• Por el sumiller José Luis del Campo

Un amante del vino siempre está a la búsqueda del vino que tenga la capacidad de sorprenderlo en una cata. Hay vinos que ya de por sí, antes de probarlos, sabes que van a ser buenos vinos y que te van a gustar, pero el placer sin duda de descubrir algo nuevo que te encandile o te emocione, no lo tienen esos vinos.

Todo ‘aventurero’ del vino, está siempre a la búsqueda de algo diferente, de aquel vino que lo recordará mucho tiempo.

Eso es por ejemplo lo que he sentido yo en la reciente cata de este vino, Livius Garnacha 2008, un vino monovarietal Garnacha elaborado por Bodegas Alvia en La Rioja.

Y no es que sea un vino exclusivo para los ‘muy garnacheros’, no, es un vino para los amantes del buen vino.

 

Si la Garnacha de por sí es una uva vinculada a vinos más frescos, jóvenes o de no muy larga crianza, el encontrarse con un vino como este ya te sorprende de antemano. Un vino con 16 meses de crianza en barricas de roble francés, americano y húngaro que pasa posteriormente 8 años en botella afinándose.

¿Os imagináis lo que es una crianza de casi 10 años en un vino monovarietal Garnacha? Complicado no, lo siguiente. El resultado puede ser doble, o un vino que no se pueda ni beber o, como es este el caso, un vino espectacular que lo recordarás durante muchos años.

Un vino este Livius Garnacha 2008 que es realmente increíble como tras esta crianza presenta una frescura como la que tiene, con un paso por barricas perfectamente conjuntado que nos deja una embriagadora sensación de aromas en su cata que van apareciendo sutilmente y en perfecto equilibrio. Frescura, aportes especiados, toques minerales, todo en su justa medida.

Y en la boca, es otra obra de arte. Fresco de entrada, fruta y acidez se dan la mano en un paso redondo, elegante, sedoso, con mucho carácter y perfectamente estructurado. Fruta negra, madura, toques especiados, volumen medio-alto que llena el paladar y te traslada los sentidos a un bosque afrutado. Recuerdos largos y un final también largo.

Un vino este Livius Garnacha 2008 que es la añada que se está comercializando en estos momentos, eso es lo increíble, no es que sea un vino que se pensó para consumirlo al año de ser embotellado, no, es un vino elaborado para ser bebido 10 años tras ser embotellado y, por lo que he visto en su cata, aún tiene recorrido de crecimiento y buena guarda.

Una maravilla que os animo a que probéis.