• La Diputación de Ourense, protagonista en el Día del Patrimonio Mundial, con la Ribeira Sacra posicionada para lograr la distinción de la UNESCO
  • Manuel Baltar destaca que un reconocimiento como este, de ámbito mundial, “contribuiría de manera fundamental a la recuperación económica de Ourense tras la crisis del COVID-19, un hito que viviremos en 2021 y que implicará a toda la provincia en los sectores social, empresarial y turístico”

La Diputación de Ourense conmemora hoy de manera especial el Día del Patrimonio Mundial (World Heritage Day) recordando el impulso decisivo que el presidente Manuel Baltar dio en 2013 a la Ribeira Sacra, al reactivar el procedimiento para la candidatura de este espacio natural como Patrimonio Mundial de la Unesco. Este año se cumple el séptimo aniversario de aquella primera reunión entre Baltar y los alcaldes de la parte ourensana de la Ribeira Sacra que dio inicio a este proyecto, que lideró la Diputación de Ourense consiguiendo que se sumasen la Diputación de Lugo; los ayuntamientos de Ourense y Lugo cuyos territorios se encuentran en la Ribeira Sacra, y la Xunta de Galicia, junto con el Valedor do Pobo las universidades gallegas y numerosos colectivos sociales, económicos y culturales.  

Manuel Baltar y el entonces gerente del Inorde, con los alcaldes ourensanos de la Ribeira Sacra, en la reunión de 2013

 

“Todos estos años, con todas estas entidades e instituciones, logramos generar una corriente medioambiental sin precedentes en Galicia, unida para lograr el fin común que será alcanzar en 2021 el objetivo de que la Ribeira Sacra sea declarada Patrimonio Mundial de la Unesco, algo para lo cual se encuentra en estos momentos muy bien posicionada”, afirma Manuel Baltar, destacando que este reconocimiento “supondrá también un elemento fundamental para la recuperación económica de nuestra provincia tras la crisis del COVID-19”.

“Un camino largo pero ilusionante”, recuerda Baltar, quien tras la primera reunión con los alcaldes se puso en contacto con el entonces presidente de la Diputación de Lugo, José Ramón Gómez Besteiro para que la institución lucense se uniese a esta iniciativa, como así hizo; posteriormente vinieron las mociones aprobadas a tal efecto en los plenos de ambas diputaciones y Manuel Baltar pidió entonces la implicación de la Xunta de Galicia y de su Consellería de Educación y Cultura, al igual que la del Valedor do Pobo. El apoyo fue unánime. Y así, la estrategia planificada por Baltar desde aquel septiembre de 2013 prosiguió con la reunión de los dos presidentes provinciales con los alcaldes de la zona ourensana de la Ribeira Sacra, en el monasterio de San Pedro de Rocas (Esgos).

A partir de ahí, comenzó a elaborarse la candidatura para Patrimonio Mundial de la Unesco y el 27 de diciembre de 2018 la Xunta de Galicia declaró Bien de Interés Cultural (BIC) a la Ribeira Sacra, paso previo para la presentación definitiva de la candidatura.

Hoy la Ribeira Sacra es candidata única de España a World Heritage por la Unesco por decisión unánime del Consejo de Patrimonio Histórico Nacional -el Gobierno de España y los responsables de patrimonio de los 17 gobiernos autonómicos-, una resolución que fue adoptada en el monasterio ourensano de Santo Estevo De Ribas do Sil (Nogueira de Ramuín) hace ahora un año, el 5 de abril de 2019.