• Artículo de Opinión de Olegario Ramón Fernández, Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Ponferrada

 

MARIANO RAJOY TAMBIÉN ES TRUMP

Europa afronta con honda preocupación el último gesto del presidente estadounidense, desvinculándose de los acuerdos adoptados en la Cumbre de París, auto-otorgándose barra libre para contaminar sin controles, sin sometimiento a los compromisos ya adquiridos. La decisión es sin duda preocupante, pero si observamos algunas de las decisiones que adoptan determinados países europeos, éstos no gozan de una gran legitimidad para criticar la decisión del peligroso líder americano. Y un ejemplo de ello lo encontramos en nuestro país.

En España, en el año 2006 se creó la Fundación  Ciudad de la Energía-CIUDEN, un guiño del Presidente Zapatero a su tierra, pero con unas enormes posibilidades de desarrollo tecnológico para limitar las emisiones contaminantes de nuestro sector industrial. Sus fines fundacionales consistían en promover la investigación y el desarrollo tecnológico en materia energética, potenciar los estudios ambientales relacionados con la energía y desarrollar y aplicar técnicas de recuperación medioambiental, potenciar vías para la formación de investigadores y técnicos en materia energética, creación, desarrollo y posterior gestión del Museo Nacional de la Energía y el desarrollo social y económico de la Comarca del Bierzo.

Dicha Fundación construyó la Planta más importante a escala mundial para el estudio y desarrollo de la técnica de captura de CO2 en oxicombustión, además de una planta experimental de transporte de CO2. Cuenta, asimismo, con una planta de almacenamiento geológico de CO2 en Hontomín (Burgos), cuya capacidad se estima en 1.900.000 toneladas.

La captura de CO2 ya se ha conseguido en las instalaciones de dicha planta, si bien los bajos precios en el mercado de derechos de emisión, mediante el que se pretendía financiar el desarrollo de las tecnologías de captura de CO2, las incertidumbres propias de la falta de regulación y la mala aceptación pública del almacenamiento geológico contribuyen, en estos momentos, a la ausencia de promotores comerciales de estas tecnologías. Tampoco sirvieron de ayuda las declaraciones públicas del Director General de la Fundación, Eduardo Castiñeiras, anunciando que era una tecnología ya superada.  En la situación actual y por lo que se acaba de exponer, debería ser la Administración Pública la tractora de nuevos proyectos continuistas a una escala adecuada, como la de las Plantas de CIUDEN, para conseguir su posterior implantación industrial con riesgos mínimos.

CIUDEN pretende convertir sus instalaciones en un complejo integral para el desarrollo y demostración a escala pre-comercial de las tecnologías más novedosas de captura de CO2(técnicas de 2ª generación, complementarias a la oxicombustión), utilizando sus calderas de lecho fluido circulante y carbón pulverizado, alimentadas con mezclas de carbón y transformados de biomasa residual agrícola-forestal y acopladas a un sistema de generación eléctrica con  almacenamiento de energía, así como el posterior transporte del CO2 (en principio por carretera) y almacenarlo en una estructura geológica perfectamente identificada y monitorizada.

 

Olegario Ramón

 

El escalado industrial de estas tecnologías se podría realizar en todo tipo de industrias emisoras de CO2, no únicamente en centrales térmicas de carbón, y sería aplicable a instalaciones emisoras de nueva construcción o a las ya existentes.

A pesar de la envergadura del proyecto, los celos políticos han provocado que, con la llegada del Gobierno del PP, se ha ido abandonando paulatinamente el compromiso con este proyecto, la financiación de la propia CIUDEN ( únicamente 102.000 euros en los Presupuestos Generales del Estado de 2017 ), e incluso se ha acordado su disolución e integración en el IDAE.

A pesar de que, a nivel global,  las líneas maestras que se marcan en la actualidad en cuanto a cuidado del medio ambiente van muy en la línea del uso de tecnologías de combustión limpia, se abandona un proyecto pionero a nivel mundial, causando que otros países americanos y asiáticos estén tomando el relevo de nuestros proyectos.

En la Cumbre de París se definían los objetivos 20, 20, 20 para el cumplimiento de los compromisos medioambientales: 20 % de reducción de emisiones mediante cumplimiento de objetivos de eficiencia energética, 20% mediante tecnologías de captura ( objetivo de CIUDEN ) y 20% mediante uso de energías renovables.

La preocupación por el desarrollo de técnicas de captura no es exclusivo de CIUDEN. En España se están realizando estudios tanto en la Universidad de Sevilla como en la de Zaragoza como en la de Oviedo y en Institutos Tecnológicos tan importantes como el CIRCE y el INCAR. Estos estudios, sin duda de gran interés, se realizan a una escala de laboratorio. La potencialidad de CIUDEN es que las técnicas que se desarrollen en sus instalaciones, por su dimensión cuasi-industrial, asegura el éxito de la aplicación de las mismas a niveles industriales.

Es por ello que el abandono del proyecto es lo más parecido a un gran atentado contra el Medio Ambiente, contra el I+D+I y contra el futuro de las próximas generaciones.

Quiero pensar que aún se está tiempo de retomar el compromiso con el proyecto, tal vez con niveles de financiación no comparables a los de antaño ( con gran cantidad de fondos provenientes de la Unión Europea ) , pero la aportación de treinta millones de euros en un Plan trianual garantizaría la supervivencia de uno de los mayores proyectos de desarrollo tecnológico llevados a cabo en nuestro país, con repercusión a nivel mundial. Si se toman las decisiones con criterios economicistas y cortoplacistas, se estará haciendo un daño gigantesco a la Comarca del Bierzo, a la provincia de León, al país y al mundo en su conjunto, desaprovechando la posición de privilegio en la que nos había colocado la Fundación Ciuden y el trabajo y compromiso de los profesionales altísimamente cualificados que allí han trabajado, a quienes les gustaría poder seguir haciéndolo.