“SON LEYENDAS”

  • Por Juan «El letrastero» desde su sección “Acuéstate y suda”
Keith Richards en 2018. Autor: Raph_PH

 

A lo largo y ancho de la historia del rock se han ido acumulando un buen número de anécdotas y leyendas, formando así parte de un conjunto de peculiaridades que perdurarán en la memoria de sus seguidores.

Voy a citar únicamente unas pocas. Seguramente dancen entre lo fantástico y lo absurdo, pero también podrían calificarse de reales, puesto que algunas lo son, como por ejemplo: la que cuenta que el blues-man Robert Johnson vendió su alma al mismísimo diablo en un cruce de caminos. Por lo visto, se comentaba que el bueno de Robert era un guitarrista bastante mediocre, por no decir pésimo. Tras una desaparición de meses, volvió con una técnica y destreza a las seis cuerdas suprema. Se cuenta que hizo un trato con el diablo en el cruce de caminos en Clarkslade (Misisipi), y que éste se ofreció con el fin de afinarle la guitarra. A partir de ahí… todo rodado. Hasta yo estoy por llevar este portátil con el que escribo al cruce de la carretera 49 y 61, por si el maligno me lo afina también; poniéndole una batería nueva ya de paso. A ver si así vuelvo en septiembre convertido en un colaborador ducho en esto de la escritura.

El Paul McCartney que conocemos no es tal, sino un sustituto que se hace pasar por él desde que éste falleciera en 1966 debido a un accidente de tráfico.

Otra leyenda es la que dice que el Paul McCartney que conocemos no es tal, sino un sustituto que se hace pasar por él desde que éste falleciera en 1966 debido a un accidente de tráfico. Por lo visto, Paul sería William Campbell, un ex policía que dejó la placa y la pistola para empuñar el Höfner 500/1 para zurdos que gastaba Paul. La portada del disco “Abbey road” de los de Liverpool echa más leña al fuego si cabe, pues representa el funeral de Paul. Si nos fijamos bien, Lennon es el sacerdote que oficia el funeral. Ringo ejerce de empleado de funeraria. Harrison sería el sepulturero. Y sí… ahí tenemos a Paul, caminando descalzo y con el pie cambiado hacia el más allá con un pitillo en la mano. Para rizar más el rizo, añadir que las siglas de la matrícula del VW Beetle aparcado al fondo, no son otras que: LMW. Lo que descifraríamos con un “evidente”: Linda McCartney Widow (Linda McCartney viuda). ¿Cómo te has quedado?

El caso de Black Sabbath, los cuales en la gira de 1984 tuvieron la idea de crear una piedra gigantesca (“Stonehenge”) para que sirviese  de atrezo en el escenario. Por lo visto, se les fue la mano con las medidas… y la piedra no cabía en ningún escenario.

Dejando a un lado ya el tema de lo oculto y la muerte, y para no hacerme muy pesado; están también las anécdotas, que por cierto, algunas salen en la película documental del grupo ficticio de rock Spinal Tap. Entre ellas, nos encontramos con el caso de Black Sabbath, los cuales en la gira de 1984 tuvieron la idea de crear una piedra gigantesca (“Stonehenge”) para que sirviese de atrezo en el escenario. Por lo visto, se les fue la mano con las medidas… y la piedra no cabía en ningún escenario. Algo parecido le sucedió a uno de sus ex cantantes, al bueno de Ronnie James Dio, quien también pensó en darle protagonismo a la figura de un dragón en una gira a mediados de los ochenta, y cuando iban a entrar tal magna creación a los recintos… ¡Toma! No cabía tampoco por las puertas de los pabellones.

Una de mis favoritas es la que lleva a un grado superior de ingenio empresarial el tema del rock. Es la que concierne al grupo de rock Van Halen. Tal fue su profesionalización, que su mítico cantante David Lee Roth, añadió una cláusula a los contratos que firmaban para dar sus conciertos. Se cuenta que dado lo mastodóntico del montaje que llevaban por aquel entonces; aquello más que un recital de un grupo de rock, se trataba de una empresa itinerante, produciendo dinero a cada nota del gran Eddie Van Halen. Según se sabe por boca de los mismos miembros del grupo, un contrato de esa gira venía a ser en tamaño el equivalente a una guía telefónica, o un libro de Stephen King. Para blindarse de antemano, y asegurarse que el promotor se leía todos los puntos con sus respectivas condiciones, añadieron un punto muy peculiar: consistía en que entre los aspectos a cumplir, se debía proveer a la banda de caramelos M&M´s. Pero con la condición de que los de color marrón tenían que desaparecer de la vista de ellos. De tal forma que si aparecía uno de color marrón… el promotor quedaba en evidencia, ya que no se había leído el contrato en su totalidad. Por lo tanto el concierto se quedaba… en el aire. Menudo marrón para él eh.

Según se sabe por boca de los mismos miembros del grupo Van Halen, un contrato de esa gira venía a ser en tamaño el equivalente a una guía telefónica, o un libro de Stephen King…

Y así podría estar un buen rato, contando estas leyendas (ficticias o reales). Porque confieso que siempre me han gustado. Desde mordiscos a murciélagos en plena actuación… hasta grabaciones a punta de pistola: Phil Spector, afamado y perturbado productor, quien por lo que se cuenta, tuvo a los Ramones encañonados mientras repetían una y otra vez una canción en las sesiones de grabación de su disco “End of the century”.

Ya para acabar, y sin que sirva de suspicacia alguna… un servidor también ha vivido sus momentos “Spinal tap” en lo que a la música se refiere. Puesto que no es normal que te pasaras un año y pico (con doce años, divina ignorancia) con una cinta grabada de un grupo que se llamaba: “Los Suarez”, que no eran otros que Los Suaves. Pero como el compi de clase me dijo que se llamaban así, y no había ni internet ni nadie a quien preguntar… pues eso, así figuraba en la pegatina que enganché en la TDK… Los Suarez “Esta vida me va a matar”. ¿Más? Un diente, no sé si humano o no, en un cd que compré de Def con Dos. O discos que si grababas a velocidad rápida soltaban frases que te hacían palidecer.

No es normal que te pasaras un año y pico (con doce años, divina ignorancia) con una cinta grabada de un grupo que se llamaba: “Los Suarez”, que no eran otros que Los Suaves.

En fin… la mística y la magia la música.

Y quién sea escéptico ante lo sobrenatural del Rock and Roll… ahí está  Keith Richards. No digo que me iguales al tío Keith… supéralo, si puedes.

It´s only R&R…

 

  • Por Juan «El letrastero»