• Elaboró la primera lista de clasificación para posicionar las mayores colecciones españolas y del mundo
  • Sitúa en el número 11 a la de Petín, de Javier “Parra”, y en el primer puesto en Galicia

Antonio Rey Ruiz

 

Se llama Antonio Rey Ruiz y es el mayor coleccionista de botellas de cerveza de España, el segundo de Europa y el segundo del mundo en el ranking de este tipo de coleccionismo. Es de Avilés (Asturias), si bien con ascendencia gallega por parte de padre, concretamente de Cariño (Ferrol) y andaluza por parte de madre. Lleva coleccionado botellas de cerveza desde hace 20 años, si bien en 2014 inició una investigación para realizar un ranking de coleccionistas de cerveza en el mundo, algo que nadie había hecho hasta entonces. A través de este laborioso trabajo, al que le dedica horas, pues actualiza datos constamente, es cómo surgió su relación con Valdeorras ya que descubrió la colección de más de 4.000 botellas que tiene en Petín Javier López  (“Parra”), vecino de O Barco, y que ocupa el  número 11 de la lista en España y el primero puesto en Galicia.

Antonio Rey Ruiz lleva muy dentro esta curiosa afición, que le ha facilitado relacionarse con los principales coleccionistas del mundo, con los que ha compartido mesa y mantel para catar cervezas, además de visitar museos dedicados a este tipo de coleccionismo por todo el Planeta.

Este coleccionista, que aunque asturiano reside en Madrid, desarrolla una profesión que nada tiene  que ver con el mundo de la cerveza, pues es ingeniero y ha trabajado en una multinacional en Estados Unidos.

La cerveza, o más bien, las botellas de cerveza, llegaron a su vida y se ha quedado con ellas, si bien alguna vez ha “discutido” con las mismas dejándolas a un lado durante algunos meses por aquello de que coleccionar también cansa (hay que clasificarlas, etiquetarlas, limpiarlas…). Eso sí, tras darse un espacio, la inercia y deseo de seguir coleccionándolas brota con más fuerza.

Antonio Rey quiere crear su propio museo y su objetivo tangible es seguir disfrutando y compartir esta afición, que para él se traduce en mucho más que unas botellas en una estantería. Las botellas han sido el puente para hacer amistades, son el recuerdo de haber visitado muchos países, de personas, de anécdotas… Cada una tiene una historia. El día que deje de disfrutar coleccionando, lo dejará, algo que aún no  ha sucedido.

Antonio Rey, el mayor coleccionista de botellas de cerveza en España

 

¿Cómo surgió la afición de coleccionar botellas?

Nació de forma casual, coincidencia. Me parecían bonitas las botellas. No tengo absolutamente nada que ver profesionalmente con el mundo de la cerveza, ni soy productor ni nada de eso. Es pura afición.

 

Es el número uno de este coleccionismo en España, ¿cuántas botellas atesora?

29.153. Además de coleccionista también las cato, organizo catas. Conozco a los principales catadores del mundo. Hay mucha gente en España aficionada.

 

Desde 2014 inició una investigación para saber cuáles eran las colecciones más grandes del mundo, ¿cómo discurrió, ha sido un “trabajo faraónico”?

Fue a iniciativa propia. Contacté personalmente con los coleccionistas y lo hago continuamente para actualizar la clasificación, concretamente cada seis meses me pongo en contacto con ellos para tener datos exactos. La lista está publicada en mi página, en Facebook, Reconqvista Beer Bottles. No había información al respecto, es decir, no es un tipo de coleccionismo desconocido pero sí estaba desordenado. Conocí a mucha gente y cuáles son los mayores coleccionistas de España y del mundo. Ojo, que puede haber alguno que no haya localizado y tenga una colección mayor. Y lo que hice fue una clasificación a nivel de España e internacional de los 20 mayores coleccionistas de botellas de cerveza, poniéndome siempre en contacto con ellos. Para esta labor, también me dirigí al Guinness World Records, a fin de recabar datos. Ha sido un trabajo ingente.

 

¿Cuál es la colección de botellas mayor del mundo?

La tiene un americano, Ron Werner que, a julio de 2017, poseía 37.460 botellas.

 

Las botellas de cerveza tienen valor sentimental, y ¿económico?

Las dos cosas. Tienen un profundo valor sentimental pues nos traen recuerdos, de personas, de viajes, amistades. No es el hecho de tenerlas sino lo que suponen estas botellas, la cantidad de gente que he conocido y, además, lo bien que lo he pasado coleccionándolas. Valen dinero si compras un lote grande. Por poner un ejemplo, yo he comprado 10.000 en Dinamarca. Me las ha traido un “tráiler” a mi casa, y tiene un coste mayor que si fueran unas unidades.

Una parte de su colección, en su casa en Madrid

 

¿Pero coleccionarlas es una afición cara?

No es una de las aficiones más caras. Una botella puede costar entre 3 y 4 euros, a no ser que sea una reliquia, que el precio sería mayor. El problema de la afición es el espacio, que llega un momento en que no dispones de él. Yo tengo la suerte de que tengo una planta de mi vivienda sólo para las botellas, pero aún así hace falta.

 

¿Se le ha pasado alguna vez por la cabeza venderlas?

Venderlas, no, pues tengo mucho apego a mi colección. Pero sí que algunas veces me dan tanto trabajo que no me apetece verlas, las dejo a un lado un mes, aunque la inercia y el gusto por esta afición me vuelve a llevar a seguir coleccionado.

 

¿Cuál es su botella más curiosa o rara?

Son dos. Un amigo alemán arregló su casa, en Frankfurt,  y las descubrió al levantar el suelo del jardín, junto a otras muchas. Son de 1929.

 

¿Visitará Valdeorras para conocer la colección de Javier “Parra” en Petín?

Pues no lo descarto. No tenía constancia de su colección y la descubrí. Es el mayor coleccionista de Galicia, ya va por las 4.220 botellas, y ocupa el puesto número 11 de la lista de clasificación que he elaborado y en la que figuran los 20 principales coleccionistas de España.

 

¿Cuál es su sueño?

El objetivo tangible es seguir disfrutando con esta afición, compartirla. Mientras siga disfrutando con ella, haciendo amigos, probando cervezas, continuaré con ella.  Mi sueño sería crear un museo, sin prisa y sin pausa. Realizar una exposición en un lugar apropiado.

Algunas botellas de su colección