Drusila

Drusila

Algunos intelectuales antropocéntricos se molestan por la cantidad de difusión en distintos medios, sobre informes y denuncias de maltrato animal.
Al exhibirse duras imágenes de criaturas sufriendo torturas o bien asesinadas cruelmente por la insana acción humana, ( marco y destaco la palabra insana ) ,estos intelectuales puntualizan que millones de niños, mujeres y ancianos padecen, indefensos, en todo el mundo, de hambre, miserias, torturas, asesinatos ( marco y destaco la palabra indefensos) y deberían darle más difusión a ese hecho que a la imagen de un perro con el hocico reventado por un petardo para diversión de unos imbéciles.

Ahora bien, porque la vida y los hechos vuelven a muchas personas escépticos existe cierta desconfianza hacia las grandes organizaciones proteccionistas, porque donde se manejan intereses políticos e increíbles cantidades de dinero suele vislumbrarse la sombra de un tentáculo con billetes adheridos a sus ventosas.

Aclarado esta visión personal, volvamos al punto sobre que imagen es más importante difundir, un niño agonizando desmembrado en cualquier guerra en curso o un perro moribundo con el hocico reventado por un petardo.

Ambas señores, ambas.

Rescato las palabras que reservé, insano e indefenso, y, desdibujando identidades armo una frase, sólo un insano puede torturar y asesinar a seres indefensos.

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Y bajo este punto de vista da igual hablar de animales o personas, se debe hablar de que, quien tortura gatitos, cosificando en pos de morboso placer personal a un ser vivo, tiene todas las fichas para convertirse en un futuro asesino de sus semejantes, cualquier duda consultar antecedentes psicológicos de criminales.

Dicho esto queda en claro que existe una línea conductiva directa entre ambos abusos aberrantes, que se debe “educar” a la sociedad, y mientras más se muestren esas terribles imágenes de dolor animal y más espanto produzcan entonces más se entenderá que el objeto de matanza es justamente eso, un objeto, y quien lo perpetra es un depravado sin límites y, por el sólo hecho de divertirse a expensas del dolor de un perro debe ser encerrado sin contemplaciones en un instituto psiquiátrico o cárcel.

Personalmente creo en el “ojo por ojo” aunque me exponga como políticamente incorrecta.

Ese individuo es un asesino, sin vueltas ni atenuantes, el antropocentrico con un poco de sentido común debe entender que la defensa de los animales esta íntimamente ligado a la defensa del ser humano.

Entonces, basta de palabras, hechos, señores, hechos. Basta de debatir que es más importante, miren un poco más allá de sus humanas narices, imaginen que miran detrás de un hocico, morro o pico, deduzcan, no es difícil.
En un acto de barbarie la identidad de la víctima da igual, es el acto lo que cuenta.

 

Sonia Drusila Trovato Menzel