• El equipo de gobierno elabora una ordenanza para regular y atajar el problema en origen
  • Avelino García (PP): “Si sigue habiendo sanciones, le vamos a regalar el Concello a la Confederación Hidrográfica”
  • Luis Fernández Gudiña (PSOE): “La Confederación no tuvo en cuenta las alegaciones del Concello”
  • María González Albert (BNG): “Hay bodegas en el casco urbano que figuran como artesanales cuando no lo son”

Cepas

 

El grupo municipal del PP de A Rúa, que preside Avelino García Ferradal, pidió cuentas al grupo de gobierno, el bipartito PSOE-BNG, durante el pleno de este mes de noviembre, sobre una multa impuesta al Concello por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil porque “es una exageración, concretamente 49.664 euros, más 9.928 euros por daños, que se acercan a los 60.000 euros. Nos parece una barbaridad”, argumentó el edil “popular”.

 Además, García Ferradal  preguntó “por qué se cursó la denuncia y por qué el Consorcio de Aguas que gestiona la depuradora no lo asume. Es cierto que siempre hubo algunas multas, pero a partir de 2012, que fue asumida la depuradora por el Consorcio, no se produjeron estas cantidades”. Y lamentó que el grupo municipal del PP se enterase fuera de la institución local de la sanción, que debería haberle comunicado el equipo de gobierno, “teniendo en cuenta que presume de transparencia”.

“Si sigue habiendo multas, le vamos a regalar el Concello a la Confederación Hidrográfica”, apostilló Avelino García Ferradal.

El  alcalde de A Rúa, Luis Fernández Gudiña (PSOE), detalló que la multa es elevada por varios motivos pues en los últimos meses se ha incrementado el análisis de nuevos parámetros en la depuradora que antes no se controlaban. Además,  detalló que los vertidos proceden con toda probabilidad de bodegas de vino. El regidor también argumentó que las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento de A Rúa ante la Confederación Hidrográfica, no se tuvieron en cuenta. “Al Ayuntamiento se le sanciona con 9.928 euros por daños ocasionados al medio ambiente.  Nos aplicaron la máxima sanción aún cuando el daño medioambiental no era el máximo y  esto también lleva consigo una discriminación”.

La solución, indicó el alcalde de A Rúa, es una ordenanza “en la que ya estamos trabajando, que permita regular y atajar el problema en origen pues ahora no tenemos “armas” para ello y no sabemos exactamente las bodegas que realizan los vertidos, aunque sí la época, que es de julio a octubre”.

Por su parte, la teniente de alcalde, María González Albert (BNG) ahondó más en el problema. Apuntó que “se multa al Ayuntamiento como responsable directa, por haber autorizado los vertidos, cuando no tenemos armas para sancionar. La Confederación fue muy dura.  Se producen los vertidos porque hay bodegas en el casco urbano de A Rúa que figuran  dadas de alta como artesanales cuando no lo son.  La sanción es por reiteración, pues ya hubo otras multas, la última en 2012 cuando Avelino García Ferradal era alcalde”. No acabamos de entender que la Confederación cuando tiene clara la procedencia de ese vertido, que además se lo comunicamos nosotros, nos parece que fueron muy duros atribuyendo al Ayuntamiento la responsabilidad directa y una cantidad tan elevada”.