Miguel Arias, fenómeno musical en nuestra comarca, ha querido plasmar su historia y un alegato en pro de la educación musical en vídeo. Este joven, de tan sólo 19 años muestra su madurez y compromiso, relatando su corta historia, alegando por su pasión y demuestra, una vez más, que es único, diferente y con un futuro sin límites.

Texto del vídeo:

“Estoy aquí para contarte una historia, no es una historia cualquiera ni tampoco ningún cuento de nunca acabar: es mi historia.
Llevaba ya unos cuantos meses marcando el pulso de la vida un corazón, cuando, un 22 de marzo de 1995 llegó a este mundo que, aunque cargado de cosas buenas, necesita de mi y necesita de ti para ser mejor.
Todavía no era capaz de mantener el equilibrio por mi mismo cuando ya hacía sonar la flauta de mi hermano mayor, mis palmas,… Tarareaba canciones infantiles y mi sonrisa entusiasta se hacía presente en cuanto escuchaba un par de compases, los cuales intentaba guardar en mi mente para reproducirlos después, a mi manera.
Al llegar ciertas fechas, durante toda mi infancia, me formulaban las mismas preguntas ¿Qué quieres que te regalemos por tu cumpleaños? o ¿Qué le has pedido a los reyes magos? A lo que yo respondía: ¡Una batería! ¡Una guitarra! ¡Un micrófono! ¡Un órgano!
Estos regalos fueron llegando y yo pasaba horas muertas jugando con ellos. De todos mis juguetes, estos eran los que más cuidaba y los que más me costaba compartir con mis amigos.
Así fueron pasando los años… la primaria con mis clases extraescolares de instrumentos de cuerda o la secundaria y el bachillerato, con mis clases, una vez más extraescolares, de canto, las horas de ensayo con mis grupos, conciertos, audiciones,…
Todavía no te he contado cual era mi asignatura favorita pero a estas alturas tampoco lo creo necesario… era un arte cuya formación ha ocupado, y, cada vez más, ocupa las horas muertas en los programas escolares o es una simple actividad extraescolar, como un tren para quien quiere volar, como un consuelo para niños y niñas con este tipo de inquietudes, y esto en el caso de que tengan recursos para ello porque sino… ¿Os imagináis la cantidad de talentos que se han perdido y que no se hubiesen perdido si se le dedicase el mismo tiempo a la música que a las matemáticas, por ejemplo, en nuestro sistema educativo?
Mi pasado me ha llevado a mi presente y el presente es aquí, contigo, y, tras mi experiencia, soy rotundo: llevar al límite nuestras pasiones nos hace ser felices mientras que, de lo contrario, moriríamos frustrados.
Sin música estamos muertos ¿Te has parado a pensar la importancia que tiene en tu día a día? Puede que al escucharme no me des la razón pero, como nos cuenta la literatura, “Lo esencial es invisible a los ojos” la música nos hace latir, nos hace sentir, nos hace vivir.
Nuestra sociedad necesita de músicos y artistas al igual que necesita de biólogos o matemáticos… ¿O no? Entonces… ¿No debería tener el mismo protagonismo en el sistema educativo la música que la biología?
Todos tenemos un corazón que late al ritmo de nuestra propia melodía: la música forma parte de mi, pero también forma parte de ti.”