• Un programa de inserción que desarrolla COGAMI, el POISES, ofrece segundas oportunidades laborales
  • Personas que veían compleja la posibilidad de retomar su actividad laboral, consiguen el apoyo de las empresas para demostrarles todo lo que valen
  • El caso de Dolores Vidal es un nuevo ejemplo de que con ilusión y esfuerzo la ‘fórmula’ funciona

Dolores Vidal entró a formar parte de COGAMI sobre el año 2017, tras cerrar un negocio de hostelería. Con una enfermedad crónica que tiene desde hace tiempo, y tras escuchar los consejos médicos, Dolores tuvo que cerrar la puerta de una profesión que regentó durante 11 años. Ahora, con 53 años, tocaba reinventarse, volver a encaminar una nueva vida laboral para volver a estar activa dentro del mercado.

Tras una reunión mantenida con la orientadora laboral de COGAMI en Ourense, su localidad natal, Dolores entra a formar parte de un programa de empleo denominado POISES (Programa Operativo de Inclusión Social y Economía Social) que se está desarrollando en Santiago, Ferrol y Ourense con el fin de mejorar la inserción sociolaboral de las personas con discapacidad mediante el trazado de itinerarios integrados y personalizados.

“El problema al principio es volver encaminar tu vida laboral, reinventarte”, apuntaba Dolores. Y lo hizo en positivo, porque Dolores se presentó a una oferta de empleo de una parafarmacia en la ciudad. Su experiencia cara al público y su afán por aprender día a día derivó en que entrase a formar parte de este nuevo proyecto. “Al principio te ves un poco perdida, pero gracias a la comprensión y la paciencia que encontré en las compañeras, estoy saliendo adelante”, explica.

 

En Ourense son 45 las personas (18 mujeres y 27 hombres) que participan en este programa que financia Fundación ONCE y el Fondo Social Europeo, procedentes de los ayuntamientos de Ourense (31), Celanova (6) y O Barco de Valdeorras (8). Desde que inició en marzo de 2019 este programa, se llevaron a cabo una serie de acciones de capacitación como la derivación a cursos formativos a 14 personas integrantes del programa o la posibilidad de que 20 personas se presentaran a ofertas de empleo que derivaron en que 13 de estas personas fueran contratadas.

La este proyecto de inclusión sociolaboral, que finaliza en junio de 2020, pudieron optar principalmente mujeres con discapacidad, mujeres víctimas de violencia de género y personas con discapacidad que viven en zonas rurales, tres de los perfiles que tienen más compleja la inserción laboral. Se les ofrecen sesiones de orientación laboral, aprenden a identificar sus capacidades, a marcar unas metas laborales y a preparar su curriculum para mejorar la empleabilidad.

COGAMI se encarga de orientar a las personas participantes del programa a la hora de afrontar una entrevista de trabajo, siendo el centro de atención a la persona, por lo que se diseñan itinerarios de inserción individualizados. Otra de las funciones de COGAMI es la de actuar de intermediario con las empresas de la comarca para identificar candidaturas a las ofertas de empleo que puedan surgir. Un ‘fórmula’ que, con mucha ilusión y esfuerzo, va dando sus frutos y Dolores Vidal es un nuevo ejemplo.