• El enólogo del grupo de Jorge Ordóñez señala que la calidad es extraordinaria pero que la baja cantidad de uvas generó pérdidas en el sector
  • El reconocido profesional elaborará el próximo año su primer vino con marca propia pero aún no lo comercializará

Nacho Álvarez Losada

 

Nacho Álvarez Losada,  enólogo de reconocido prestigio y director de producción de las bodegas del grupo Jorge Ordóñez en siete Denominaciones de Origen (Valdeorras, Rías Baixas, Toro, Calatayud, Málaga, Rueda y Monsant) considera que el año 2017 ha sido uno de los peores años para la viticultura, después del impacto de las heladas y la larga sequía sobre los viñedos, que arruinó una parte de la producción de uva, generando pérdidas económicas y de empleo en el sector. Pero también estima que ha sido uno de los mejores en cuanto a la calidad del vino, con mayor concentración de aromas y mejores parámetros.

El enólogo elaborará el próximo año su primer vino con marca propia, si bien todavía no la comercializará. En este momento,  está pendiente de permisos de la Junta de Castilla y León para la construcción de su bodega en Puente Domingo Flórez (León).

 

2017 ha sido uno de los peores años para la viticultura, primero las heladas y después una sequía sin tregua, ¿cómo afecta al grupo de Jorge Ordóñez?

Ha sido malo, sí. La producción de uva  se redujo entre un 35 y 40 por ciento en el grupo Jorge Ordóñez.  Afecta prácticamente a toda España. Y sigue sin llover.  Ha habido poca uva, sí, pero también ha sido un buen año para la calidad, que es excelente, favoreciendo vinos con una mayor concentración de aromas. En nuestro caso, hubo menos producción a excepción de Rías Baixas y Málaga, donde incrementamos un 10 por ciento. El resto, muy complicado. No se llega a cubrir el mercado.

 

¿Si hay menos vino debe incrementarse el precio?

Si se sube el precio, se perderían clientes y daría paso a otros competidores de países como Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo. No es por tanto la fórmula más acertada. Es cierto que no va haber cantidad, pero sí una buena calidad.

 

Las pérdidas económicas para viticultores y bodegueros saltan a la vista…

Han sido grandes. Nosotros hemos tenido que realizar recortes en la plantilla. Es muy doloroso,  pero es inviable mantener a todos los trabajadores si el 40 por ciento de la producción cae, si no hay materia prima.

 

Los seguros agrarios están ahora de “moda” como solución a las condiciones climáticas adversas, ¿qué opina?

No es una solución, puede ser una ayuda. Los seguros no cubren el 100 por 100 de las pérdidas. Yo creo que la Administración debería apoyar más a los viticultores. La Xunta, en el caso de Galicia; y la Junta de Castilla y León, en el caso del Bierzo.  Somos la viña más grande del mundo y la falta de apoyo lleva al abandono, es como abandonar a un hijo. Hay viñedos antiguos, auténticas joyas, que están olvidados. Es una pena. Si se apoyase más a los viticultores no se abandonarían los viñedos porque está demostrado que la gente es trabajadora, tiene interés. Lo que hace falta es más ayudas.

El enólogo Nacho Álvarez en sus viñedos

 

Aún así, la viticultura tiene futuro

Para mí, sí, por supuesto. Y en mi caso, para toda mi vida.

 

¿Cómo avanza el  proyecto de su propia bodega en Puente Domingo Flórez?

Sigo esperando  el permiso de la Junta de Castilla y León para construir la bodega porque necesito una autorización de uso especial ya que el suelo es rústico. Pero supongo que no habrá inconvenientes. Las cosas de Palacio siempre van despacio.

 

Aún así, producirá su primer vino con marca propia en 2018…

Elaboraré mi primer vino, a modo de ensayo, para experimentar, pero todavía no comercializaré. Estas pruebas son la parte más bonita, darle forma, ver qué se puede hacer. Estoy con mucha ilusión y la meta es hacer algo grande de una zona muy desconocida, situada en la frontera entre Galicia (Valdeorras) y León (El Bierzo), que jamás ha estado inscrita en ninguna parte, con viñedos “vírgenes” (ubicados en Puente Domingo Flórez y San Pedro de Trones), con un potencial extraordinario que nunca se ha explotado. Y creo que pinta muy bien.

 

¿Cómo bautizará la marca de su vino?

Estoy en ello, tengo ideas, pero todavía no está decidido.