• La nueva Ordenanza Reguladora de Terrazas de A Rúa (Ourense), que entrará en vigor la próxima semana, generará pérdidas económicas, destrucción de puestos de trabajo, problemas de seguridad, y seguirá destruyendo el pueblo según la mayor parte de la hostelería de la localidad

Una de las zonas de cafeterías y terrazas en A Rúa

 

Los hosteleros rueses presentaron en su día un documento consensuado y firmado por 16 locales de hostelería, en el cual exponían su entera disposición a colaborar para llegar a una buena normativa, aceptando todos los aspectos funcionales de las terrazas, así como su disposición para asumir  las subidas de tarifas.  Recordaban además que son uno de los principales sectores económicos del pueblo, y que generan cientos de puestos de trabajo, tanto directos como indirectos.

Sin embargo, mostraban su preocupación y rechazo a varios de los puntos que se recogían en la nueva normativa, ya que en la práctica supondrán, despidos de personal, inseguridad de las estructuras, y podrán poner en serio riesgo la viabilidad de los negocios, aparte de generar menos recursos para las arcas municipales vía impuestos.

Apenas se han tenido en cuenta ninguna de las propuestas de los hosteleros, que hacen hincapié, en que las estrictas limitaciones en número de sillas y mesas, prohibición de estructuras fijas, prohibición de aparatos de música ambiental o en las limitaciones en horarios.

“Los dirigentes municipales (sean del color que sean) solo se acuerdan de los hosteleros a la hora de pagar impuestos,  y ya no se acuerdan cuando fue la última vez que desde el ayuntamiento se organizó alguna ruta de tapas, cantos de taberna, o algún concierto, para ayudar a la hostelería,  ya que desde hace muchos años, lo poco que hay, procede de iniciativas privadas y nunca del ayuntamiento”.

Consideran que la desidia de los dirigentes municipales ha logrado una normativa personalista y no consensuada, y que de ser aprobada, terminará con el modelo de terraceo que lleva funcionando en el pueblo desde hace más de 20 años. Una normativa que perjudica a muchos y no beneficia a nadie, y que por supuesto recurrirán para que nunca llegue a ser efectiva.