Hablamos con Mónica Cavallé

P- Cuando una persona tiene un problema, suelen decir: “vete al psicólogo” tú lo planteas como verse a uno mismo, ¿da la impresión de que son cosas muy similares?

R- ¡Sí y no, me explico! Formo parte de un movimiento que es conocido a nivel internacional y que en España está creciendo bastante. Precisamente de filósofos que queremos que la filosofía no quede reducida al ambiente universitario y acercarla al individuo y a la sociedad. Una de estas formas, pues son muchas. Es el asesoramiento filosófico.

P- ¿Pero?

R- Es análoga a lo que pueda ser una consulta de psicoterapia en el sentido en que el filosofo se ofrece para dialogar con personas a las que les interesa ese punto de vista que les puede ofrecer y al mismo tiempo verificar dudas existenciales, problemas personales, hasta aquí la similitud con lo que puede ser la psicoterapia.

P- ¿Qué cambia?

R- Una dinámica que tiene lugar en la consulta, difiere de la psicoterapia, por que nosotros partimos del supuesto de que muchos sufrimientos, conflictos que podemos tener en la vida cotidiana, no tienen que responder necesariamente a una problemática psicológica. Sino que con bastante frecuencia lo que hay detrás y es la raíz de esas situaciones, son conflictos de tipo filosófico.

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“Una persona tiene conceptos limitados sobre quien es ella, falta de claridad sobre cuales son sus verdaderas necesidades, cuales son sus verdaderos valores, falta de claridad con respeto a quien es. ¿Qué es lo que realmente quiere? Son cuestiones de naturaleza filosófica. Lo que tiene lugar en este diálogo que se establece y que se orienta a ayudar a esta persona. Es como digo, un diálogo de tipo filosófico”

 

P-¿A dónde quieres llegar?

R- No buscamos diagnosticar a la persona, ni buscamos trastornos detrás de la situación que plantea por mucho sufrimiento que origine; sino que intentamos mediante un diálogo ayudar a esa persona a que se comprenda, a que se clarifique, a que se de cuenta de cual es su filosofía personal. Esa que está en la base de las situaciones que está planteando. En una palabra, a que se inicie en ese camino de auto comprensión filosófica. Ahí ya diverge de lo que es una consulta psicológica.

P- En tu libro, La filosofía maestra de Vida, hablas del caso de Luisa, en donde una mujer se ocupa de todo, menos de si misma y al ocuparse de ella misma, a su marido esto le sorprende… ¿curioso?

R- Estas hablando de la “Filosofía Maestra de Vida”, en donde quise hacer una pequeña introducción explicando, ¿qué es esto del asesoramiento filosófico? Y luego conté de una forma breve, algunos ejemplos ilustrativos de situaciones que suelen ser recurrentes en la consulta y en este libro, me centre en casos de mujeres.

P- ¿Por algún motivo particular?

R- No. Vienen tantos hombres como mujeres, de hecho probablemente escriba un libro en que me centre en casos masculinos. Tuve que seleccionar varios casos y aproveche esta situación para hacer una reflexión sobre ciertos conflictos que hoy en día son recurrentes en las mujeres y este que me preguntas es bastante frecuente.

P- ¿En este caso concreto, que le pasa a la mujer?

R- Se ha identificado tanto con su rol de esposa, de madre, que de alguna manera no sabe quien es ella; más allá de esos roles. Y estas personas, suelen llegar a una determinada edad, no digamos ya a esa edad en que los hijos empiezan a salir de casa y comienzan a experimentar un profundo vacío, pues entran en contacto con eso que hablábamos anteriormente.

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“Me he centrado tanto y he vivido tanto para los demás,  me he volcado tanto en los otros, me he identificado tanto en sus necesidades, que ya no se, ni quien soy; ni cuales son mis verdaderas necesidades, ni que quiero realmente. He dejado de tener una vida propia. Y esto es una causa frecuente del sentimiento de estas mujeres y ahí podemos decir que no hay ningún conflicto psicológico. Lo que hay que hacer es una reflexión: ¿qué me ha pasado?”