• Por el sumiller José Luis del Campo

Mucho se viene hablando sobre cómo está afectando al mundo del vino el Covid-19 y el confinamiento que viene ligado. Que si aumenta la venta y/o consumo de vino, que si la restauración dejará de vender vino, que si los hogares será el punto principal a partir de ahora, que si se consumirán solamente vinos baratos, que si se salvará el sector gracias al mundo online,….

He hablado con bodegas, distribuidores, Consejos Reguladores, con amantes y consumidores habituales del vino y creo que, tras lo comentado, unido a los últimos datos de la UE de esta semana indicando que el consumo de vino europeo caerá un 8% este año, podemos contestar a tres grandes preguntas.

 

  • ¿Se está consumiendo más vino y se consumirá más o al menos el mismo que el año pasado?

En cifras globales de consumo, se consumirá sin duda menos vinos que el año pasado o que la media de los últimos 5 años. De eso no cabe duda alguna. Las estimaciones de una caída del 8% me parece muy poca a tenor de las cifras que me comentan las bodegas.

Un detalle interesante es que sí, de verdad, se está vendiendo más vino online que antes. En parte algo lógico ya que la gente no puede salir a consumir en vinotecas o restaurantes, con lo cual, la compra de su vino favorito la realizan online. Pero ¿qué ocurrirá cuando se levante el confinamiento? ¿Continuarán las ventas online? Esa será nuestra tercera pregunta.

El confinamiento traerá menor dinero disponible para bienes y servicios no esenciales y, tristemente, el vino no es un bien primario ni necesario en los hogares españoles.

Si unimos esto a que muchos establecimientos de hostelería no van a abrir y, los que habrán, deberán de reducir el aforo, la caída en el consumo de vino en estos establecimientos no la soportará el consumo en casa, porque el vino es algo social, con lo cual la gracia de tomar un vino con los amigos no se podrá sustituir por el consumo hogareño solitario.

Respuesta: El consumo de vino y su compra caerán drásticamente sin lugar a dudas, más que las cifras que estima la UE.

 

  • ¿Cambiarán los tipos de vino a consumir?

Sin duda. Hay bodegas que elaboran marcas para grandes cadenas de supermercados que nos han indicado que están sobreviviendo por estas marcas, no por las que elaboran ellos con su propio nombre. El consumo de casa es consumo de vinos económicos, de un perfil medio y bajo en cuanto a precio. El consumo de vino de gama media alta en nuestro país se centra en vinotecas, restaurantes y demás canales vinculados a la hostelería.

Y es un hecho claro, ya que adquirir un vino de 25€ para arriba es para poder disfrutarlo con amigos, no para tomarlo a solas en casa. Todo hace indicar que los hábitos de compra, tipos de vino que más se vendan y similar, van a cambiar.

La pregunta del millón es si las bodegas podrán aguantar este cambio de hábitos en el consumo de vino. Si ya la subida de aranceles a mercados como el de USA supuso un ‘puñalada’ al sector, el cambio de hábitos en el consumo nacional puede suponer una cornada de muerte para muchas bodegas.

 

  • ¿Puede ser el mundo online la solución al sector?

Podría ser una ayuda muy importante en algunos casos o bodegas concretas, pero no la solución salvadora como muchos quieren vender.

Se ha multiplicado la compra de vino online durante el confinamiento por 3 ó 4 frente a las cifras antes del Covid-19. Pero no nos engañemos, esa subida es la que realizan aquellos compradores habituales o consumidores en locales de restauración que han decidido adquirir sus vinos desde casa. Afirmar que se vende más vino online es verdad, pero solo relativa. Si una bodega vendía 1000 botellas al día, de las cuales eran online 50 (un 5%) y ahora vende 150 online (multiplica por tres) y ninguna por otro canal presencial, ya me diréis lo bueno que esto es para una bodega que realmente está perdiendo el 85% de sus ventas diarias.

Además, el 90% de las bodegas que están en el confinamiento realizando ofertas por las redes sociales, catas online, eventos por Instagram y cosas similares, no estaban en el mundo online antes de la pandemia. Se han lanzado ‘a lo bestia’ al mundo online como tabla de salvación. La gente se debe pensar que entrar en el mundo online se consigue de un día para otro. Las bodegas o tiendas online que si están vendiendo ahora, llevan años en el mundo online.

Las bodegas que quieren entrar ahora para ‘salvar el culo’ como puedan se equivocan y, además, están siendo ‘timadas’ por influencers, instagramers de pacotilla que, a cambio de recibir un vino gratis en su casa, son capaces de decir lo que quieran de ese vino, y la bodega encantadísima cuando se ‘la están metiendo doblada’.

La proliferación de gurús falsos del vino está a la orden del día, pero claro, para estos tontos, siempre hay bodegas ‘pardillas’. Cada uno debe analizar a quien se le manda su vino para una promoción online.