Susana Prieto

Susana Prieto

Las fiestas no serían nada sin las bombas de palenque, una tradición para anunciar el inicio, el final o pasajes de los festejos. Cada pueblo cuenta con personas veteranas que se ocupan año tras año del manejo de los artefactos. Y aún cuando este arte encierra sus riesgos, los que las lanzan consideran que son gajes de un oficio, o más bien una pasión, que desarrollan, en la mayor parte de los casos, de forma desinteresada por amor más que al mundo de la pirotecnia, que también, a la esencia de las fiestas.

"Vaquero" prende la mecha antes de hacer estallar la bomba de palenque

“Vaquero” prende la mecha antes de hacer estallar la bomba de palenque

Es el caso de Manuel Fernández Vidal, conocido como “Vaquero”. Lleva desde los 12 años (hoy tiene 65) amenizando, alegrando las celebraciones, con el agradable estruendo de las bombas. Y aunque ya se ha llevado varios dedos por delante, de hecho hace cinco años le costó un ingreso hospitalario, él no piensa en ello: “Me gusta, se lleva en la sangre”, dice, porque califica este arte de una emoción indescriptible. “Es una alegría hacer estallar de emoción a un pueblo. Sin bombas, no hay fiesta”, añade.

Momento en que se inicia el lanzamiento, ya está prendida

Momento en que se inicia el lanzamiento, ya está prendida

El cariño que le pone le ha costado el reconocimiento de su pueblo de adopción, A Rúa Vella, ya que realmente es oriundo de la provincia de Pontevedra. Detrás de cada bomba, o con cada una que llena de estruendo el cielo, está el alma de quien las lanza.

Envuelto en humo tras el lanzamiento de la bomba de palenque en A Rúa Vella

Envuelto en humo tras el lanzamiento de la bomba de palenque en A Rúa Vella

 

Susana Prieto

http://valdeorrasdecerca.blogspot.com.es/