponferrada encontramos una pista polideportiva con parque donde los más pequeños y mayores comparten espacio.

 

A 1 kilómetro del casco urbano encontramos el polígono industrial que nos despide de Rubiá.

 

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