“Los Sikhs constituyen una comunidad social y religiosa con un sentimiento de identidad muy acusado. No en vano, en sus cinco siglos de historia el sihkismo ha sabido desmarcarse del hinduismo y del islam. Todo el mundo reconoce al sikh varón, de luenga barba y prominente turbante. ¿Y quien no ha oído hablar del extremismo sikh, que no hace tanto perseguía el establecimiento de una nación independiente en el Punjab? Los Sikhs forman parte esencial del complejo entramado de la India actual” (Agustín Pániker) 

                                          

 

Entrar en la ciudad de Amritsar en el noroeste de Nueva Delhi (India) es entrar en una ciudad industrial, es entrar en el Punjab, es entrar en el denominado granero de la India y es pasear por sus calles y hablar con sus gentes, donde se mezcla lo nuevo con lo viejo. Ahora adentrarnos en el Templo de Oro como lo conocemos en Occidente es entrar en otro mundo. Todo cambia. Esas calles que hemos dejado atrás, esas vacas o esos hombres que barren un montón de basura para esparcirla por sus calles nada tienen que ver con ese gran Centro Religioso de la Fe Sikh que como en todas las religiones cada devoto debe de visitar una vez en la vida. Sean cuales sean nuestras creencias todos podemos entrar, pues según sus palabras: “El Taj Mahal fue construido por amor, ahora bien aquí está Dios”

 

¿Cómo se puede mezclar a Dios y a la espada? Al oír pronunciar la palabra Sikh enseguida nos viene a la memoria, una fecha y un nombre: 31de Junio de 1984 y una persona, la Primera Ministra Indira Gandhi. Nos quitamos los zapatos y los dejamos en un guardarropa y nos ponemos en la cabeza un pañuelo de algodón que ellos mismos nos ayudan a poner. No debemos beber alcohol, ni tomar drogas del tipo que estas sean, y debemos de lavarnos los pies en algo que cuando entramos está ahí, una pequeña piscina de mármol que nos cubre de agua a la altura de los tobillos. Entramos ya, y ya estamos dentro y nos mezclamos: somos uno más con los muchos peregrinos que entran y salen. Mujeres y hombres nos miran sonrientes y los vemos de todas las edades, ¿dónde está esa fama que parecen tener?

La ciudad santa de los Sikhs fue fundada en 1577 por el cuarto Maestro Ram Das, aprovechando su estratégica posición en la Ruta de la Seda, se instalaron los comerciantes en ella creando una rica metrópolis que tras ser saqueada en 1971 por los afganos, vio como el más grande de los Sikhs, el Maharajá Ranjit Singh, la reconstruía y coronaba su templo con la cúpula de oro por la que desde entonces es conocida en todo el mundo. Ahora nos vienen miles de preguntas a nuestra cabeza. Para los Sikhs el designo divino se desarrolló en el Punjab, una región que por ello adoran como su patria y su tierra sagrada. De hecho el término persa punjab significa literalmente “cinco aguas” de ahí la metáfora del Punjab como la tierra de los cinco ríos. Mientras un joven Sikh nos mira: ¿qué es un Sikh? “Un Sikh es aquel devoto que venera a los diez gurus del sikhismo (de Baba Nanak a Guru Gobing Singh) y aprende el camino de la liberación que proclamaron. Esas enseñanzas se encuentran en el Adi Granth. Cuando exponen su fe, no hablan de un sincretismo hindú –musulmán, sino que estarían hablando de fuentes indicas anteriores. No tienen un rechazo al Corán, ni una denuncia directa, pero tampoco tienen una aceptación” Nos explican.

Al situarnos en la entrada norte del complejo, Darshini Deori, llegamos a la base directamente de la Torre del Reloj, una construcción de la época Victoriana que se incendió durante la operación Trueno Negro flotando sobre la superficie del Amrit Sarovar (estanque de néctar) y de ahí a una escalera de mármol desde donde perplejos contemplamos el Harmandir y al bajar los peldaños de esa escalera con esa tan necesaria humildad que tenemos que tener al acercarnos a Dios, accedemos al Parikrama, ese patio de pulido mármol que rodea el estanque. Vemos unas piedras blancas que llevan el nombre –según nos dicen- de los Sikhs que contribuyeron a la edificación del templo. A cualquier hora del día o de la noche escuchamos tanto dentro como fuera unos kirtans (cantos devocionales) de los cuales nos es difícil escapar. El agua es importantísima para el Sikh, pues tras nuestros pasos sus mujeres no paran una y otra vez de limpiar con métodos del todo curiosos. Les acompañamos una y otra vez en el sentido de las agujas del reloj, alrededor del Harmandir, se bañan una y otra vez y observamos esa agua que parece o quiere reflejar nuestras caras e incluso al concluir su baño posan para las fotografías que ilustran este reportaje.

En el extremo norte del cercado, los santuarios son conocidos como los 68 lugares sagrados. Arjan Dev el quinto Maestro, expuso a sus seguidores que una visita a este lugar equivalía a una peregrinación por los 68 lugares sagrados de la India. Vemos cuatro cabinas con una fachada de cristal que interrumpen el Parikrama. En el interior de cada una de ellas se encuentra un granthi (custodio) entonando versos del Adi Granth y observamos como muchos peregrinos se acercan y dejan ofrendas. En el extremo este del Parikrama, los dos Rangarhia Minars truncados, unas torres vigía de ladrillo cuyas cimas han sido destruidas durante la operación la Estrella Azul dominan el Gurú-Ka-Langar  y los principales ghats del baño. Y llegamos ya, tras una gran cola al interior del Harmandir, según los Sikhs, “un barco que atraviesa el océano de la ignorancia” Un Templo de tres pisos, construido por Arjan Dev en donde se encuentra el Libro Sagrado, y se recogen las enseñanzas de los Gurus Sikhs y conforma los cimientos de su religión.

 

En lugar de una puerta habitual el templo contiene cuatro, para indicar que está abierto a los creyentes de todas las religiones y a las cuatro divisiones de castas de la sociedad hindú. Al observar la gran cúpula en su tejado vemos, que está cubierta con 100 kg de oro, la forma de un loto invertido, que simboliza el interés Sikh tanto por los temas espirituales como temporales y en el interior del templo, cubierto de oro y plata y adornado con mosaicos de marfil y paneles de madera muy trabajados, está dominado por el enorme Adi Granth, que descansa sobre un trono suntuoso bajo un canopio de seda incrustado de joyas. Antes de morir en 1708, el Guru Gobing Singh que revisó el Adi Granth, declaro que se convertiría en el último Gurus y que el libro tomaría el relevo: de ahí el titulo completo de GuruGranth Sahib.  Se consagran de buena gana a la lectura ininterrumpida (ajand-path) del Guru Granth Sahib, que representa 1430 paginas (es decir 48 horas de lectura) Miremos hacia donde miremos se les ve fe en sus ojos, si se juntaran la fe y la política armarían la revolución como en otras ocasiones ha ocurrido. Pero, vemos un hermoso puente, llamado del maestro que une el Harmandir con el patio circundante frente al Akal Takht, la segunda dependencia más sagrada del complejo, un símbolo del poder de la divinidad en la Tierra.

En Amritsar cada mañana, el Maestro Libro, es llevado en un palanquín de oro, en procesión en medio de cantos devocionales de los fieles, desde el edificio religioso que está situado en frente, el Akal Tajt (Trono del Eterno) hasta el Templo de Oro. Cada tarde, al final de la lectura es vuelto a cerrar y conducido de regreso en medio de una gran ceremonia al Akal Tajt, donde descansa durante la noche, cubierto con una funda. Ahora en nuestra visita no podemos dejar a un lado la tremenda obra social que estas personas realizan. Es algo increíble. Pasear por los Gurudwaras, esos alojamientos gratuitos que acogen tanto a Sikhs como a extranjeros durante un máximo de tres noches. Se abren las puertas y los peregrinos se amontonan para ocupar un sitio en las esteras del suelo. Y visitar el Hurí-ka-langar ese gigantesco comedor comunitario anexo a las cocinas del complejo, donde ofrecen gratuitamente comida a los visitantes sin distinción de raza, religión o casta para reafirmar la creencia Sikh en la igualdad de todos los hombres. Nos hace acordarnos de las palabras de Baba Nanak mientras nos ofrecen karah parshd, un delicioso dulce hecho de sémola, mantequilla, agua y azúcar que reparten entre los asistentes tras cada oficio religioso. “No existe camino hindú, ni camino musulmán. ¿Qué camino debo seguir? Voy a seguir el sendero de Dios. Él no es ni hindú, ni musulmán, y el camino que sigo es el camino de Dios”

Se abren las puertas y comenzamos a comer después de que un voluntario o sevak agradezca los alimentos recibidos cantando con gran solemnidad, y continua hasta que todos hemos saciado el apetito. Al terminar observamos como otros peregrinos se sientan de nuevo y el ciclo se repite. Pero los kirtans no cesan y las puertas siguen abiertas todo el día y toda la noche. La parte esencial sigue siendo la oración, en el curso de la cual se práctica la disciplina del Nombre (nam simaran, nam japam) y esto se repite tres veces al día: por la mañana temprano, por la tarde al caer el sol, somos llamados para colaborar en la misma, mirando durante unos minutos al Harmandir y observando como esa cúpula de oro se refleja en el agua, y por la noche antes de acostarse. Solo escuchamos los kirtans por los altavoces. Entramos por la mañana temprano y salimos de noche para ver esa evolución, esa dualidad que también se percibe en el Templo de Oro. Podremos contemplar una representación de toda una familia Sikh desfilando: grupos de hacendados jats, los que residen en Gran Bretaña o Norteamérica y están de vacaciones en la India filmando con cámaras de video –recordamos las palabras del periodista catalán, Alberto Oliveras: el granero de la india-, y el raro grupo de guerreros de aspecto feroz que llevan lanzas, sables y dagas curvadas. Reconocibles por sus ropas de azul oscuro hasta las rodillas y esos turbantes de color azafrán, y cuando les pedimos hacer una foto se ponen serios mostrando con sus lanzas esa imagen fuerte que se tiene de ellos. Los ultra ortodoxos o nihangs (literalmente cocodrilos) son los devotos del décimo Maestro Gobing Singh que van desfilando ante nuestros ojos. Y nos paramos en el piso superior de la torre del reloj, un lugar grande que contiene una galería de pinturas, que relatan la historia de los Sikhs y de sus mártires.

 

                                       LAS CINCO K

Deberán de ganarse la vida trabajando honestamente y practicar la caridad, servir al resto de la comunidad Sikh y huir de los cinco puntos malignos: la lujuria, la codicia, el apego a los bienes materiales, la ira y el orgullo. Y abrazar la noble regla de las cinco K por la cual son tan conocidos. A saber:

el varón Sikh nunca se afeita la barba y lleva su cabeza recogida en un moño bajo un gran turbante (cinco metros de algodón fácilmente lavable), es confortable y protege la cabeza, tenemos que pensar que para ellos mantener su cabello limpio y pulido es una obligación. El kirpan (un puñal o una pequeña daga) que simboliza ese lado marcial –por el cual son tan conocidos, de la Khalsa siempre representa esa defensa de la justicia que vemos en sus caras y no ha de utilizarse de forma ofensiva, el uso de Kara o la pulsera o un brazalete, sirve para recordar al iniciado y normalmente lo llevan en la muñeca derecha y el Kachh donde es recordado al devoto ese control sexual.

                                        SUS FIESTAS

Desde la entrada sorprende la belleza y la limpieza de sus casas. A diferencia de los Templos Hindúes que hemos visitado no existe ninguna estatua divina, ningún ídolo, ningún objeto oculto. La congregación (mela) más grande del Sikhismo tiene lugar durante el Baisakhi que cae normalmente a mediados del mes de abril. En nuestro peregrinar recordamos los consejos del editor Agustín Pániker autor de la única monografía en español sobre este tema y que tan buenos consejos nos ha dado. Pero seguimos con el viaje… Se ha convertido en un gran acontecimiento y muchos de ellos lo aprovechan para realizar votos en las gurduaras. En los barrios se saca al Hurí Granth Sahib en una procesión  –según nos cuentan-, encabezada por cinco hombres que representan a los pañj piare (los cinco amados), un fiesta como toda la India muy colorida sobre todo en zonas como Amritsar y Anandpur. Muchos aprovechan esta celebración para ser iniciados en la Khalsa.  La instalación del Huri Granth Sahib (1º de septiembre) y el martirio del Hurí Arjun (7 de junio), del Hurí Tegh Bahandur (3 de noviembre) y de los dos hijos del Hurí Gobing Singh. Otra de las festividades que hay que tener en cuenta es el Divali o Fiesta de las Luces, que suele ser entre octubre y noviembre. Se limpian las casas, se distribuyen dulces y por la noche, se encienden millones de lamparitas. 

                                  

CRONOLOGIA

 

  •  1469 Nacimiento del Hurí Nanak, fundador de la tradición Sikh
  •  Década de 1520 Fundación de Kartarpur, la primera comunidad Sikh
  •  Década de 1580 Construcción del Darbar Sahib en el Amritsar por el
  •  Maestro Arjan.         
  •  1606 Ejecución del Maestro Arjan por la orden del emperador Jahangir
  •  1675Ejecución del Maestro Tegh Bahadur por orden del emperador                
  •   Aurangzeb.
  •  1699 El Maestro Gobing Singh da un nuevo nombre, el Khalsa, a la comunidad Sikh.
  •  1708 Muerte del Maestro Gobing Singh; el texto sagrado sikh pasa a ocupar el centro de la autoridad dentro de la comunidad.
  •  1710 Los Sikhs, liderados por Banda Singh, toman Sirhind
  •  1765 Toma de Lahore por los Sikhs
  •  1799 Ranjit Singh toma el control de Lahore y funda el Khalsa Raj
  •  1849 Anexión del Khalsa Raj por los británicos.
  •  Década de 1860 Los Sikhs comienzan a emigrar a los lugares más allá del     subcontinente indio.
  • 1865 Publicación de la primera edición impresa del Hurí Gran Sahib
  • 1873 Registro del primer Singh Sabha para satisfacer las necesidades de la modernidad.
  • 1892 Fundación de la Khalsa College en Amritsar.
  • 1920 Fundación del Shiromani Gurdwara Prabandhak Committee.
  • 1925 El Punjab Gurdawara Act legaliza la autoridad del SGPC
  • 1947 División del Punjab al independizarse la India.
  • 1966 Creación del Punjabi Suba.
  • 1973 Se aprueba la Anandpur Sahib Resolutión.
  • 1984 El ejército indio ataca el Darbar Sahib y otros gurdwaras del Punjab.
  • 1994 Declaración de Amritsar, que exige un estado Sikh independiente.
  • 1999 La comunidad global Sikh celebra el tercer centenario de la Khalsa. 

 

LO SABIAS…

El Adi Granth o Maestro Granth Sahib es una recopilación de las palabras de los Maestros (gurbani) en lengua Panjabi y escritura gurmuni (que sale de la Boca del Maestro) La utilización de los modos musicales (raga) de la métrica (matra) expresan así los gustos o sentimientos estéticos (rasa) durante la recitación del texto y de los cantos convierte al Adi Granth en una poesía excepcional, elaborada para esa celebración del Nombre Divino. Hay un ejemplar en todas las casas al igual que en todos los templos, gurdawara o Puerta del Maestro.

 

Este reportaje no hubiera sido posible sin la colaboración de la Comunidad Sikh y los periodistas, Alberto Oliveras, Óscar Pujol  y Agustín Pániker,

 

Para saber más:

  • “Los Sikhs, Historia, Identidad y Religión (Editorial Kairos) 
  • Coronada de Moscas- Margo Glantz y fotografías de Alina López Cámara (Sexto piso. Realidades)
  • La India por dentro. Una Guía cultural para el viajero- Álvaro Enterría. Olañeta – Indicabooks

 

Artículo elaborado por Maria Parente y Roberto Carlos Mirás

Maria Parente y Roberto Carlos Mirás