• Para la docena de vecinos que residen en este pueblo de Vilamartín de Valdeorras, el nuevo espacio urbano es ahora un referente de la localidad

La plaza embellece este pueblo

 

La construcción de una plaza en Cernego (Vilamartín de Valdeorras) por parte del Ayuntamiento ha dinamizado la vida social de una aldea en la que residen tan solo una docena de vecinos. Esta obra, de las escasas que se han realizado en los últimos años, no sólo ha mudado la fisonomía de un pueblo, sino que  además se convierte en un pequeño referente de una localidad singular que aún conserva antiguas edificaciones y casas como en el pasado. “La plaza lo ha cambiado todo. Ahora el pueblo es otra cosa y, además ha quedado como una especie de mirador en el que da gusto estar”, dicen con asombro los vecinos.

Dos vecinos en la plaza

 

Y es que aunque parezca una obra básica, la plaza embellece y dota de mayor accesibilidad a un pueblo casi intransitable porque está caracterizado por elevadas pendientes, ahora “suavizadas” por esta gran explanada en el “corazón” del mismo.

La nueva plaza de Cernego

 

“Nunca se hizo nada en este pueblo pero porque nunca pedimos nada. Ahora ya tenemos una plaza que, además, permite estacionar en un momento dado a un coche, o una ambulancia si tiene que trasladarse al pueblo. También nos proporciona un espacio en el que estar y admirar”, comentan satisfechas un grupo de personas que residen en un pueblo del que dicen “tal vez esté condenado a su desaparición pues cada vez hay menos gente que quiere vivir en el rural”.

Los vecinos junto a la plaza

 

La remodelación fue posible con la colaboración vecinal, después de demoler varias casas viejas en el entorno de las que una parte del material se aprovechó para la dotación de este nuevo espacio público.

Ahora, la asignatura pendiente es el arreglo de la carretera que lleva desde Vilamartín a Cernego, llena de socavones que el propio alcalde, Enrique Álvarez Barreiro, se comprometió a arreglar cuando llegue el buen tiempo.

Vecinos entorno a la plaza