Apasionante viaje al mundo del Txakolí

  • De la mano de Bodega Gaintza

 

Sin duda esta cata que os acercamos hoy nos muestra un apasionante viaje al mundo del Txakolí para aquellos que aun no habéis tenido la oportunidad de disfrutar de estos vinos. Y vamos de la mano del vino Txakolí Gaintza 2020, elaborado por la bodega del mismo nombre, Bodega Gaintza, al amparo de la Denominación de Origen Getariako Txakolina.

Los Txakolís, para los que no estéis acostumbrados, suelen asociarse a vinos frescos, vibrantes en su cata, con gran acidez presente y con mucha fruta. La mayoría son vinos del año, de los denominados jóvenes, aunque cada vez son más las bodegas que se animan a elaborar este perfil de vinos con diferentes crianzas dándole una enorme complejidad que parecía que no era para este perfil de vinos.

Un vino que presenta sin duda, desde el inicio de su cata, las características de los vinos elaborados con la uva más habitual en la elaboración de los Txakolís, como es la Hodarrabui Zuri. En este vino en concreto es un 85% esta uva y un 15% de la Gros Manseng.

Esta bodega en su elaboración nos deja dos puntos interesantes que luego se perciben muy bien en la cata. Por un lado, para la fermentación alcohólica mantiene en disolución el gas carbónico endógeno de origen natural lo que ayuda a enfatizar los aromas en nariz. Por otro, presenta una crianza sobre sus propias lías de 5 a 10 meses.

La combinación deja un vino que realmente me ha encantado en todas las fases de su cata

En copa se percibe según lo sirves un vino con un color amarillo pálido, tremendamente brillante y limpio, en el que se perciben unos reflejos averdosados a la vez que se percibe el carbónico, en forma de burbujeo fino, del que os hablaba antes como elemento muy interesante en su elaboración.

La nariz es de intensidad media-alta, con una franqueza de aromas increíble, limpios, francos, con claro predominio de la fruta, mucha fruta blanca (la acidez típica de la manzana verde), toques cítricos, que se ven enfatizados tras airear la copa, percibiéndose un fondo herbáceo muy interesante, probablemente del trabajo de las lías.

La boca, es de ataque muy fresco, pero deja un paso de gran intensidad, cierta complejidad, procedente del trabajo de lías. Muchísima fruta que va de la mano de una acidez que no es tan marcada como la de otros Txakolís que he podido catar, pero si lo suficientemente presente para darle una enorme personalidad. El conjunto está muy equilibrado y nos deja un final en el paladar mineral-salino, como los grandes vinos atlánticos.

 

 

Conserva la frescura de la juventud y la intensidad de una gran elaboración y trabajo de levaduras (lías).

Una gran sorpresa la cata de este Gaintza Txakolí 2020 que demuestra que no solo se elaboran este perfil de vinos para vinos jóvenes, sino que también hay vinos maravillosos con crianza.