• Un nuevo sospechoso con perfil asesino y todo un “puzzle” de indicios siguen sin encajar para la resolución del caso

La huella ensangrentada del asesino

 

El próximo 7 de junio se cumplen 13 años del “triple crimen de Burgos”, uno de los más espeluznates y crueles de la historia criminal en España. Es el crimen perfecto, todavía sin resolver. El caso vuelve a la actualidad, y con gran fuerza mediática, después de nuevos indicios que apuntan ahora a un convicto de asesinato,  Ángel Ruiz, un vecino de La Parte de Bureba (Burgos), ahora en prisión por el asesinato de una mujer,  que ya fue investigado en 2004 (entonces descartado).

El 7 de junio de 2004, Salvador Barrio, de 53 años (de La Parte); su mujer, Julia Dos Ramos Santamarina (47años) (natural de Queirugás, en la localidad ourensana de Verín), y su hijo, Álvaro, de 12 años, aparecían brutalmente asesinados y degollados en el 5º A del número 14 de la calle Jesús María Ordoño de Burgos,  un piso de  la familia, que  también tenía otra vivienda y lugar de residencia en La Parte de Bureba.

El ensañamiento del asesino fue tal que sólo pudo ser movido por el odio. Salvador recibió 50 puñaladas; Julia,  17,  y el pequeño Álvaro, 32. El primero en ser atacado fue el padre, Salvador. Su cuerpo apareció en la cocina. Después, el asesino entró en dormitorio del matrimonio, matando a Julia, que quedó a los pies de la cama. Por último, Álvaro, el hijo de 12 años, que se encerró en su cuarto y se escondió bajo la cama sin poder burlar al asesino, que pegó una patada a la puerta para abrirla, dejando impresa una huella de una zapatilla deportiva marca Dunlop (inicialmente la investigación la cifraba en un 42 y, posteriormente, en un 44-45). Arrastró al niño por el pasillo y allí lo mató de 12 puñaladas.

El único que se salvó de la matanza fue el joven Rodrigo Barrio, entonces de 16 años (hoy tiene 29), hijo primogénito de los Barrio, que apenas unas horas antes de la salvaje matanza había ingresado en el internado de los hermanos gabrielistas de La Aguilera, en Aranda de Duero. Si al principio de lo sucedido la investigación lo consideró una víctima, posteriormente se convertiría en el principal sospechoso . Tanto es así, que junio de 2007, con 19 años,  fue detenido, momento en el que se encontraba estudiando en Ourense (hoy vive en La Parte ), y fue internado en el centro Zambrana de Valladolid como medida cautelar, siendo  decretada su libertad 72 horas después ante la falta de pruebas concluyentes.

El asesino entró por la puerta, sin forzarla. Y salió sin dejar rastro. Parece que conocía el inmueble porque el piso era un río de sangre pero los interruptores de las luces no fueron manchados, tampoco las escaleras del portal ni el ascensor. Se sospecha que se cambió de ropa.

Después de los crímenes, el asesino vació los bolsillos de los pantalones de Salvador y Julia y volcó el bolso de Julia sobre una cama. Se llevó las llaves del coche de Salvador y del garaje (no se supo si alguna cosa más, si bien había desaparecido el DNI de Julia y su cartera).

De 2007 a 2010 la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional consideró a Rodrigo el principal sospechoso de asesinar a sus padres y su hermano Álvaro. Y una parte de su familia, por parte materna, también lo sigue considerando a día de hoy, concretamente familiares de Verín (Ourense).  

Sin embargo, la aparición de Ángel Ruiz como nuevo sospechos ha abierto dudas sobre la investigación realizada en los últimos años por la UDEV.

Todo es un “puzle” de indicios que no termina de encajar y el deseo de pruebas para resolver de una vez por todas este río de sangre.

Algunos indicios  y detalles que llevaron a sospechar de Rodrigo Barrio en 2007:

-Un juego de llaves de la casa  (a la policía siempre le dijo que no lo tenía)

-Un anillo: Julia Dos Ramos solía llevar un sello de la Primera Comunión de su hijo Rodrigo (con iniciales R.B) al cuello con una cadena. No se sabe si el día del crimen lo llevaba, pero Rodrigo dijo a la Policía no saber donde estaba y, posteriormente, apareció en una caja fuerte en la casa que la familia tenía en Queirugás (Verín).

-Su personalidad: Rodrigo era aficionado a hacer dibujos macabros, como personas degolladas.

-Relaciones familiares:   tenía mala relación con sus padres.

-Sabía conducir: posibilidad de abandonar el internado por la noche sin ser visto ni oído, tomar unas llaves de un coche del centro (sabía donde se guardaban) y regresar al internado pues aunque no tenía carné sabía conducir.

Algunos indicios y detalles que llevan a sospechar en la actualidad de Angel Ruiz:

-Colección de llaves:  tenía llaves de casas del pueblo que supuestamente robaba, entre ellas la llave del despacho del pedáneo de La Parte de Bureba en la época en que ocupaba este cargo Salvador Barrio.

-Un cuchillo: coincidencias de un cuchillo del sospechoso con las del arma asesina (determinado por la forma de los cortes).

-Marca de calzado: Preferencia por las zapatillas Dunlop (en su casa fueron hallado un par de ellas), aunque con una suela diferente a las pisadas de sangre estampadas en la puerta que tumbó el asesino para matar al hijo pequeño de la familia Barrio.

-Pintadas: cubrió de pintadas ofensivas el panteón de la familia paterna la misma noche del entierro de Salvador Barrio (“cabrón” e “hijo puta”, entre otras decían).

-Su personalidad: por ser agresivo, violento y vengativo, según informes.  

-Perfil asesino: Ángel Ruiz mató a una vecina, Rosalía Martínez Gandía, el 25 de agosto de 2011. La atropelló con un coche que había robado. Ella  le había denunciado ante la Guardia Civil por haber entrado en su casa y haberla amenazado de muerte. Fue condenado en 2014 a 18 años de prisión. La Guardia Civil le considera también responsable de la desaparición de un joven búlgaro.