Drusila

Drusila

No es usted el mismo de ayer, ni el de hace un año, ni hablar que siquiera se parezca a esa criatura que jugaba crayones toda una tarde.

Usted muto, se convirtió en otro, en realidad cientos de otros a los cuales sólo lo unen recuerdos confusos de vivencias. Usted cambio y cambia, y no dejará de hacerlo.

A veces a conciencia, a veces inevitablemente. Detalles nimios o no tanto.

Usted se sorprende devorando con fruición ese plato que en épocas pasadas a sus otros asqueaba. Reacciona al escuchar con entusiasmo música que sus otros defenestraban.
Usted reacciona ahora con violencia ante una causa que sus otros hubieran considerado nimia.
Y lo que antaño fue pasión ahora le resulta un tedio insoportable.

Hasta los sueños y proyectos de sus otros ya no son ni por lejos compartidos por usted.

No son los mismos gustos, ni las mismas motivaciones, ni los mismos intereses, los cambios son tan notables, sólo tiene en común con sus otros el nombre y número de documento.

Infinidad de diferencias, etapas las llama, adjudicando vagamente ese fenómeno a la edad, pero no, porque usted puede mutar varias veces en poco tiempo, meses, o días.

Pero el problema es que usted vive una vida que alguno de sus otros planeo, se encuentra en una profesión que otro eligió y usted no la aceptaría hoy, y la que si elegiría hoy no lo haría su otro en el futuro.

Usted se unió a una pareja que otro sedujo, hoy la mira y se da cuenta que hoy no lo haría, busca otra y otra para cada otro que emerge de usted, y al fin, un otro decide quedarse definitivamente con otra. Con el tiempo otro otro no tiene el valor para desarmar eso por una confusa fidelidad a la decisión de… otro.

Usted trabajo en función de los sueños de otro, hasta quizás los haya realizado, pero aquel que debería sentirse satisfecho disfrutando el logro ya no esta, y usted se mueve incómodo en la realización de un sueño ajeno.

Sueña nuevos sueños, y con la incertidumbre de si su otro en el futuro los realizara.

Y los otros de usted, los más tiranos, son los que marcaron con firmeza el camino que legiones de otros sucesivos transitan mansamente, hasta llegar al usted que tira todo por la borda, rehaga su vida, hasta que su otro más adelante, en el futuro le reproche su poco sentido común y se lamente por considerar un acto insensato el deshechar lo anteriormente hecho que a su otro no complacía pero a ese otro si.

Por eso y por mucho, porque hoy lo creo hasta que mañana otro me suplante y me daré cuenta al ver una foto mía y advertir que no parezco yo, o al leer esto me diga que no parece escrito por mi.