Manuel Guisande

Manuel Guisande

 

Yo creo que tengo un lector que me quiere matar y si no me quiere matar, el tío este tiene una forma muy curiosa de apreciarme. Hace algo más de un año, J.S.R. me envió un correo en el que me animaba con: «¿Por qué no escribe algo gracioso de Mahoma?», que lo decía como si Mahoma fuera mi hermano; como si me hubiera o lo hubiera adoptado o hubiéramos salido siempre de copas, un colega vamos.

Aunque también pensé que realmente lo que quería J.S.R. era simplemente ver cómo me cortaban en rodajas para bocatas, que es muy dado esto en verano, sandwichs que le llaman, pero algo había.

El caso es que ya ves tú qué me importaría a mí Mahoma, pero lo hice. Tras hacer testamento (tres líneas, no creas que mucho más) con dos bemoles escribí sobre Mahoma, sin temblarme el pulso, con una personalidad y un temple que hasta a a mí mismo me sorprendió, con un aquí estoy en plan torero, un desparpajo y, todo hay que decirlo, con una cierta altanería a lo… «y cuidadito, no os metáis conmigo que vuelve El Cid… ».

Y en el artículo decía que lo que más me gustaba del profeta era su turbante, que no entraba en otras consideraciones, ni la yihad ni la yihod, que a mí eso de la yihad me suena como a los menudillos, a riñones, a higadillos, a tapa: «¡¡ah!!, y unas yihad al jerez para la señora». El turbante, el puto turbante ese era lo que me molaba, y escribí, que si escribí, casi una tesis, con más giros lingüísticos y literarios que la venda esa craneal que lleva el tío ese, pero lo hice.

Total, sin IVA, que no debí decir nada incorrecto o si lo hice tuvo tanta poca repercusión o fue tan tan pero tan en bajito que ninguna célula durmiente se despertó y aún estoy aquí. Ni tan siquiera un trocito de fatua contra mí, que mira por donde esto sí que me rebotó porque el que la escribiría (que sería colega; o sea, periodista) que menos que dedicarme unas líneas de fatua… que menos que darme un poco de publicidad con un, por ejemplo « Guisande لا الشركة المصرية للاتصالات.», que al cambio es un «Guisande no te pases»… pues nada, ni eso, y luego hablan de la interculturalidad y hermandad… los cojones.

En fin, que J.S.R, me pregunta en esta ocasión (a ver si a la segunda consigue que me fusilen), sobre el feminismo, pero añade tras una exposición que parece toda una teoría: «Me refiero al feminismo radical, a las feminazis».

Pues sobre este, no el feminismo normal, sino lo que J.S.R. llama «feminazis» tengo una opinión clara, la primera clara que tengo en años, pero clara clara, vamos, clarísima, y lo que tengo claro es que las «feminazis» son feas y la guapa es dirigente.

Así de triste; la dirigente, justo la dirigente va a ser la tía que está guay y esto es un fastidio porque para conquistarla debe ser un curre resetearla para desbloquearla y ponerla equilibrada; porque si aún en la secta fuera vocal 3ª o consonante… pero justo la dirigente… una desgracia como otra cualquiera ¿no?. Pues sí

Manuel Guisande

http://manuelguisande.wordpress.com/