Trasnos

Personajes presentes en la Literatura Oral del Bierzo: ‘los Trasnos’, los ‘Xanines’, el ‘Diablo Burlón’ y el ‘Reñubeiro’.

Los protagonistas de muchas de las leyendas y narraciones orales en el Bierzo tienen que ver con fenómenos meteorológicos, o ser como personifación de la naturaleza, o bien surgidos de creencias necesarias para satisfacer ciertas explicaciones de acontecimientos destacados en el medio rural. Así:

LOS TRASNOS O TRASGOS:

Estos seres maravillosos son conocidos en todo el Noroeste peninsular, bajo diversas acepciones. En principio, se trataría de entes espirituales domésticos, cuya fisionomía no está concretada. Incluso algunos afirman que, esporádicamente, pueden adoptar una semejanza de animal. No es que, en realidad, sean malévolos sino que les agrada proporcionar bromas y malestar a los moradores. Son enanos, saltarines, inquietos y que resaltan por su tendencia “a la travesura”. Sus artes maléficas consisten en cambiar de sitio las cosas, mover muebles y dejar insomnes a los humanos, pues sus andanzas ocurren casi siempre en medio de la nocturnidad. Visten de un color rojo “chillón”, son cojos y presentan un agujero en su mano izquierda.

Debido a sus continuas asechanzas, se dice que se vinculan a determinadas familias aunque estas muden de hogar.

EL XANÍN:

Su parecido con el trasno permitiría admitirlo como una variante reseñable del mismo. Sus cualidades identificativas y diferenciales es que habita en el bosque, fundamentalmente en las faldas de las montañas próximas a Folgoso de la Ribera (el Carballal, como exponente señero). Sus habilidades les posibilitaban importunar a las personas que se aventurasen a invadir su hábitat forestal.

Durante las noches del riguroso invierno, descendían a las casas del Barrio de Santa Eugeniaa fin de albergarse junto al fuego. Se nutrían con los restos de la cena de los residentes en el lar: patatas o castañas asadas y otros alimentos.

Se cuenta que, en contadas ocasiones, ayudaban en las tareas de tala y recogida de leña a los pocos que tenían en calidad de “amigos”.

EL DIABLO BURLÓN:

También denominado, en Ancares, “cochino-puerco”, se asimila a veces al trasgo. Sin embargo, su naturaleza es distinta. Sus trastadas más notorias se relacionan con “trenzar las crines de los caballos”.

El apelado como “trasno do cocho”, en la Comarca ancaresa, se manifiesta en las encrucijadas de los caminos (“diañu burlón”).Su misión es extraviar a los viajeros, utilizando múltiples artimañas.

Su afición esencial es la de observar a las mujeres desnudas,fijándose en todas “sus vergüenzas”. Para ello se introduce y transfigura en el cuerpo de ciertos animales favoritos: carnero, burro, vaca, oveja, “gocho”,…. Se añade que es capaz de agrandarse o empequeñecer, para cargar en sus lomos varias personas.

EL RENUBEIRO:

Las condiciones atmosféricas y los meteoros adversos (pedrisco, tormentas devastadoras,…) se asocian con esta entidad, que no adquiere materalización (excepto una representación aproximativa) pero que se manifiesta de forma contundente.

Son entidades fabulosas y sorprendentes, en relación a una visión cosmogónica personificada. El hecho de que las sociedades agrícolas dependieran, casi exclusivamente, de la recolección de las cosechas les hizo acceder a una posición decisiva.

Se dan dos fases o momentos consecutivos en la meteorología, en caso de formarse una tormenta: el trueno, ruido estridente y estampidos varios (regidos por el troneiro) y el desarrollo acelerado de los nimbo-cúmulos (cuya acción desencadena el peligroso nubeiro).

La génesis de esta creencia o constatación es discutida y discutible. En referencia a los mitos precristianos, se sustanciaría en uno más de los ángeles-demonios o con espíritus celestes. En una perspectiva posterior y popular, se relacionó el reñubeiro con un típicoenano deforme o, así mismo, con un gigante etéreo.

La plasmación de este ser, no obstante, se reduce a un antropoide con sombrero o boinanegra y con la idiosincrasia y mentalidad de un “niño caprichoso” y destructor. De ahí su predilección por arrasar algunos lugares a los que fustiga con increíble “inquina”.

Con el transcurso del tiempo, se ha intentado comprobar el vínculo del “reñubeiro” con los malos estudiantes, recordando una pasada maldición o un padecimiento de “mal de ojo”. Es la consecuencia directa de una “malaventura” del progenitor destinada a un descendiente.

Para librarse del riesgo de perder los frutos del campo se ha acudido a remedios varios. En un momento inicial, existían “conjuradores” para prevenir los males duraderos de las inclemencias climatológicas. En otras zonas se tocaban las campanas para ahuyentar el rayo y el trueno, según sones prefijados. En Villasumil se revolvían o invirtían las campanas. En otras ubicaciones se implementaron otras soluciones imaginativas: que a la campana se anexara una imagen de Santa Bárbara, que se dispusiera un hacha amenazadora con el filo hacia arriba, o recurriendo a la devoción parroquial: en Vilarinos la protectora era Ntra. Sra. de las Nieves, en San Juan de Paluezas la Virgen de la Estrella,…

Información extraída (de modo parcial) de textos de José A. Balboa y de A. Fonteboa.

                                                  M. B. T. G.- El eco del Bierzo