Drusila

Drusila

¿Qué la Belleza?. Esa pregunta tiene tantas respuestas como individuos la plantean.

Dieron respuestas grandes filósofos y talentosos artistas. Personalmente adhiero a la teoría de Rilke, en la cual se enlaza la estética con la ética de tal modo que la una no puede ser sin la otra.

Sin embargo, la respuesta contundente esta en la Naturaleza, en su patrón de crecimiento, se llamo Proporción Áurea, y se extrajo una serie de números, la Sucesión de Fibonacci .

Los antiguos griegos, chinos, celtas, renacentistas, en resumen, muchas culturas la conocían y aplicaban.

Claro, toda luz proyecta sombra, existe la negación total a la naturaleza, la Suprema Desproporción, también conocida como Moda.

En la Historia de la Estupidez Humana se ven ejemplos por demás de los absurdos que hombres y mujeres son capaces de perpetrar para seguir una moda.

Pero ninguna, en mi humilde entender, es tan perfectamente estúpida como la cirugía plástica.

Toda cirugía es invasiva, y conlleva un riesgo de vida. Se evita en medicina salvo cuando los riesgos valen los beneficios. Por supuesto se entiende la cirugía reparadora en casos de graves accidentes o deformaciones congénitas, eso no se discute.

Pero, en el ridículo culto a la moda o en esa desesperada carrera para vencer la vejez los riesgos merecen la pena en pos de dudosos beneficios.

En mi ciudad, Buenos Aires, la desesperación por adquirir a toda costa la fisonomía que hoy en moda se considera bella pasa como una estampida de búfalos sobre toda lógica, buen gusto, dignidad y salud. Sin profundizar en casos de muertes o deformidades irreversibles, que para eso están los especialistas llamando la atención, nos limitamos a la superficie que se ve en las calles.

Depende del poder adquisitivo de quienes recurren a la fuente de eterna juventud y belleza los materiales para moldearse a si mismos, desde costosas siliconas, toxina del botulismo, o barato aceite industrial.

El resultado da pavor, como en una película de ciencia ficción, cientos de mujeres de todas las edades con el mismo rostro.

A saber, cejas levantadas en una eterna expresión de profundo asombro, nariz mínima, pómulos marcados sin entenderse a veces con la redondez natural del rostro, y la boca formada por enormes labios propios de un alienígena. El cuadro se completa con pieles estiradas, de aspecto ceruleo, sin una sola arruga que denote que alguna vez esa persona sonrió, cabello largo gracias a las extensiones, lacio, y generalmente teñido de rubio.
Grandes senos casi debajo del cuello, flacura obligada, nalgas alzadas, en un collage anatómico sin el más mínimo criterio de cuerpo humano, roza la ridiculez, y entra definitivamente en caricaturas.
Y así, se ve a la misma mujer, caminando una detrás de la otra.

Para empatar ese alarde de tontería, los hombres también están cediendo a la Moda con el mismo entusiasmo y patético resultado.

Implantes capilares, narices sospechosamente rectas, mandíbulas prominentes, edades disfrazadas, prótesis dentro de los pies para ganar altura, glúteos extrañamente alzados.

Si la tendencia continúa, y dado las importantes ganancia económicas que generan van a continuar, bueno sería que los cirujanos estéticos estudien un poco de artes plásticas.

Eso si, las clásicas, porque sería desastroso que estudiaran por ejemplo el cubismo.

O, que aprendan la Proporción Áurea, ya que es inútil,pedir que desistan de crear atemporales ” Nuevos Prometeos”

Cada quien es libre de hacer con su cuerpo lo que le venga en gana, pero, cada quien es libre de reírse de los resultados.