Drusila

Drusila

Se dice, en didáctica imagen, que un neurótico es quien hace constantemente castillos en el aire, y un psicótico es quien habita en ellos.

Argentina es psicótica.

La distorsión de la realidad es tal en la clase gobernante, y tan convincente el relato en continua elaboración, que parte de la población se hunde en esa psicosis colectiva, se cree en lo absurdo, se apoya lo contradictorio, se niega aquello que está a la vista.

Argentina es hoy un lugar donde algo que tiene cuatro patas, una cola, pelaje y ladra no es un perro, es una sensación o una distorsión o miente al ser un perro.
Otra parte de la población se amedrenta ante lo rotundo del discurso del absurdo, y decide creer, voluntariamente, porque es más sencillo.

Así las cosas, inflación, inseguridad, desempleo, corrupción, miseria, se transmuta dentro de un crisol demencial en sensación, complot mediático, mentiras oligárquicas, y cuanto justificativo no justificado intente justificar.

Con gran arte de lo absurdo, se inventan enemigos externos. Aunque ese es un viejo sistema utilizado desde que el hombre se hizo sedentario. Sin embargo sigue siendo eficaz.
En Argentina también existen enemigos internos, a saber, todo aquel que asegure que el perro es perro y así contradice el relato pasa, automáticamente, a ser enemigo. Pero no un enemigo cualquiera, enemigo de la patria grande, justa y soberana. Eso se llama fascismo.

Argentina psicótica, cuyo vicepresidente acumula tantas causas penales que el peso mismo de los expedientes lo tendría que derribar por una cuestión de física. Donde se celebran asados con champán en el centro de detención militar ESMA, vemos a familiares de desaparecidos en la dictadura limpiándose los dientes con los huesos de sus propios muertos. Argentina psicótica, que se rasga las vestiduras por la Franja de Gaza pero, la inseguridad crea día a día más muertos que en esa guerra. Donde los sindicalistas poseen enormes fortunas personales y quedan en sus puestos hasta que mueren. Donde los políticos se enriquecen geométricamente e inventan herencias o trabajos profesionales exitosos cuando condecienden a explicar los orígenes del dinero, y generosos derrochan cargos y puestos a familiares y amigos.

Argentina psicótica, donde los derechos de los criminales son más respetados que los derechos de los niños. Donde los narcotraficantes ostentan tratamiento vip, estrellas en un cielo negro de podredumbre.Donde la clase media es acusada de corporacionista y se cobra impuesto al trabajo, e impuesto a supuestas ganancias futuras, y hay muchos más datos que corroboran el diagnóstico de demencia.

Pero, no se pretende aquí aburrir con tanta anécdota que da tristeza o indignación.
Solo llama la atención hablar de un país psicótico, que casualmente, tiene un psicólogo por metro cuadrado.