• La estupidez: un potente reparto para un sorprendente vodevil sobre la fragilidad de la inteligencia en los tiempos presentes

Bajo su aparente forma de co­media loca o vodevil, La estupidez es una de las obras más sorprendentes estrenadas en España en los últimos años. El texto del argentino Rafael Spregelburd ha sido montado en alguno de los mejores teatros del mundo y la versión española, dirigida por Fernando Soto, cuenta con un solvente reparto encabezado por Fran Perea y Toni Acosta. El montaje, recomendado por la Red Española de Teatros, aterriza hoy en el Bergidum.

 

Con un formato de road-movie escénico, unos diálogos que pueden recordar a los guiones de Quentin Tarantino, una sorprendente sucesión rápida de escenas sin relación aparente, una irrupción de nuevos personajes (hasta 24, interpretados por cinco actores) bajo su aparente forma de co­media loca o vodevil, La estupidez esconde una visión sobre la fragilidad de la inteligencia en los tiempos que corren.

Un grupo de personas intenta hacerse rica en Las Vegas. Debaten sobre un método matemático para ganar a la ruleta que guarda relación con la temible ecua­ción matemática que encripta el secreto del Apocalipsis. Hay dos criminales que deben vender un cuadro antiguo robado antes de que se termine de de­teriorar por completo. La mafia siciliana fabrica una nueva estrella del pop y unos policías motorizados viven una intensa historia de traiciones. Todo esto ocurre al mismo tiempo. Y en Las Vegas. Y lo que ocurre en Las Vegas, no siempre se queda en Las Vegas.

 

Fran Perea, Toni Acosta, Alfonso Mendiguchia, una extraordinaria Ainhoa Santamaría y Javier Márquez interpretan a todos los personajes de esta ruleta escénica que completan un ejercicio de transformismo espléndido, encadenando carambolas risueñas y abiertamente humorísticas. “La estupidez es una obra compleja, intrincada y aparéntemente caótica, pero, sobre todo, es una obra divertidísima, por obra y gracia de un texto espectacular, un director excelente y un elenco de magníficos actores, en estado de gracia” ha señalado la crítica.

También ha dicho que ” la función tiene tal ritmo, las situaciones se llegan a disparatar de tal forma a veces, que el aburrimiento queda lejos como opción. Al contrario, hay que aplaudir a un director como Fernando Soto, que tenía ante sí todo un reto que supera con nota. Todo fluye y confluye, todo se va armando como un puzle con inequívoco sabor americano, donde se intuye una doblez quijotesca”.

La estupidez nació como un encargo al autor del prestigioso Deutsches Schauspielhaus de Hamburgo. A partir de ahí, la obra ha des­pertado curiosidad e interés en diversos ámbitos. Recibió el Premio Tir­so de Molina en España en 2003, fue seleccionada para su traducción por el National Theatre de Londres y se ha representado en numerosas plazas importantes en todo el mundo, como la Schaubühne de Berlín, el Theaterhaus de Stuttgart y el Teatro Helénico de México, entre otros.