• Por el sumiller José Luis del Campo

 

Con este tercer artículo quiero daros los últimos consejos para las próximas comidas y cenas navideñas en el tema de la elección del mejor vino tinto, tras haberos dado previamente consejos de la elección de blancos (ver AQUÍ) y de la conveniencia o no de elegir uno o más vinos (ver AQUÍ) para una comida o cena en estas próximas fiestas.

Lo primero, como es lo habitual, es saber si queremos tener toda la comida o cena regada de un tinto. En ese caso, lo más lógico es optar por un vino no demasiado potente, porque aunque seguro que triunfa con los segundos platos, entrantes y primeros se pueden quedar fuera de juego. De optar por un único vino tinto, mi consejo es por elegir un vino joven elaborado con una uva de carácter o bien por un vino de algo de crianza, no mucha, máximo 6-8 meses de cualquier tipo de uva tinta.

Elegir un joven de alguna varietal muy afrutada, que tenga potente acidez, puede ser un error, porque el exceso de esa carga frutal y acidez puede fastidiar un plato. Por eso os digo lo de una varietal menos ‘vibrante’ en la juventud. Un Tempranillo, un Monastrell, son buenas elecciones sin duda para hablar de jóvenes. Si optamos por un ‘roble’ o un vino de máximo de 8 meses de crianza se os abre el abanico a todo tipo de uvas. Incluso es mejor esta opción porque puedes optar por un vino elaborado con una varietal fresca, llena de fruta, pero que el ligero paso por barrica le da carácter y la unión deje un vino realmente ideal para cualquier plato, apoyando siempre el maridaje. Una Bobal, una Mencía o una Garnacha, vinos muy afrutados dentro de los tintos, con un paso por barrica ligero, ayudan a ‘domar’ el carácter de la uva y darle personalidad, sin duda.

Lo segundo es saber que platos vamos a tener delante. Un marisco y un vino tinto, pueden ‘pegar’, pero claro, no optéis por un Reserva o Gran Reserva, porque sino os podéis olvidar del sabor del marisco. Lo que si es cierto es que si tenéis por ejemplo un asado de segundo, tampoco es que le vaya muy bien un vino tinto joven. Sabiendo que platos váis a tener, puede que sea una opción el elegir dos vinos tintos para evitar demasiados problemas, un joven para entrantes y primeros y un crianza, en este caso de entre 8 y 12 meses para los segundos. Y os digo hasta 12 porque, aunque podéis poner uno de más larga crianza que le vaya muy bien, con el de 12 meses nunca os equivocaréis.

Pero siempre, da igual lo que os diga, deberéis ‘investigar’ que tipo de invitados tendréis a la mesa, ya que son los primeros que os van a dar la idea de que vino escoger. Si tenéis por ejemplo a un grupo de comensales amantes de la Garnacha, pues ya sabéis, a buscar un vino de esta uva que sea válido para todos los platos.

Espero que os hayan servido los consejos de hoy y los anteriores para disfrutar al máximo de vuestras próximas comidas y cenas navideñas.