• ‘Spirit of Adventure’ es la primera colaboración para el Portal de Alba Novoa
  • Una muestra de que esta actriz convierte en arte no sólo lo que interpreta, sino lo que redacta
  • Frescura, ‘locura’, fantasía y realidad en una mezcla explosiva, así es ella

La actriz Alba Novoa

 

‘Ojalá la práctica fuera tan fácil como la teoría’, dije yo mientras estudiaba para aquel examen de matemáticas en primero de primaria. Las matemáticas y yo nunca nos llevamos bien – empecé inventándome el número de manzanas que había en la cesta para no gastar tiempo contando y terminé por decir en voz alta en mi clase de cuarto que diez por diez daba doscientos doce. No es que fuera lerda, es que pasaba tres pueblos del cuadernillo de cuentas.

Después de esta anécdota gratuita, pasaré a hablar de la reproducción asistida en los suricatos de la región norte del Cáucaso ruso. Antes que nada, hace falta encontrar un ejemplar de un animal típico del sur de África en Rusia. ‘Eso es imposible’, pensarán muchos de vuestros cerebros – y es probable que tengan mucha razón, pero ¿por qué desechar la opción así del tirón? ¿Cuál es la probabilidad de que un paisano del pueblo ese famoso del Cáucaso ruso se haya ido a Sudáfrica de viaje de…de viaje y se le haya colado un suricato en el equipaje cuando iba a volver? Ínfima, de acuerdo. Pero existe, por pequeña que sea. ¿Por qué mandar el balón a córner sin explorar primero el resto de las opciones?

Oye, si a mí me ponen en la mesa unos billetes y las llaves de una casita, dejo una nube de humo y un rastro de ropa que se me ha ido cayendo de la maleta. Lo siguiente que sabéis es que estoy diciéndoos adiós desde la puerta del avión, a lo ‘presidenta de la república independiente de mi casa – versión esquimal’. No me lo pienso. Aunque no encuentre nunca nada, me llevo la experiencia. Seguro que, a la vuelta, me han pasado cosas nuevas. Y, si no, por lo menos habré entrenado mi espíritu aventurero.

El espíritu aventurero. Eh, existe. Los suricatos en Rusia, ni idea, pero lo otro sí. Y hay que entrenarlo, igual que entrenamos nuestras piernas o nuestros abdominales (insertar carcajada aquí). Se pierde más rápido que una cera de color carne en una clase de parvulitos. Es pasmosa la rapidez con la que nos podemos acomodar a nuestras circunstancias, sean las que sean.

Cuando antes podíamos recorrernos ciudades enteras por la noche sin más, ahora nos conformamos con ver Callejeros Viajeros en casa mientras degustamos productos de la última promoción de comida ‘extranjera’ del Lidl (‘estos nachos con hummus están deliciosos, ¿me darán una estrella Michelín si los presento al sitio donde se presentan los platos para que te den el premio?’).

Pero la comodidad no es la única culpable del coma en el que se puede encontrar el espíritu aventurero – hablemos del miedo. En éste capítulo que me estoy montando de ‘CSI: Cáucaso Ruso’, la comodidad es el tío con mirada de odio que sabes que ha hecho algo desde el minuto uno, pero el miedo…el miedo es la rubia que llora desconsoladamente porque han disparado a su marido – la desgraciada, no tiene poca vergüenza ni nada. ¡So zorra! ¡Si le has puesto tú la pistola en el pecho!

A dónde iba, que me pierdo. Que el miedo, a medida que crecemos (y lo dejamos, obviamente), crece con nosotros. Se disfraza de cautela y, cuando menos te lo esperas…¡BAM! estás sentado en el sofá de tu casa siendo un cuñado de la vida y dando consejos sobre lo malos que son los restaurantes chinos porque en 1995 corrió el bulo de que servían carne de gato (cuando tú te has alimentado de arroz tres delicias y pollo frito estilo chino toda tu vida).

El antídoto para la mediocridad es la aventura – más grandes o más pequeñas, las aventuras son las experiencias que nos llenan de purpurina invisible los ojos y la piel. Todos queremos despuntar, ser especiales, ser alguien que merezca la pena conocer. Todos queremos eso, pero todos hacemos lo mismo. Terminamos siendo mediocres porque nos acomodamos o nos acojonamos vivos. Nos pensamos la mar de aventureros mientras vemos ‘Donald en el País de las Matemáticas’ (QUIEN NO LA HAYA VISTO QUE LEVANTE LA MANO). Nos creemos los más valientes del universo hasta que hay que salir de casa para comprobar si hay suricatos en Rusia.

Las aventuras alimentan nuestro mundo y sólo hay mundo para los valientes.

Alba Novoa

 

Alba Novoa, dicho por ella:

  • Soy ese tipo de persona que lleva en la cartera una estampita que pone ‘Murphy me guía’
  • Soy ese tipo de persona que entra en pánico cuando le salta la ventanita de las actualizaciones de Windows mientras está escribiendo un trabajo para clase
  • Soy ese tipo de persona que cuando cuenta cosas que le han pasado tiene que normalizarlas para que la gente se las crea
  • Soy ese tipo de persona que se levanta a las nueve de la mañana un sábado y, de camino a la cocina, se encuentra con la policía local en su salón y a los bomberos subiendo a su balcón con la grúa
  • Soy ese tipo de persona que se pone nerviosa cuando el policía local que está en su salón le pregunta por la pistola de silicona que hay encima del mueble de la tele
  • Soy de esas personas que mueren por la vida. De verdad, algún día la palmo. Si no, tiempo al tiempo

 

Y como seguro que tenéis más ganas de ella, podéis encontrar más info en: http://albanovoaf.wix.com/albanovoaf

¿Estará pensando en su nuevo artículo?