Foto: La Voz de Galicia

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Ayer por la tarde, las calles del municipio coruñés de Ares tuvieron sus propios ‘Sanfernines’. Eso sí, mucho menos peligrosos. Chupinazo incluido, hablamos ya de la séptima edición que recrean los encierros pamplonicas.

Eso sí, la diferencia fundamental radica en que los toros tienen susitutos en Ares, ya que son sustituidos por contenedores de basura decorados, desde los que los miembros de la peña Pimos, organizadores del evento, lanzaron globos de agua a todos los valientes corredores que se interpusieron en su camino.
Las fiestas patronales, con pregón incluido y la presencia de un vecino ‘imitador de Chicote’ comenzaron con su encierro que partió desde el Club de Remo hasta el parque de Rosalía de Castro, encabezado a cierta distancia por la charanga N.B.A que animó las calles de Ares hasta bien finalizado el jolgorio.

Tras un recorrido intenso, tanto para los corredores como para los toros, en la llegada aguardaba una buena recompensa: una xurelada a precios muy asequibles. No se produjeron durante el encierro víctimas de gravedad.