Roberto Carlos Mirás Mirás

Roberto Carlos Mirás Mirás

Cuando la escritora, Ana María Briongos se encontraba en Calcuta, hoy su nombre es Kolkata en bengalí, buscando información para su libro, ¡Esto es Calcuta! (Ediciones B) que más tarde se convertiría en un éxito nos puso en la pista de nuestro hombre, el profesor Paz. Allí en una casa de planta baja rodeado de jóvenes se encontró con él. Las ventanas estaban abiertas – relata Ana María -, de par en par, en una habitación un colchón y en otra no había más que libros, unos encima de otros. ¿Un gallego en Calcuta?

“Desde hace muchos años recibo por correo libros de todas las partes del mundo. Hoy me han llegado libros de Brasil, algunos están en castellano. No he dejado de leer a Tagore y fui configurando la que puede ser considerada como mejor biblioteca del mundo dedicada a Rabindranath Tagore con libros de él y sobre él. Lo más valioso son las primeras ediciones que poseemos de las obras de Tagore en castellano, inglés, holandés, francés, alemán y sueco, incluso hay traducciones de Tagore al esperanto”  Su cara al hablar de Tagore se ilumina, uno de sus proyectos es comprar una casa allí para crear una escuela en donde a través de las artes y de lo que eso conlleva poder recibir a estudiantes y profesores de todas partes y que estos puedan venir a Galicia. Su verdadero conocimiento lo inició en el año 1966. “Más tarde descubrí, no sin sorpresa y alegría, que Tagore, además de un escritor excepcional merecedor del Premio Nóbel de Literatura en 1913 fue un gran educador, creador en Diciembre de 1901 de la gran escuela de Oriente. Son muy pocos los que saben que los himnos de sus dos países, la India y Bangladesh recogen su letra y su música. Muchas personas cantan canciones cuando realizan sus tareas cotidianas y no saben quien las ha escrito” Durante muchos años, el profesor Paz se encontró sólo, sin ver la posibilidad de viajar a esos lugares en donde la obra de su admirado maestro le esperaba.

Desde un punto de vista lingüístico la India conserva unos 450 idiomas, hablados por minorías. Además, posee veinte idiomas oficiales, mencionados expresamente en la Constitución y hablados por grupos muy numerosos: el bengalí, con 235 millones de hablantes, el hindi, con 180, el tamil, con 100, el télegu, el marati con 90 millones… Al menos tres de estos idiomas poseen literaturas comparables. Y ahora a través de la editorial Mensajero el jesuita Manuel Díaz Gárriz cumpliéndose en noviembre de 2013 los cien años de la concesión del Premio Nobel ofrece la primera traducción de Tagore, de Gitánjali del bengalí al castellano. “No hemos pretendido ‘hacer poesía castellana’. Pero hemos querido que el lector español tenga siempre presente que, así como Gitánjali  en inglés está escrito en prosa, sin embargo el original bengalí es poesía pura, con cadencias musicales y rimas muy bellas” Pero volvamos al profesor Paz.

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Profesor Paz

¿Cómo viajar a un país cuando su segunda lengua es el francés y allí hablan el inglés?, ¿cómo viajar a un país cuando actualmente aun seguimos planteándonos las diferencias entre Oriente y Occidente? A través de la embajada de la India en Madrid localizo a un grupo de estudiantes y a dos de ellos les consiguió sendas becas a través de la Xunta de Galicia y pasaron un tiempo en su casa en Orense, estudiando castellano les presto todas las comodidades. De esos dos muchachos uno de ellos se echo novia en España y el otro, Proshun es el hombre de confianza del profesor Paz en Kolkata. Y desde hace unos años, el profesor Paz pasa tres meses al año en Santiniketon. Dice no ser una persona religiosa, “pero como vas a decir que no visitas un lugar en donde todas las religiones comparten el mismo techo y se cumple esa máxima de unir y no separar; esa era una de las muchas enseñanzas de Rabindranath Tagore”.

¿Podríamos en Occidente dar las clases a nuestros hijos rodeados de pájaros, árboles y como techo, el cielo? “Bajo el hermoso y significativo nombre de Santiniketon, que en castellano significa, La Morada de la Paz, todavía hoy se dan clases al aire libre, más de 25 km cuadrados en donde hay numerosas escuelas, primarias, profesionales e infantiles y una Universidad Internacional con el nombre de Visva –Bharoti con más de catorce facultades entre las que brillan con luz propia, la danza, la música y el teatro debajo de unos árboles más que centenarios” Tenemos que recordar que cuando actualmente hablamos de Alianza de Civilizaciones, el abuelo del futuro escritor, el príncipe Dwarkanath Tagore había sido amigo del reformista religioso Raja Ramohan Roy (1774-1833), fundador de la Brahma Samaj ( o Iglesia Teísta de la India), que predicaba el retorno al monoteísmo de los antiguos tratados sánscritos o upanishads, así como el respeto a todas las grandes religiones del mundo. Ramohan Roy escribió una apología de Cristo, condenó los rituales idolátricos de sus contemporáneos y arremetió contra aquellas costumbres hindúes que desde un punto de vista occidental parecían bárbaras.

Ha escrito más de treinta artículos sobre La India, “para conocerla hay que viajar a ella, Tagore en la India es como para nosotros Leonardo Davinci, un adelantado a su tiempo y no podemos olvidar que el primero en dar a conocer la obra de Tagore fue nuestro conciudadano Vicente Risco, el cual ya en el año 1913 pronunció una conferencia sobre él en el Ateneo de Madrid y llego a admirarlo tanto que además de escribir textos sobre él y artículos en la prensa de la época sus compañeros le pusieron el apodo de Tagore” Salen a relucir varios nombres, Casa Asia, Agustín Pániker, Óscar Pujol, o, Álvaro Enterria “En Casa Asía fue en donde iniciamos una de las primeras exposiciones sobre Tagore, incluso me ofrecieron ir a trabajar a Barcelona, tienen un entusiasmo, una cosa”

Pese a que tiene sus contactos, en Galicia no muestran demasiado entusiasmo cuando este profesor de Orense, pero Tagoreano al cien por cien les solicita dar alguna charla, lo ha hecho, pero, lo llaman más de India que de su propia tierra. Han abierto la Casa de la India en Valladolid y allí ha dado una conferencia este gallego universal. “En una ocasión vino una de las personas que trabaja en Casa Asía y hablamos con una serie de instituciones en Galicia y no le hicieron caso, durante el trayecto me iba contando lo de ganas que tenía de hacer cosas en Galicia y el poco caso que le hicieron, y en cuanto a Álvaro Enterria ha publicado un libro muy bueno, La India por dentro, guía cultural para el viajero (Olañeta e Indicabooks), en cuanto a Agustín Pániker y el Sueño de Shitala, he visto que lo has sacado en tu columna, tiene una sensibilidad, sólo hay que remitirse a sus libros y me enseñas está foto en donde se ve el arte, la artesanía en la India está viva no es como nosotros que la tenemos de adorno, allí se usa, a mi me encanta y allí es viva se usa”.

¿Cómo es posible que un gallego se sienta más aceptado en la India que en Galicia? “El primer trabajo serio que hicimos sobre Tagore como educador fue en el curso 1970-71 en la Universidad Complutense de Madrid. Se trataba de una pequeña investigación para la Historia de la Educación, del profesor Ruiz Berrio. En Julio de 1969, con los niños de nuestra escuela primaria, la numero cinco de la ciudad de Orense en el barrio Mariñamansa, realizamos la representación de la obra tagoreana “El cartero del rey” y conté con la ayuda de mi madre que ha fallecido y de mi mujer a la hora de diseñar los trajes” Los días de 24 horas para el profesor Paz tendrían que ser de 48 es un ordenador andante. “La música en la India es fundamental, ellos no hacen nada sin flores y sin música; cualquier acto por pequeño que sea tiene música y flores. Hay que pensar que Tagore defendía tres principios básicos no sólo a nivel teórico sino que lo lleva a la practica en este gran centro educativo, la verdad, la bondad y la belleza” Antes de morir, ¿qué quiere el profesor Paz? “Quiero leer a Tagore en su propio idioma, el bengalí; ese idioma que viene del sánscrito y que, por su hermosura, es denominado el italiano de Asía y nuestro paisano Gómez de la Serna decía de él que en él cantan los pájaros de colores” Como despedida pone nuestros nombres en bengalí.