¿Habrán aprendido algo las bodegas tras el primer confinamiento por si llega un segundo?

  • Por el sumiller José Luis del Campo
    • Sigo analizando estos tiempos de confinamientos

 

Ya os respondo yo. No han aprendido nada de nada!!!

No voy a generalizar porque si me consta de alguna bodega que ha aprendido de sus errores y no los volverá a cometer en caso de un segundo confinamiento, pero si he de decir que más de un 90% de las bodegas no han hecho nada para evitar los problemas de un segundo confinamiento o que, en vez de ser como el primero, sea un cierre generalizado de la hostelería, como es lo que parece que puede ocurrir con ‘el toque de queda nocturno’.

La única duda que me queda es saber cuántas de esas bodegas que han optado por seguir igual van a llegar a la próxima vendimia.

Grandes errores que está realizando el sector del vino en el mundo online durante este confinamiento

 

Y para seguir en este artículo hago un inciso y necesito dejaros tres definiciones previas, ya que hablaré de estos términos durante el artículo y así ya sabréis a qué me refiero:

  • ‘Canapero del vino’: dícese de aquel ‘influencer’ o que se hace pasar por tal, que con tal de recibir un vino gratis y salir en determinada red social, considera que todos los vinos son de 95 puntos para arriba, con el agravante de que no tiene ni puñetera idea de vinos.
  • ‘Pseudogurú’: dícese de aquel crítico de vino que, teniendo conocimientos de los vinos que cata, es capaz de mentir y engañar en la valoración de un vino por dinero, ya sea en una publicación o en una Guía.
  • ‘’Megaconsultoras’ (sarcasmo): dícese de aquellas ‘consultoras de comunicación’ que venden humo, mayoritariamente en connivencia con alguna de las figuras anteriores.

Continuemos con el artículo.

El primer confinamiento demostró la ‘drogodependencia’ mortal de las bodegas con el sector hostelero. En otros países las bodegas se volcaron en nuevos nichos de mercado con un elemento común: el ‘Direct to Client’, lo conocido como DtC.

Aquí se engloban desde la venta online pura y dura, la venta telefónica, la creación de clubs de cata,…, pero todas ellas con una clara idea final, la de que el cliente reciba el vino en su casa sin moverse del sitio y disfrute de su copa de vino en su salón.

¿Resultado? Esas bodegas están preparadas o mejor colocadas para un segundo confinamiento o un toque de queda en la hostelería, que aquellas que salieron como pollos sin cabeza a promocionar por todos los lados ‘Campañas de apoyo a nuestra hostelería’.

Que con esto no criticamos que esas campañas no se debieran de hacer, pero hay un refrán español que dice que ‘no es bueno poner todos los huevos en la misma cesta’ y eso es lo que han hecho. Si optaron por eso tras el primer confinamiento, ¡¡que en paz descansen!!

Otras bodegas, durante el confinamiento y la reducción de ventas, creyeron que los ‘Canaperos del vino’ eran su salvación.  Hubo también alguna ‘Megaconsultora’ que vio el negocio en asesorar a esas bodegas para que trabajasen con los canaperos, ‘llevándoselo calentito’ también. Me gustaría que levantasen la mano (en sentido figurado) aquellas bodegas que, tras enviar sus vinos a 25 de estos canaperos, puedan decir que este o aquel canapero me hizo vender ‘X’ botellas de vino.

Esta política os decíamos en su día que era un error, porque lo único que se conseguía era ‘ningunear tu marca’, ¿o alguien se cree que una bodega que nadie conocía en el mundo online, de repente está en 25 perfiles de ‘Canaperos del vino’, para todos son excelentes vinos que eso es hoy, al día siguiente otra bodega, y al siguiente otra, …? Que los internautas no son ‘gilipollas’.

Si que ha habido algunas bodegas que han seleccionado a los Canaperos del vino y escogido a influencers de verdad, eso no lo discuto, pero han sido las menos por desgracia.

Las que optaron por el ‘envío masivo de sus vinos’, ‘que lleven la paz que dejan’. Las que buscaron dar imagen de calidad, enhorabuena, tienen un nicho ganado que otras no lo tendrán nunca.

Y hay un tercer perfil de bodega, el que ha escogido la vía tradicional de la ‘publicidad’, o sea, contratar a un personaje público para que promocione sus vinos. ¿Qué le salen los números? Pues enhorabuena, ¿qué no?, avisados estaban.

‘Psuedogurús’ o ‘Canaperos del vino’ venidos a más, en poco o nada han colaborado al sector del vino en general. Alguno, incluso se atreve a publicar titulares de vinos ‘Buenos, bonitos y baratos’, una vergüenza cuando se dedica a valorar vinos ‘low-cost’. ¿Y así queremos sacar la imagen de marca de calidad del vino español fuera de nuestras fronteras? Pero como todo en esta vida, tienen sus adeptos y sus detractores.

‘Megaconsultoras’, puede que sean de lo peor, ya que deberían saber de sobra cómo hacer su trabajo, pero como la cosa está complicada, ofrecen sus servicios a bodegas aprovechándose del desconocimiento de éstas, buscando algo para convencerlas de su ‘buen hacer’ en el sector del vino. O sea, ‘a río revuelto,….’.

En fin, si alguna bodega hizo sus deberes y empezó a cambiar de estrategia tras el confinamiento, lo que venga ahora le afectará pero lo más seguro que menos que a otras. Las que se cruzaron de brazos y siguieron con la misma trayectoria, que tengan suerte con la que se avecina.