• Presentadas en el Ayuntamiento las jornadas de actividades “1809: Los Franceses en Monforte”

 

La Concejal de Cultura de Monforte, Marina Doutón, y el vicepresidente de la asociación Amigos Patrimonio de Lemos, Jorge Vila, ofrecieron una rueda de prensa para dar a conocer las diferentes actividades que se celebrarán bajo el título “1809: Los Franceses en Monforte”, jornadas que tienen por objetivo conmemorar los sitios de Monforte en su 210 aniversario.

En el año 2019, se cumplen 210 años de los 3 asaltos a Monforte por las tropas francesas. Desde la Asociación Amigos del Patrimonio de Lemos y el Ayuntamiento de Monforte, nos disponemos a celebrar esta efeméride como corresponde. Para eso se creó una comisión encargada de elaborar un programa de eventos y actividades que pretenden, a lo largo del año 2019, celebrar una serie de actos para que estos hechos históricos tengan la divulgación y el protagonismo que les corresponde dentro de las batallas que se libraron en la Guerra de Independencia contra los franceses en Galicia.

De este modo, en el mes de junio, coincidiendo con el tercer sitio (del 4 a 11 de junio) a lo que sometieron los franceses a la ciudad de Monforte, se celebrarán 2 conferencias alrededor de esta temática y que habían corrido a cargo de Margarita Rodríguez Otero y José Fernando Navas Ramírez-Cruzado.

Pero antes de estas conferencias, durante lo que resta del presente curso escolar, se celebrarán 9 ciclos de charlas en los centros de enseñanza monfortinos, que correrán a cargo de Felipe Aira y que tienen por objetivo acercar a los escolares este período desconocido pero importante de la historia de Monforte.

Conmemoración de los enfrentamientos con las Tropas Napoleónicas en 1809

Pocas veces en la historia los monfortinos mostraron tanta determinación como en 1809 para expulsar a los franceses de su tierra. Este episodio, trágico, en el que desapareció un porcentaje de población que alcanza las 400 personas, es desconocido.

En las crónicas de guerra contra lo invasor Monforte no aparece como un escenario donde se desarrolló un enfrentamiento entre dos ejércitos, con artillería o grandes movimientos de tropas. Pero sufrió 3 asedios en los que se contabilizaron más muertes que en otras batallas que sí adquirieron fama.

El primer sitio en Monforte, que tuvo lugar el 18 de enero de 1809, casi coincidió con la famosa batalla de Elviña (16 de enero); el segundo sitio, acaecido el 20 de abril, coincide también con la batalla en el Casal de Eirigo (27 de abril); y el tercero, entre lo 4 y el 11 de junio, sucede simultáneamente con la batalla de Ponte Sampaio (del 7 a 9 de junio).

Para hacerse una idea de las consecuencias que tuvieron estos sitios baste mencionar dos datos extraídos del libro de defunciones de la iglesia de Santa María de Régoa: en todo el año 1808 se recogen 330 fallecidos, y en el día 20 de abril de 1809 la cantidad es de 400 muertos.

En Monforte se creó una de las primeras Juntas de Defensa de Galicia, dirigida por el abad del Monasterio de San Vicente de O Pino, fray José Beda Peña. El Batallón de Monforte fue el primero en luchar en Galicia contra los franceses, siendo la primera región de Europa en sacudirse la ocupación napoleónica; seguiría luchando hasta 1814. Ambos organismos fueron elogiados por sus contemporáneos con entusiasmo; pero hoy nada los recuerda en la ciudad.

Muchos escuchamos hablar del mariscal Soult ou dos Dragóns de Fournier, pero muy pocos de su relación con Monforte. Aún menos serán los que conozcan la actividad en estas tierras del capitán Antonio Ponce y de García de Barrio. Pero el más grave es que nadie recuerde los miles de paisanos que hablaban gallego “con acento do Val de Lemos e a peito descuberto”, como escribió Lois Diéguez, y que colectivamente fueron protagonistas de los hechos.

No importan las razones que los movieron y si realmente la causa valía la pena. Lo que hay que valorar es que las convicciones de los antepasados eran tan fuertes que los impulsaron a actuar con decisión y asumir unas consecuencias irreversibles. Sólo por eso, tanto los fallecidos como los que sobrevivieron haciendo frente a la ocupación, resistiendo en la tierra o luchando hasta el final de la guerra, merecen que se les rescate del olvido.