Drusila

Drusila

El pseudo profesional llamado a si mismo pomposamente “Creador de Mercados” tiene ante si una tarea relativamente sencilla, más por contar con los medios necesarios provistos por aquellos que encargan ese mercado de consumo.

Hay algo de ironía platónica en esto, según el filósofo griego la idea precede la existencia.

Sin embargo, también es notable la fulminante destrucción de cualquier ética.

 

 
Algunas personas sienten cierta adversión por los títeres, pero a veces son los titiriteros quienes provocan temor.

Los pasos a seguir se pueden resumir en tres, a saber:

1) Crear la necesidad
2) Magnificarla
3) Presentar el producto imprescindible para cubrir esa necesidad repentinamente imperiosa.

Las necesidades inventadas no tienen límites, ya que es condición humana el siempre desear más de lo que se posee, más si aquel bien apetecido ya lo adquirió otro humano.
Pero los productos no siempre son inofensivos. Habiendo en juego cantidades de dinero inimaginables, cualquier daño causado se diluye.

El consumismo acicateado hasta el paroxismo, mediante todo tipo de ardides, prende muy bien en la leña seca de las sociedades mercantilistas. Leña seca, sin savia, fácil de encender.
Más, cuando esa creación de mercado se basa en la paranoia.

No es raro que la industria farmacéutica sea una de las grandes beneficiadas por esa manipulación de fobias, temores, e ignorancia colectiva en una época donde eso no debe suceder. No siempre la televisión es mala, y algunas veces da información valiosa. Pero, esa misma televisión, aparato diabólicamente bipolar, ni hablar de internet, brinda información y contra información al mismo tiempo.

Un par de ejemplos ilustrativos, todo ser vivo necesita alimentarse, el hombre actual, para conservar su salud, elige con criterio comida sana. Claro, hablamos de gentes de países con acceso regular a la comida. En aquellos países en los que el hambre es la bandera de muerte los manipuladores de mercado no existen, si en cambio los “Formadores de Opinión”.

Ahora resulta que comer bien no alcanza, se deben agregar suplementos dietarios, tales como hierro, magnesio, omega 3, antioxidantes et cetera, para lo cual hay una variedad increíble de productos en las góndolas de las farmacias y supermercados. Todo ello y más se suple tranquilamente con lentejas, bananas, pescado y cítricos en una dieta regular.

Pero, los precios de unos al lado de los otros tienen una diferencia abismal. La industria de la salud, longevidad y apariencia juvenil miente descaradamente, pero antes tuvo que crearse el mercado en el cual las gentes desearan imperiosamente beber de la fuente de la juventud. Se puede envejecer digna y saludablemente, pero no, el mandato es no envejecer.

Otro mercado, creado para satisfacer la necesidad de la sexualidad masculina, es la droga altamente peligrosa llamada Sildenafil. Garantiza potencia sexual, pero hay un detalle al respecto. La droga en cuestión tiene muchísimos efectos secundarios adversos, complica la salud. Pero a los Formadores de Mercado eso no les interesa y los laboratorios callan.en países como Argentina la famosa pastilla azul es de venta libre.

Otro mercado creado hace pocos años es el de la cosmética masculina, con la invención del metro sexual, que no es una ideología, ni un modo de vida, sencillamente hombres preocupados por su apariencia, al punto de que gimnasios no alcanzan.
Dicha cosmética es ya tan abundante y variada como la dedicada a las mujeres. Cremas faciales, cremas anti ojeras, ceras depilatorias especiales, lociones de todo tipo.
Esto fue manejado con astucia, el hombre cedió a la vanidad, y consume productos que básicamente no difieren de los ya existentes para mujeres, sólo con otra presentación.

El mercado de la higiene extrema también fue algo creado, y peligroso. Convivimos con gérmenes y bacterias que se hacen inofensivos justamente por la exposición a ellos, podemos crear anticuerpos y ellos viven fuera y dentro de nuestros cuerpos sin mayores consecuencias que un resfriado. Es el principio básico de las vacunas.
En algún caso de enfermedad contagiosa, la desinfección de las superficies con un chorro de lavandina en un balde de agua bastaba. Salvo en superficies hospitalarias o quirúrgicas.
Otro mercado interesante. Se presentan a las bacterias como alienigenas que asechan en los pisos, las paredes, los baños, los areneros, en resumen, en todos los lugares.
Una increíble batería de desinfectantes más o menos poderosos se venden, los hogares se transforman en quirófanos, eso equivale a vivir en una burbuja, lo cual no permite crear anticuerpos, la naturaleza sabe bien lo que hace, los “Creadores de Mercados” no les importa lo que hacen, los resultados son desastrosos.

En un artículo anterior comente una supuesta leyenda urbana de como se creo el mercado de la heroína en Europa, fue una estrategia genial, ya que se debía vencer el terror a la aguja.
Ahora bien, estos pseudo profesionales abarcan no sólo productos farmacéuticos, van a por más.

Si se realizara un estudio serio sobre todas las mercaderías, físicas o psicológicas, existentes y se eliminara las inútiles, peligrosas, adictivas y demás, las góndolas de los comercios se verían desoladora mente vacías.
Sería, sin embargo, necio proponer de manera terminante la eliminación de lo superfluo, una fantasía no compartida por múltiples y certeras opiniones, todos tienen razón, todos se equivocan.

Pero, no es en absoluto temerario afirmar que el humano es mercancía también, para otros humanos que también son mercancía, como la serpiente que devora su propia cola.