• El libro fue presentado en la Biblioteca de O Barco por su autora Charo Álvarez arropada por miembros del Ateneo Republicano, escritores,  familia y un nutrido público

Presentación

 

La Biblioteca de O Barco de Valdeorras acogió en los últimos días la presentación de un libro, “Memorias dunha nena da guerra”,  escrito por Charo Álvarez, que retrata las vivencias de su madre, Josefa Álvarez Quiroga, durante la Guerra Civil.

Francisco Cobo, presidente del Ateneo Republicano de Valdeorras, y el concejal y escritor Félix García Yáñez fueron los encargados de abrir el acto de presentación.

Lúa Álvarez, Josefita Álvarez, Charo Álvarez, Félix García y Francisco Cobo

 

Félix García Yáñez dijo que “Memorias dunha nena da guerra”  es un libro sencillo “que a mí me llegó al corazón” pues cuenta la historia de una familia “que lo pasó muy mal durante la represión. Esta familia puede representar a los cientos de ellas de  Galicia que sufrieron dicha represión, muchas veces sin saber por qué, simplemente porque las consideraban de izquierdas, republicanas o porque no iban a misa”.

Lectura de una poesía por Lúa Álvarez dedicada a Josefita, su abuela

 

García Yáñez  argumentó que “el golpe de 1936 y el franquismo significó en las aldeas un período de venganza y esta familia la sufrió. Josefita no cuenta, porque tal vez no se acuerda o no es consciente, que la venganza viene de un hecho que protagonizó su hermano Juan Antonio, conocido como  “O Barato”, que yo entrevisté hace muchos años, sobre un acontecimiento que se dio en 1934. En julio de ese año,  se llamó a una huelga general campesina en España, que no tuvo repercusión en Galicia, pero sí en Valdeorras debido a que el sector de los “braceiros” (que trabajaban en las viñas). Hicieron huelgas y una manifestación que salió de Petín y llegó hasta O Barco, andando. Iban entrando a cada aldea. En Portela (Vilamartín) había un sindicato, pero no sabía a qué hora pasaba la manifestación, entonces cuando la vieron llegar, cuatro jóvenes, entre ellos Juan Antonio, “O barato”,  fueron a la iglesia de San Xulián y tocaron las campanas para avisar que llegaba la manifestación y que había que bajar a la N-120. En ese momento, el cura sacó la escopeta y comenzó a lanzar tiros contra ellos. Y ahí surgió la fama de que eran de izquierdas, comunistas y anarquistas”.

La autora, firmando un ejemplar

 

Ese episodio, añadió Félix García, “repercutió en toda su familia y en Juan Antonio,  que es el que más sufre la represión en esta familia pues en 1936 se marcha al monte y pasa mucho tiempo escondido. Su madre (la madre de Josefita) y sus dos hermanas le llevaban comida, ropa y los avisaban se venían los falangistas. La represión sobre la familia de Josefita venía porque querían saber donde estaba Juan Antonio”.

García Yáñez dice que el libro cuenta pasajes como el exilio de Josefita a Lodosa: “Llega un momento, en el que se estaban produciendo violaciones en Portela y Córgomo (Vilamartín), y los padres de Josefita deciden mandarla con un tío que tenía en Lodosa (Navarra). Fue una forma de que no padeciese una represión mayor”.

Josefita también firmó ejemplares

 

Félix García contó que Juan Antonio, en 1937 “fue a O Barco y acaba entregándose, pues había un manifiesto de Franco que decía: el que no esté manchado de sangre, no tiene por qué temer. Pero le aconsejan que se vaya a la Legión, el cuerpo de combate preferente para el franquismo, para el intento de asalto a Madrid. En la Legión, lo llevan a África y allí, en los años 40,  llega una orden del Juzgado  de que tiene que asistir a un juicio en Ourense. Y va de cárcel en cárcel. La familia  contacta con un abogado y mediante un soborno logra que salga de prisión. Pero la denuncia, que la tuve yo en mi mano, procedía del cura de San Xulián, donde cuenta lo de los cuatro jóvenes y  las campanas”.

En este sentido, explicó que lo que se cuenta en el libro  hay que contextualizarlo desde el punto de vista de lo que acontecía en Portela (Vilamartín), Valdeorras y Galicia. “Ellos sufrían la represión sin saber por qué y como ellos, repito, cientos de gallegos”.

Intervención de Josefita

 

Finalmente, valoró que “es un libro de recuerdos que a mí me llegaron al corazón y tengo que agradecerle que no es un libro de estudio, histórico, sino que son unas memorias vividas y sentidas. Y  por eso les doy las gracias a Charo Álvarez y a Josefita por escribir unas memorias que nos recuerdan cómo era una aldea de Valdeorras en el centro del siglo XX”.

Por su parte, la autora, Charo Álvarez,  dijo que el libro “casi salió solo, después de oír tantas cosas.  Mi familia fue represaliada y sentí la necesidad de escribirlo. Es un libro sencillo y humilde. No soy escritora”, aclaró.  Además, dejó entrever la necesidad de un libro de estas características en las aulas para que los alumnos conozcan realmente qué paso en dicha época de la historia.  Y señaló que, entonces, “los pobres iban a la guerra, eran malos tiempos, no había igualdad entre hombres y mujeres, era una vida difícil”.

Familiares y amigos

 

Durante el acto, Lúa Álvarez, nieta de Josefita, dio lectura a un poema, en el que ensalzó la figura de su abuela como mujer trabajadora y modelo a seguir como persona muy activa a sus 95 años, de espíritu vivo y con una incansable sed de vivir.

Complicidad de madre e hija

 

Josefita y sus palabras

Y para finalizar la presentación habló la protagonista del libro, Josefita, que es natural de Portela (Vilamartín). Se mostró con la vitalidad que la caracteriza a sus 95 años, relató algunas vivencias y  destacó que “mis padres sufrieron mucho más que yo, recibiendo palizas, pues buscaban a su hijo. Mi madre fue muy valiente, salvó a su hijo. Todas las noches venían a llamar a la puerta y entraban con pistolas, delante de ella, mirando debajo de las camas, en los armarios, buscando… No tenían compasión aquellos malvados”.

Al llegar a la biblioteca

 

Expresó que “quiero que haya paz en el mundo. Tengo el cariño de mis nietos, biznietos, hijos e hijas y de todo el mundo. Me dan un amor muy grande, que es lo que me hace vivir y ser feliz. Sin ellos, no sería nada”. Además, dedicó unas palabras a su hija Charo Álvarez, la autora del libro, pues “tuvo la valentía de escribirlo, algo que me hacía mucha ilusión y siempre quise. Desde pequeñita, se fijaba mucho en las historias que yo le contaba, tenía mucho interés y ahora se decidió a escribirlo”.

Al finalizar la presentación