• Por el sumiller José Luis del Campo

 

Se acercan las Navidades, y uno de los regalos más socorridos para un cuñado aficionado al vino, para el suegro o para una prima que se quiere meter este mundillo, son algunas de esas Guías de Vinos que empiezan a circular ahora por todos los lados porque saben que, aunque llegan las Navidades, ellas quieren hacer ‘el agosto’.

Lo siento, “¡¡huelen a rancio y a mafia!!”. Me da igual que las adornen, las pongan guapas y que las maquillen a través de campañas de marketing y de las redes sociales. Casi ninguna merece el respeto de una persona que sepa de vinos, pero se aprovechan de los que no tienen mucha idea para ‘clavársela’.

¡¡Pero ojo!! No solo los creadores de estas Guías son los culpables, nooo!! Aquí todos tenemos nuestra parte de culpa.

Los creadores de las Guías de Vinos, “huelen a rancio”. Muchos de los que ponen la cara en esas guías llevan décadas enganchados a la ‘mamandurria de la teta del vino’, hablando excelentemente de los vinos de sus amigos o de aquellas bodegas que aceptan entrar en su juego, o sea, poner ‘la mordida’ para salir en sus guías.

Los creadores de las Guías de Vinos,  “huelen a mafia”.  Si no acudes a tal o cual salón’, ‘si no vienes a tal o cual concurso’, ‘si no envías tales o cuáles muestras’ o directamente, ‘si no pones un banner por tantos euros en la guía, no pongo tus vinos’, son algunas de las lindeces que he oído en persona y en directo en alguna bodega estando yo presente cuando les llamaban de alguna de estas tan ‘afamadas guías’.

Pero claro, el “mafioso” extorsiona solo si el ‘incauto’ se deja extorsionar. Con lo cual, aquí hay que repartir la culpa.

Y la cosa no queda ahí, los medios de comunicación, donde me incluyo, también contribuimos a este “círculo mafioso”.

Los grandes medios, cobrando eso sí, a bombo y platillo ensalzan a estas Guías de Vinos, a sabiendas de que son el ‘timo del tocomocho’ en casi su totalidad. Muchos incluso llegan a acuerdos de colaboración con estas guías para participar del “timo” a las bodegas y a los consumidores.

Los pequeños medios, ya sin cobrar, bloggers, influencers, revistas digitales (no metidas en “la mafia”, porque hay guías que llegan a acuerdos con algunas revistas para maquillar su imagen online) y similares, ponen sin problemas las notas de prensa que remiten los departamentos de comunicación de estas guías o bien de las bodegas que remiten para que pongan los puntos que han recibido sus vinos en tal o cual guía. Si nadie las pusiera, ya verás como no se mandaban y, entonces, les daría igual salir o no en esas guías.

Aquí todos tenemos parte de culpa, no estamos libre de pecado, pero el ‘negocio’ se lo llevan algunos ‘muerto’ mientras que otros, desconozco el por qué, contribuyen al “círculo mafioso”.

Además esto es curioso. Cuando menos vino se bebe en España, más Guías salen al mercado, ¿por qué? Pues muy sencillo, los creadores de estas Guías, son conscientes de la dificultad creciente de las bodegas para colocar sus vinos en el mercado, menos gente bebe y cada vez hay más vino. Han visto en esa necesidad de las bodegas un filón de negocio. Se aprovechan sin escrúpulos de las necesidades de las bodegas.

Y digo clarito, ‘sin escrúpulos’ porque he visto muchos casos en bodegas pero uno para ejemplarizarlo sería cuando una bodega me comentó que tenía un determinado vino que no daba vendido (normal por otro lado porque, sintiéndolo mucho, no era un buen vino) pero llamó a dos de estas guías y, a cambio de ‘pasar por el aro’, una lo nombró mejor vino de España y otra el segundo mejor en su categoría. La broma supuso una inversión por la bodega, pero le ayudó, sin duda, a vender más de 5.000 botellas de ese vino que se lo ‘iba a comer’.

El nuevo bebedor quiere saber, quiere conocer, investiga, quiere ir a catas y, gracias a Dios, tienen muchos sitios en Internet donde consultar por vinos sin que sean ‘mafiosos’, donde hay opiniones que intentan ser objetivas pero que, como todo en esta vida, son realizadas por personas, con sus gustos diferentes, y ya se sabe, en esto de gustos no hay nada escrito. Pero al menos quieren hacer las cosas de forma diferente, con honestidad.

Y dejo unas últimas preguntas, ¿han contribuido estas Guías de Vinos y sus creadores a que la imagen del vino español en el exterior esté a años luz de los vinos franceses o italianos en materia de calidad? ¿Han contribuido a que cada vez se beba menos vino en España y la gente compre cada día más vinos baratos del LIDL o de Mercadona?

Por favor, si quieres hacer un regalo de Navidad a alguien, ¡¡regala un buen vino!!  ¡¡no regales una Guía de Vinos!!