• “La voluntad de CEPES de colaborar con el recién creado Ministerio de Trabajo y Economía Social, para buscar fórmulas que permitan construir un ecosistema favorable a la Economía Social que garantice un crecimiento sostenible económica y socialmente, con empresas comprometidas y en las que prime la persona”

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante una rueda de prensa

 

Parece que por fin los esfuerzos que la Confederación Empresarial Española de Economía Social (CEPES) ha venido haciendo desde sus orígenes para que la Economía Social ocupe el lugar que le corresponde en la dimensión económico social del país han sido recogidos por un Gobierno de España, sin que podamos dejar de reconocerle al equipo ministerial saliente -la exministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social Magdalena Valerio, la exsecretaria de Estado de Empleo Yolanda Valdeolivas y la exdirectora general del Trabajo Autónomo, de la Economía Social y de la Responsabilidad Social de las Empresas, María Antonia Pérez León- su compromiso y su esfuerzo dirigidos a impulsar y visibilizar los modelos empresariales integrantes de la Economía Social dentro y fuera de España. Y es que la verdadera entrada de Europa en el siglo XXI exige que la sociedad y la economía participen activamente de los valores que proclama la Economía Social teniendo en cuenta que si bien hasta ahora, en economía, el único indicador que se tenía en cuenta era el económico, habiendo éste fracasado de manera estrepitosa, toca ampliar el espectro de valores en juego siendo la Economía Social la única opción estructurada sobre otra ética: la primacía de las personas sobre el capital articulada mediante empresas rentables social y económicamente, y en las que las decisiones se toman democráticamente generando empleo estable, de calidad e inclusivo.

Nos encontramos por lo tanto en un momento que exige valentía y en el que necesitamos que se tomen decisiones radicales a las que nos están obligando los desafíos medioambientales y las transformaciones a la que se está viendo sometida a marchas forzadas la estructura del trabajo tal y como la veníamos conociendo, al mismo tiempo que necesitamos que se mejoren y refuercen los sistemas de bienestar y protección social de los ciudadanos siendo urgente que reinventemos la economía, para lo que resulta imprescindible incrementar el peso específico de la Economía Social en tanto que humaniza la globalización e introduce también criterios ecológicos y sociales en las cadenas de valor.

La Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES) plataforma que integran 27 entidades que engloban a más de 42.000 empresas que suponen el 12,5% del empleo y el 10% del PIB y que asume la representación de los intereses de Sociedades Laborales, Cooperativas, Mutualidades, Empresas de Inserción, Centros Especiales de Empleo, Asociaciones del sector de la discapacidad y Cofradías de Pescadores, no puede sino mostrar todo su apoyo a la implantación dentro del Gobierno de España de una de sus reivindicaciones históricas: la creación un Ministerio y de una Secretaría de Estado de Economía Social en la línea de los que ya han sido creados con éxito en países como Francia o Luxemburgo y que tan notablemente han contribuido al devolver a las personas al lugar que les corresponde en el marco de la toma de determinadas decisiones económico-políticas.

Juan Antonio Pedreño, presidente de CEPES y de Social Economy Europe durante la toma de posesión de la nueva Ministra de Trabajo y Economía Social -Yolanda Díaz- subrayó “la voluntad de CEPES de colaborar con el recién creado Ministerio de Trabajo y Economía Social, para buscar fórmulas que permitan construir un ecosistema favorable a la Economía Social que garantice un crecimiento sostenible económica y socialmente, con empresas comprometidas y en las que prime la persona, de manera que podamos garantizar el cumplimiento de la Agenda 2030, el Estado de Bienestar a las generaciones futuras y aportar a las estrategias y planes que se ha marcado el nuevo Gobierno”.

Y es que, las familias que integramos la Economía Social no podemos sino valorar también de manera muy positiva el anuncio formulado por el Presidente Sánchez de crear una Comisión Interministerial sobre Economía Social motivada por la amplia representatividad y presencia con los que cuenta la Economía Social en todos los sectores de actividad (empleo, sanidad, vivienda, agricultura, transporte, industria, servicios…) por medio de empresas que van desde micropymes a corporaciones internacionales, y habiendo sido además España el primer país del Mundo en aprobar una Ley específica de Economía Social (la Ley 5/2011) y en constituir una entidad representativa de ámbito nacional que agrupe la totalidad de organizaciones de Economía Social (CEPES) Por otro lado, ya en la reunión celebrada en agosto entre Pedro Sánchez y la Junta Directiva de CEPES se convino acerca de la necesidad de que la Economía Social ocupe también un lugar preferencial en las relaciones con Europa, América y la Región Mediterránea, así como que cuente con mayor representatividad en la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).

Presidencia española del Grupo de países de la UE que apoyan la Economía Social

Además desde el 1 de enero de 2020 España ha sustituido a Francia en la presidencia del Consejo de 16 Gobiernos de la Unión Europea por la Economía Social, motivo por el que nos corresponderá tomar parte activa dentro del encargo formulado por Ursula Von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, de desarrollar un Plan de Acción Europeo para la Economía Social, encomendado al comisario de Empleo y Derechos Sociales, Nicolas Schmit.

En este sentido y desde una perspectiva más internacionalista no podemos sino insistir en cómo la Economía Social responde a los retos y desafíos sociales, económicos y medioambientales, contribuyendo decisivamente a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, objetivos globales tendentes a erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de un nuevo significado del término “desarrollo” y para cuyo cumplimiento se ha solicitado la implicación de gobiernos, del sector privado, de la sociedad civil y de la ciudadanía. Y es en torno a estas propuestas que han sido tan bien recibidas internacionalmente y en la consecución de estos objetivos que se persiguen “con fecha en el calendario” en los que la Economía Social lleva más de treinta años de ventaja, de manera que parece que ha llegado el momento en el que todos los esfuerzos que hemos venido realizando pueden, por fin, tener la acogida globalizada a la que como sociedad nos ha conducido la constatación de nuevas realidades.

 

  • Artículo elaborado por Santiago Molina Jiménez

Santiago Molina Jiménez