Visibilidad digital en la DO León: diagnóstico territorial y retos rurales

Resumen ejecutivo

La visibilidad digital se ha convertido en un factor estructural de competitividad para los territorios vitivinícolas, no solo en términos comerciales, sino también como condicionante del desarrollo rural, la proyección enoturística y la capacidad de los sistemas locales para generar actividad económica sostenible. En este contexto, el presente artículo analiza el nivel de visibilidad digital de las bodegas y proyectos amparados de la Denominación de Origen León, a partir de un diagnóstico empírico basado en el Índice de Visibilidad Digital (IVD), diseñado con criterios de replicabilidad y trazabilidad.

El estudio se centra en la Fase 1 del índice, orientada a medir la existencia de activos digitales básicos y la presencia en redes sociales mediante indicadores binarios y ponderaciones justificadas. El modelo distingue dos dimensiones complementarias: la propiedad digital, entendida como el conjunto de activos bajo control directo de la bodega, y la visibilidad social, asociada al alcance potencial en plataformas digitales de uso general. La muestra incluye la totalidad de bodegas y proyectos amparados según la información oficial disponible en octubre de 2025, con verificación directa de cada activo digital.

Los resultados muestran un ecosistema digital heterogéneo y aún en fase de consolidación, con una puntuación media global por debajo del umbral operativo de suficiencia definido en el estudio. Mientras que la propiedad digital presenta niveles relativamente más altos de adopción, la dimensión social revela una presencia fragmentaria, con perfiles inactivos o escasamente gestionados en una proporción significativa de casos. Esta asimetría pone de manifiesto una brecha entre la existencia formal de activos digitales y su uso efectivo como herramientas de comunicación, comercialización y atracción turística.

Desde una perspectiva territorial, el análisis sugiere que estas carencias digitales no afectan únicamente a la visibilidad individual de las bodegas, sino que tienen implicaciones más amplias sobre la competitividad agregada de la Denominación de Origen como sistema. La limitada optimización de elementos clave como la ficha de Google, la web corporativa o las redes sociales reduce la capacidad del territorio para captar demanda enoturística, reforzar su imagen colectiva y generar sinergias entre agentes locales.

El artículo plantea, por tanto, la visibilidad digital como una condición habilitante del desarrollo rural vitivinícola, más que como una cuestión instrumental de marketing. A partir del diagnóstico realizado, se identifican líneas de mejora de bajo coste y alto impacto, así como la necesidad de avanzar hacia una segunda fase analítica orientada a medir la eficiencia digital ajustada por escala productiva. Este enfoque permitiría completar la lectura del ecosistema y sentar las bases para futuras investigaciones comparativas en otros territorios vitivinícolas.

1. Introducción

1.1. La visibilidad digital como factor estructural en territorios rurales

La visibilidad digital ha dejado de ser un elemento accesorio vinculado exclusivamente a la comunicación comercial para convertirse en un factor estructural que condiciona la competitividad de los territorios rurales. En contextos productivos fragmentados, con predominio de pequeñas y medianas explotaciones, la capacidad de ser encontrado, comprendido y evaluado en entornos digitales influye de forma directa en el acceso a mercados, la captación de demanda turística y la generación de valor añadido local.

En el ámbito vitivinícola, esta transformación resulta especialmente relevante. La progresiva digitalización de los procesos de búsqueda, comparación y decisión por parte de consumidores y visitantes ha desplazado buena parte del primer contacto con el territorio hacia plataformas digitales generalistas. La web corporativa, la ficha de Google o la presencia activa en redes sociales actúan hoy como infraestructuras básicas de visibilidad, equivalentes —en términos funcionales— a la señalización física o a la intermediación tradicional.

Desde una perspectiva territorial, la visibilidad digital no puede interpretarse únicamente como una suma de estrategias individuales. Su impacto se manifiesta también a escala agregada, afectando a la imagen colectiva del territorio, a su capacidad para articular una oferta coherente y a la percepción externa de profesionalización y accesibilidad. La ausencia o debilidad de estos activos digitales introduce fricciones que limitan el alcance del sistema en su conjunto, independientemente de la calidad intrínseca de los productos elaborados.

En entornos rurales, donde los márgenes de maniobra económica suelen ser reducidos y la dependencia de intermediarios es elevada, estas carencias adquieren una dimensión estructural. La visibilidad digital se configura así como una condición habilitante del desarrollo rural contemporáneo: no garantiza por sí sola el éxito económico, pero su ausencia actúa como un factor limitante difícilmente compensable por otras vías. Analizar su grado de implantación y sus patrones de uso permite, por tanto, identificar no solo déficits comunicativos, sino también restricciones más profundas en la capacidad competitiva del territorio.

1.2. La Denominación de Origen León como sistema vitivinícola y territorial

La Denominación de Origen León constituye un sistema vitivinícola singular dentro del panorama español, tanto por sus características productivas como por su inserción territorial. Se trata de un espacio marcado por la fragmentación del tejido bodeguero, la coexistencia de proyectos de muy distinta escala y una fuerte vinculación histórica con el medio rural, donde la actividad vitivinícola cumple una función económica, social y cultural que trasciende la mera elaboración de vino.

Desde el punto de vista estructural, la DO León agrupa bodegas con perfiles heterogéneos en términos de dimensión productiva, capacidad de inversión y orientación al mercado. Esta diversidad, que constituye una fortaleza desde la perspectiva de la identidad territorial, introduce al mismo tiempo desafíos relevantes en materia de visibilidad, coordinación y proyección exterior. La capacidad del sistema para presentarse de forma coherente ante consumidores, prescriptores y visitantes depende en gran medida de la suma —y articulación— de las estrategias individuales de sus agentes.

El territorio en el que se inserta la denominación presenta, además, rasgos propios de los entornos rurales en proceso de adaptación a dinámicas económicas cambiantes. La despoblación, el envejecimiento demográfico y la limitada disponibilidad de recursos técnicos especializados condicionan la adopción de herramientas digitales, especialmente cuando estas se perciben como ajenas al núcleo productivo de la actividad. En este contexto, la digitalización no avanza de manera homogénea, sino de forma desigual y, en muchos casos, reactiva.

La DO León actúa, por tanto, no solo como una figura de protección de origen, sino como un potencial nodo vertebrador del territorio. Su papel excede la certificación del producto e incluye la capacidad de generar marcos comunes de visibilidad, credibilidad y acceso a mercados. La existencia —o ausencia— de estándares compartidos en materia digital influye directamente en la percepción externa del conjunto, afectando tanto a la competitividad individual de las bodegas como al posicionamiento agregado del territorio.

Analizar la visibilidad digital de las bodegas amparadas por la DO León implica, en consecuencia, abordar el fenómeno desde una lógica sistémica. No se trata únicamente de evaluar comportamientos aislados, sino de comprender cómo la suma de decisiones individuales configura un ecosistema digital que puede reforzar o limitar las oportunidades de desarrollo rural, enoturístico y económico del territorio en su conjunto.

1.3. Objetivo del estudio y alcance de la Fase 1 del IVD

El objetivo principal de este estudio es analizar el nivel de visibilidad digital de las bodegas y proyectos amparados por la Denominación de Origen León desde una perspectiva territorial y metodológicamente estructurada. Para ello, se propone un diagnóstico empírico basado en el Índice de Visibilidad Digital (IVD), concebido como una herramienta analítica orientada a evaluar la existencia y configuración de los activos digitales básicos que condicionan la proyección exterior del sistema vitivinícola.

El índice no persigue clasificar ni establecer comparaciones competitivas entre bodegas a título individual, sino ofrecer una lectura agregada del ecosistema digital de la denominación. En este sentido, el enfoque adoptado prioriza la identificación de patrones, brechas y asimetrías internas que permitan comprender hasta qué punto la visibilidad digital actúa como un factor habilitante —o limitante— del desarrollo rural, la actividad enoturística y la competitividad territorial del conjunto.

La Fase 1 del IVD se centra específicamente en medir la presencia efectiva de activos digitales fundamentales mediante un sistema de indicadores binarios. Esta aproximación permite establecer un umbral mínimo de suficiencia, diferenciando entre la mera inexistencia de determinados elementos y su presencia formal, sin entrar aún en consideraciones relativas a la calidad, intensidad de uso o eficiencia comunicativa. El objetivo de esta primera fase es, por tanto, construir una base diagnóstica sólida y homogénea sobre la que articular análisis posteriores de mayor profundidad.

El alcance del estudio comprende la totalidad de bodegas y proyectos amparados por la DO León según la información oficial disponible en el momento del análisis. La verificación de los activos digitales se ha realizado de forma directa, atendiendo a criterios homogéneos y trazables, con el fin de minimizar sesgos derivados de la autodeclaración o de fuentes secundarias no contrastadas.

Esta delimitación metodológica implica asumir explícitamente las limitaciones inherentes a una primera aproximación. La Fase 1 no permite evaluar el desempeño digital ni el impacto real de los activos identificados, pero sí establecer un punto de partida común que visibiliza carencias estructurales y orienta la definición de prioridades de mejora. A partir de esta base, el índice está diseñado para evolucionar hacia fases analíticas posteriores que incorporen métricas graduadas y ajustes por escala productiva, ampliando así su capacidad interpretativa y comparativa.

2. Metodología del Índice de Visibilidad Digital (IVD)

2.1. Concepto y finalidad del índice

El Índice de Visibilidad Digital (IVD) se concibe como una herramienta analítica orientada a medir, de forma estructurada y replicable, el grado en que los agentes vitivinícolas de un territorio cuentan con los activos digitales mínimos necesarios para ser visibles en los entornos donde hoy se produce la primera interacción con consumidores, prescriptores y visitantes. El índice no evalúa resultados comerciales ni desempeño comunicativo, sino la existencia efectiva de infraestructuras digitales básicas que condicionan el acceso a dichas oportunidades.

Desde el punto de vista conceptual, el IVD parte de una definición operativa de visibilidad digital entendida como la capacidad de un proyecto para ser localizado, identificado y contextualizado en el ecosistema digital generalista. Esta definición excluye deliberadamente variables asociadas a la notoriedad de marca, al volumen de interacción o a la calidad del contenido, que requieren métricas de naturaleza distinta y un tratamiento analítico específico. El objetivo es aislar, en una primera aproximación, el nivel mínimo de presencia sin el cual cualquier estrategia digital posterior resulta inviable.

La finalidad del índice es doble. Por un lado, permite construir un diagnóstico homogéneo del estado de la visibilidad digital a escala territorial, identificando patrones comunes y carencias estructurales que no son perceptibles mediante el análisis de casos aislados. Por otro, proporciona un marco metodológico transparente que facilita la comparación temporal y la replicabilidad del análisis en otros territorios vitivinícolas con características similares.

En coherencia con su vocación divulgativa y territorial, el IVD se diseña como un instrumento de lectura colectiva, no como una herramienta de evaluación individual con fines clasificatorios. Los resultados del índice deben interpretarse como una fotografía del ecosistema digital en un momento determinado, útil para orientar decisiones estratégicas, priorizar líneas de intervención y fundamentar debates informados sobre digitalización y desarrollo rural.

Este planteamiento metodológico sitúa al índice en un espacio intermedio entre la investigación académica y la transferencia de conocimiento aplicada. Su función no es sustituir análisis más complejos, sino establecer una base común, comprensible y verificable sobre la que puedan construirse fases analíticas posteriores orientadas a la eficiencia, el impacto y la relación entre visibilidad digital y desempeño económico o turístico.

2.2. Estructura del modelo: propiedad digital y visibilidad social

El modelo del Índice de Visibilidad Digital (IVD) se articula en torno a dos dimensiones complementarias que responden a lógicas distintas de presencia en el entorno digital: la propiedad digital y la visibilidad social. Esta distinción permite capturar tanto los activos bajo control directo de las bodegas como aquellos vinculados a plataformas externas que actúan como intermediarias en el proceso de descubrimiento y contacto.

La propiedad digital engloba el conjunto de infraestructuras digitales cuya titularidad y gestión dependen directamente del proyecto vitivinícola. Incluye elementos como la web corporativa, la tienda en línea o la disponibilidad de información básica accesible sin intermediación. Estos activos constituyen la base estructural de la presencia digital, en la medida en que permiten controlar el mensaje, garantizar la trazabilidad de la información y ofrecer puntos de contacto estables con el público.

Por su parte, la visibilidad social se refiere a la presencia del proyecto en plataformas digitales de uso generalizado, principalmente redes sociales y servicios asociados a la búsqueda y geolocalización. Estos espacios no están bajo control directo del productor, pero desempeñan un papel central en la generación de alcance potencial, especialmente en fases tempranas del proceso de descubrimiento por parte de consumidores y visitantes. Su función es eminentemente relacional y contextual, complementaria a la infraestructura propia.

La separación analítica de ambas dimensiones responde a la necesidad de evitar lecturas simplificadoras de la visibilidad digital. La existencia de perfiles en redes sociales no compensa la ausencia de activos propios, del mismo modo que una web corporativa sin proyección social limita su capacidad de alcance. El modelo asume que la visibilidad digital efectiva emerge de la interacción entre ambas dimensiones, y que los desequilibrios entre ellas generan vulnerabilidades específicas en la proyección del proyecto.

Desde una perspectiva territorial, esta estructura permite identificar patrones de adopción diferenciados y comprender cómo las decisiones individuales configuran un ecosistema digital más o menos equilibrado. La lectura conjunta de ambas dimensiones facilita, además, la formulación de recomendaciones ajustadas al contexto rural, donde los recursos disponibles y las capacidades técnicas suelen ser limitados.

2.3. Justificación de la ponderación 50/50

La asignación de una ponderación equilibrada entre propiedad digital y visibilidad social responde a un criterio metodológico deliberado. El modelo parte de la premisa de que ambas dimensiones cumplen funciones distintas pero igualmente necesarias en la construcción de una visibilidad digital mínima operativa. Priorizar una sobre la otra introduciría sesgos interpretativos que dificultarían la lectura territorial del índice.

Desde el punto de vista funcional, la propiedad digital garantiza la existencia de un núcleo estable de información y contacto, mientras que la visibilidad social amplifica el alcance y facilita la conexión con públicos no especializados. En ausencia de cualquiera de estas dimensiones, la capacidad del proyecto para ser identificado y evaluado en entornos digitales se ve significativamente reducida. La ponderación 50/50 refleja, por tanto, una relación de complementariedad más que de jerarquía.

Este enfoque resulta especialmente pertinente en territorios rurales, donde la adopción digital suele producirse de forma incremental y no planificada. Una ponderación desequilibrada podría penalizar en exceso a proyectos que han desarrollado activos propios sin una estrategia social avanzada, o viceversa, distorsionando la lectura del ecosistema en su conjunto. El equilibrio permite capturar mejor las distintas trayectorias de adopción existentes dentro del sistema DO.

La elección de esta ponderación no implica asumir que ambas dimensiones aportan idéntico valor en todas las fases de desarrollo digital. Más bien establece un punto de partida analítico común, adecuado para una primera fase diagnóstica. Fases posteriores del índice podrán introducir ajustes diferenciados en función del objetivo del análisis, la escala productiva o el tipo de impacto que se pretenda evaluar.

2.4. Variables analizadas en la Fase 1 y criterios de verificación

La Fase 1 del IVD se construye a partir de un conjunto de variables observables y verificables de forma directa, medidas mediante un esquema binario (0/1). Esta elección metodológica responde a una finalidad diagnóstica: identificar la existencia efectiva de activos digitales básicos sin introducir, en esta etapa, métricas de desempeño que exigirían series temporales, normalizaciones adicionales o acceso a datos no siempre públicos.

En la dimensión de propiedad digital, el índice considera cuatro activos fundamentales: la existencia de web corporativa operativa, la disponibilidad de tienda en línea, la presencia de contenidos multiidioma y la existencia de una ficha activa en Google Business Profile. La selección de estas variables responde a su papel como infraestructuras mínimas de visibilidad: permiten controlar la información básica del proyecto, habilitar contacto y facilitar el descubrimiento local, especialmente relevante en contextos de atracción enoturística.

En la dimensión de visibilidad social, la Fase 1 incorpora la presencia oficial en plataformas de uso generalizado. La variable se registra únicamente como existencia o ausencia de perfil corporativo identificable y atribuible al proyecto. En esta fase no se valora la actividad, el volumen de audiencia ni la interacción, dado que el objetivo es establecer un umbral de presencia mínima comparable entre agentes con recursos muy distintos.

El criterio de verificación aplicado es estrictamente empírico: cada variable se registra conforme a la información accesible públicamente en el momento de la toma de datos, mediante comprobación directa de sitios web, fichas de Google y perfiles en redes sociales. Cuando existen perfiles no reclamados, duplicados o inactivos sin identificación clara, se registran como ausencia a efectos del índice, con el fin de evitar atribuciones erróneas y mantener la consistencia del modelo. Del mismo modo, si un activo digital no resulta accesible o funcional durante la verificación, se contabiliza según su estado observable en ese periodo, preservando la trazabilidad del diagnóstico.

Esta aproximación, aunque deliberadamente conservadora, permite obtener un diagnóstico homogéneo del ecosistema digital y preparar el terreno para fases posteriores donde la medición pueda incorporar escalas graduadas, indicadores de gestión activa y métricas de eficiencia ajustadas por escala productiva.

2.5. Muestra, periodo de análisis y trazabilidad de los datos

La muestra analizada en este estudio comprende la totalidad de bodegas y proyectos amparados por la Denominación de Origen León conforme a la información oficial disponible en el momento de la recogida de datos. Este criterio de inclusión total evita sesgos derivados de selecciones parciales y permite una lectura agregada del ecosistema digital de la denominación como sistema territorial.

El periodo de análisis corresponde a octubre de 2025, fijado como ventana temporal única para la verificación de los activos digitales. La elección de un corte temporal definido responde a la necesidad de asegurar la coherencia interna del diagnóstico y facilitar la replicabilidad futura del estudio. El índice debe interpretarse, por tanto, como una fotografía del estado de la visibilidad digital en ese momento concreto, no como una evaluación dinámica o evolutiva.

La recogida de datos se ha realizado mediante verificación directa de cada uno de los activos digitales considerados en la Fase 1. Para ello, se han consultado de forma individualizada los sitios web corporativos, las fichas de Google Business Profile y los perfiles oficiales en redes sociales accesibles públicamente. No se han utilizado fuentes de autodeclaración ni bases de datos secundarias no contrastadas, con el fin de garantizar la trazabilidad y la consistencia del registro.

Cuando la información disponible presentaba ambigüedades —por ejemplo, perfiles duplicados, enlaces inactivos o proyectos sin identificación clara— se ha optado por un criterio conservador, registrando la variable como ausencia a efectos del índice. Este enfoque prioriza la fiabilidad del diagnóstico frente a una posible sobreestimación de la visibilidad digital real del sistema.

2.6. Definición del umbral operativo de suficiencia (60/100)

El Índice de Visibilidad Digital incorpora un umbral operativo de suficiencia fijado en 60 puntos sobre 100, concebido como referencia interpretativa para distinguir entre niveles de presencia digital insuficientes y aquellos que alcanzan un mínimo funcional. Este umbral no pretende establecer un estándar óptimo ni un objetivo normativo, sino facilitar la lectura agregada de los resultados y la identificación de brechas estructurales dentro del sistema analizado.

La elección del valor 60 responde a un criterio metodológico coherente con la lógica del índice. Dado que la Fase 1 evalúa la existencia de activos digitales básicos mediante variables binarias, alcanzar este umbral implica que el proyecto dispone de una combinación mínima de infraestructuras propias y presencia en plataformas sociales que permite su localización y contextualización en entornos digitales generalistas. Por debajo de ese valor, la visibilidad digital se considera fragmentaria o incompleta, con limitaciones claras para sostener cualquier estrategia posterior.

Desde una perspectiva territorial, el umbral facilita la clasificación de los proyectos en tramos interpretativos sin introducir juicios de valor individualizados. Su función es eminentemente analítica: permite observar la distribución del ecosistema digital, detectar concentraciones de insuficiencia y orientar la reflexión sobre prioridades de intervención a escala colectiva.

Es importante subrayar que este umbral debe entenderse como dinámico y contextual. En fases posteriores del índice, o en aplicaciones a otros territorios con características distintas, el valor de referencia podrá ajustarse en función de la profundidad del análisis, la disponibilidad de métricas graduadas o los objetivos específicos del estudio. En la Fase 1, su utilidad reside en proporcionar un marco común de interpretación que haga legible el diagnóstico sin sobredimensionar conclusiones.

3. Resultados del diagnóstico digital

3.1. Panorama general del ecosistema digital de la DO León

El análisis agregado de los resultados del Índice de Visibilidad Digital (IVD) en su Fase 1 muestra un ecosistema digital heterogéneo y en proceso de consolidación, con una puntuación media global situada por debajo del umbral operativo de suficiencia definido en el estudio. Esta situación refleja la existencia de carencias estructurales en la adopción de activos digitales básicos, más allá de casos individuales con niveles avanzados de presencia.

La distribución de las puntuaciones evidencia una elevada dispersión interna. Conviven proyectos con una infraestructura digital relativamente completa con otros que presentan déficits significativos en ambas dimensiones del índice. Esta variabilidad sugiere trayectorias de adopción desiguales, condicionadas por factores como la escala del proyecto, la disponibilidad de recursos técnicos y la percepción estratégica de la digitalización dentro del modelo de negocio.

Desde una lectura territorial, el resultado agregado indica que la visibilidad digital no se encuentra aún integrada de forma homogénea como componente estructural del sistema vitivinícola de la DO León. La ausencia de un nivel mínimo generalizado limita la capacidad del conjunto para proyectarse de manera coherente en entornos digitales, afectando tanto a la identificación del territorio como a su competitividad colectiva.

Serie ordenada del Índice de Visibilidad Digital (IVD_F1) de las bodegas de la DO León, con línea de referencia en el umbral 60 sobre 100

El panorama general pone de manifiesto, asimismo, una brecha entre la existencia formal de determinados activos digitales y su integración efectiva en una estrategia mínima de visibilidad. La presencia aislada de algunos elementos no se traduce necesariamente en un posicionamiento funcional, lo que refuerza la utilidad del índice como herramienta para identificar no solo ausencias, sino también configuraciones incompletas o desequilibradas.

En este contexto, los resultados globales deben interpretarse como una señal de potencial no aprovechado más que como un diagnóstico negativo. La adopción parcial de activos digitales sugiere que existen bases sobre las que construir mejoras de bajo coste y alto impacto, siempre que se aborden desde una lógica sistémica y coordinada a escala territorial.

3.2. Resultados en propiedad digital: patrones de adopción y carencias

El análisis de la dimensión de propiedad digital muestra un grado de adopción superior al observado en la visibilidad social, aunque con patrones claramente desiguales. Una parte significativa de las bodegas dispone de al menos un activo digital propio, principalmente una web corporativa, lo que indica un reconocimiento básico de la necesidad de contar con un punto de información controlado directamente por el proyecto.

Puntuación media de propiedad digital y visibilidad social de las bodegas de la DO León

No obstante, la existencia de estos activos no siempre se traduce en una infraestructura digital funcional. En numerosos casos, las webs presentan limitaciones en términos de actualización, accesibilidad o alcance, lo que reduce su utilidad como herramienta de contacto, comercialización o atracción turística. La presencia de tiendas en línea y contenidos multiidioma es sensiblemente menor, lo que sugiere que la propiedad digital se concibe todavía, en muchos proyectos, como un elemento estático más que como un canal activo de relación con el mercado.

La ficha de Google Business Profile emerge como uno de los activos más desigualmente implantados dentro de esta dimensión. A pesar de su bajo coste de implementación y de su papel central en los procesos de búsqueda local, una proporción relevante de bodegas carece de una ficha reclamada y gestionada. Esta ausencia limita de forma directa la visibilidad en entornos móviles y la capacidad de ser descubierto por visitantes potenciales en fases tempranas del proceso de decisión.

Porcentaje de bodegas de la DO León con web, tienda online, multidioma y ficha Google

Desde una perspectiva territorial, estas carencias en la propiedad digital introducen vulnerabilidades estructurales. La dependencia de intermediarios externos para la transmisión de información básica reduce la autonomía de los proyectos y dificulta la construcción de una narrativa coherente del territorio. Además, la falta de activos propios plenamente operativos condiciona cualquier esfuerzo posterior de mejora en la visibilidad social, al carecer de un soporte estable al que dirigir el tráfico generado.

En conjunto, los resultados sugieren que la propiedad digital constituye el eslabón más avanzado del proceso de adopción, pero también el que presenta mayor margen de mejora cualitativa. La consolidación de esta dimensión aparece como una condición necesaria para reforzar la visibilidad digital del sistema en su conjunto y para habilitar estrategias más complejas de comercialización y enoturismo a medio plazo.

3.3. Resultados en redes sociales: presencia, discontinuidad y gestión

La dimensión de visibilidad social presenta, en términos generales, niveles de adopción inferiores a los observados en la propiedad digital y una mayor discontinuidad en la presencia efectiva. Aunque una parte de las bodegas cuenta con perfiles en una o varias redes sociales, la distribución es irregular y revela patrones de uso fragmentarios, con plataformas abiertas pero escasamente gestionadas.

Porcentaje de bodegas de la DO León presentes en cada red social

Las redes sociales más extendidas son aquellas de uso generalista, mientras que la presencia en plataformas con mayor potencial de segmentación o alcance audiovisual es claramente minoritaria. En numerosos casos, los perfiles identificados muestran signos de inactividad prolongada o ausencia de contenidos actualizados, lo que limita su capacidad para actuar como canales de descubrimiento, información o relación con públicos externos.

Esta discontinuidad sugiere que la adopción de redes sociales responde, con frecuencia, a impulsos puntuales más que a una estrategia mínima sostenida en el tiempo. La falta de integración entre los perfiles sociales y los activos de propiedad digital refuerza esta lectura, evidenciando una desconexión entre la generación de alcance potencial y la existencia de un soporte propio que permita canalizar ese interés.

Desde una perspectiva territorial, la debilidad de la visibilidad social tiene implicaciones directas sobre la proyección colectiva de la DO León. La ausencia de una masa crítica de perfiles activos reduce la capacidad del sistema para amplificar mensajes comunes, generar reconocimiento de marca territorial y atraer atención en entornos digitales altamente competitivos. Esta limitación se acentúa en el ámbito enoturístico, donde las redes sociales actúan como uno de los principales canales de inspiración y planificación de visitas.

En conjunto, los resultados indican que la visibilidad social constituye el principal cuello de botella del ecosistema digital analizado. Su mejora no depende exclusivamente de recursos económicos, sino de la adopción de pautas básicas de gestión y de una mayor coherencia entre presencia social y activos propios. Abordar esta dimensión aparece, por tanto, como una de las palancas prioritarias para reforzar la visibilidad digital del territorio en su conjunto.

3.4. Distribución de las bodegas por niveles de visibilidad digital

La aplicación del umbral operativo de suficiencia permite clasificar a las bodegas y proyectos analizados en distintos niveles de visibilidad digital, facilitando una lectura estructurada del ecosistema. Esta segmentación no tiene un propósito clasificatorio individual, sino que sirve para identificar concentraciones de insuficiencia y zonas de mayor consolidación dentro del sistema territorial.

Número de bodegas de la DO León con visibilidad digital baja, media y alta

Los resultados muestran que una proporción relevante de proyectos se sitúa en el tramo inferior, por debajo del umbral de suficiencia. En estos casos, la visibilidad digital se caracteriza por la ausencia de varios activos básicos o por configuraciones claramente incompletas, lo que limita de forma significativa la capacidad de ser localizado y contextualizado en entornos digitales generalistas. Este grupo concentra buena parte de las carencias estructurales detectadas en la Fase 1 del índice.

Un segundo grupo, situado en el tramo intermedio, agrupa proyectos que disponen de una combinación parcial de activos digitales. Aunque superan algunas de las carencias más evidentes, presentan desequilibrios entre propiedad digital y visibilidad social que reducen la eficacia del conjunto. Este segmento refleja trayectorias de adopción incipientes o interrumpidas, con margen claro de mejora mediante intervenciones relativamente sencillas.

En el tramo superior se sitúan los proyectos que alcanzan niveles más elevados de visibilidad digital, con una configuración más equilibrada de activos propios y presencia social. Aunque representan una minoría dentro del conjunto, estos casos evidencian la viabilidad de alcanzar un nivel funcional de visibilidad incluso en contextos rurales, y actúan como referencia interna para identificar buenas prácticas transferibles.

Desde una lectura territorial, la distribución por niveles pone de manifiesto una estructura asimétrica del ecosistema digital de la DO León. La concentración de proyectos en los tramos inferiores limita el efecto agregado de los casos más avanzados y reduce la capacidad del territorio para proyectarse de forma coherente. Esta heterogeneidad refuerza la necesidad de enfoques colectivos y coordinados que permitan elevar el nivel mínimo del conjunto, más allá de actuaciones aisladas.

3.5. Heterogeneidad interna y brechas dentro del sistema DO

El análisis conjunto de los resultados del IVD pone de relieve una heterogeneidad interna significativa dentro del sistema vitivinícola de la DO León. Las diferencias observadas no responden a un único factor explicativo, sino a la combinación de múltiples condicionantes asociados a la escala de los proyectos, a su orientación al mercado y a la percepción estratégica de la digitalización como herramienta de apoyo a la actividad principal.

Las brechas más acusadas se manifiestan en la coexistencia de proyectos con configuraciones digitales relativamente completas junto a otros que carecen de activos básicos. Esta disparidad introduce desequilibrios en la capacidad del sistema para generar una imagen colectiva sólida y dificulta la articulación de estrategias comunes de visibilidad. En términos agregados, la debilidad de una parte del conjunto actúa como factor limitante para el posicionamiento territorial, independientemente del desempeño de los casos más avanzados.

Relación entre propiedad digital y visibilidad social de las bodegas de la DO León

Desde una perspectiva funcional, estas brechas se traducen en distintos niveles de accesibilidad digital al territorio. Mientras algunos proyectos resultan fácilmente localizables y ofrecen información suficiente para facilitar la decisión de compra o visita, otros permanecen prácticamente invisibles en los canales digitales generalistas. Esta situación genera una distribución desigual de oportunidades y refuerza la dependencia de intermediarios externos en aquellos casos con menor presencia propia.

La heterogeneidad detectada no debe interpretarse únicamente como un déficit individual, sino como una característica estructural del sistema en su conjunto. En ausencia de mecanismos de coordinación o estándares mínimos compartidos, las trayectorias de adopción digital tienden a divergir, ampliando las distancias internas y reduciendo el potencial de actuación colectiva. Este efecto resulta especialmente relevante en denominaciones de origen de entorno circunscrito al rural, donde la visibilidad del territorio depende en gran medida de la suma de comportamientos individuales.

En este contexto, el diagnóstico pone de manifiesto la necesidad de abordar la visibilidad digital desde una lógica sistémica. Reducir las brechas internas y elevar el nivel mínimo del conjunto aparece como una condición necesaria para mejorar la competitividad territorial, reforzar la proyección enoturística y facilitar procesos de desarrollo rural más equilibrados.

4. Interpretación territorial de los resultados

4.1. Visibilidad digital y desarrollo rural vitivinícola

Los resultados del diagnóstico permiten interpretar la visibilidad digital como un factor estructural del desarrollo rural vitivinícola, más que como un elemento accesorio vinculado a la promoción o al marketing. En territorios donde la actividad económica se apoya en proyectos de pequeña y mediana escala, la capacidad de ser localizado y comprendido en entornos digitales condiciona de forma directa el acceso a oportunidades económicas complementarias y la reducción de dependencias externas.

La ausencia o debilidad de activos digitales básicos limita la autonomía de los proyectos rurales, reforzando su subordinación a intermediarios comerciales y canales tradicionales de distribución. Esta situación reduce los márgenes de maniobra económica y dificulta la captación directa de valor por parte de los productores, especialmente en contextos donde la proximidad al consumidor final constituye una ventaja competitiva potencial.

Desde una perspectiva territorial, estas carencias no afectan únicamente a las bodegas de forma individual, sino que se proyectan sobre el conjunto del sistema. Un ecosistema digital fragmentado reduce la capacidad del territorio para presentarse como un espacio accesible, profesionalizado y coherente, lo que incide negativamente en su atractivo económico y en su capacidad para retener actividad. En este sentido, la visibilidad digital actúa como una infraestructura intangible del desarrollo rural, comparable a otros elementos habilitantes como la conectividad física o los servicios básicos.

El diagnóstico realizado sugiere, además, que la mejora de la visibilidad digital no requiere necesariamente inversiones elevadas, sino una redefinición de prioridades y la adopción de estándares mínimos compartidos. En entornos rurales, donde los recursos son limitados, la consolidación de activos digitales básicos puede generar retornos significativos en términos de visibilidad, credibilidad y acceso a mercados, contribuyendo a reforzar la viabilidad económica de los proyectos y su arraigo territorial.

En este marco, la visibilidad digital se configura como una condición habilitante del desarrollo rural contemporáneo: no garantiza por sí sola procesos de dinamización económica, pero su ausencia introduce barreras estructurales que dificultan cualquier estrategia de diversificación, innovación o valorización del territorio.

4.2. Implicaciones para el enoturismo y la captación de demanda

La visibilidad digital desempeña un papel central en los procesos de descubrimiento y planificación asociados al enoturismo. En la actualidad, una parte significativa de las decisiones relacionadas con la visita a un territorio vitivinícola se inicia en entornos digitales generalistas, donde la disponibilidad de información clara, accesible y actualizada condiciona la inclusión —o exclusión— de un destino en el itinerario potencial del visitante.

Los resultados del diagnóstico evidencian que una parte relevante de las bodegas de la DO León presenta carencias en aquellos activos digitales que actúan como puerta de entrada al enoturismo. La ausencia de fichas de Google correctamente gestionadas, la limitada presencia en redes sociales o la falta de información práctica en las webs corporativas reducen la capacidad del territorio para captar demanda en fases tempranas del proceso de decisión. Estas carencias no solo afectan a la visibilidad individual de los proyectos, sino que disminuyen la probabilidad de que el territorio sea considerado como destino en su conjunto.

Desde una perspectiva funcional, la visibilidad digital opera como un sistema de señalización virtual. Del mismo modo que la señalización física orienta al visitante en el espacio, los activos digitales permiten identificar, localizar y contextualizar la oferta enoturística antes del desplazamiento. Cuando esta señalización es incompleta o inexistente, el territorio queda infrarepresentado frente a otros destinos con estructuras digitales más consolidadas, independientemente de la calidad real de la experiencia ofrecida.

La debilidad de la visibilidad digital tiene, además, un efecto acumulativo. La falta de contenidos y presencia activa limita la generación de referencias cruzadas, recomendaciones y señales de actividad que refuerzan la percepción de dinamismo del destino. En un entorno altamente competitivo, donde la atención del visitante es un recurso escaso, esta ausencia reduce la capacidad del territorio para atraer flujos turísticos estables y diversificados.

En este contexto, la mejora de la visibilidad digital aparece como una palanca estratégica para el desarrollo enoturístico, especialmente en territorios rurales con un alto potencial experiencial. Integrar activos digitales básicos y mantener una presencia mínima coherente permite no solo aumentar la probabilidad de captación de demanda, sino también orientar las expectativas del visitante y favorecer una relación más directa y sostenible entre bodegas, territorio y público.

4.3. Competitividad territorial y dimensión colectiva de la DO León

La competitividad territorial de una denominación de origen no se deriva únicamente de la suma de desempeños individuales, sino de la capacidad del sistema para proyectarse como un conjunto reconocible, accesible y coherente. En este sentido, la visibilidad digital opera como un factor de competitividad colectiva, al influir en la percepción externa del territorio y en su capacidad para atraer atención, confianza y demanda en entornos digitales saturados.

El diagnóstico muestra que la fragmentación de la presencia digital limita el efecto agregado del sistema. La existencia de proyectos con niveles avanzados de visibilidad no compensa la debilidad del conjunto cuando una parte significativa de los agentes permanece infrarepresentada o ausente en los canales digitales básicos. Esta asimetría reduce la masa crítica necesaria para generar reconocimiento territorial y dificulta la consolidación de una narrativa común asociada a la DO León.

Desde una perspectiva institucional, la denominación puede desempeñar un papel clave como nodo de articulación de la visibilidad digital. La definición de estándares mínimos compartidos, la coordinación de información básica y la coherencia en los puntos de entrada digitales permiten reforzar la credibilidad del sistema y reducir fricciones en el acceso a la oferta. Cuando estos elementos no existen o se aplican de forma desigual, la competitividad territorial se resiente, independientemente de la calidad intrínseca de los productos.

La competitividad territorial se ve afectada, además, por la capacidad del sistema para generar sinergias entre agentes. La ausencia de visibilidad homogénea dificulta la interconexión entre bodegas, iniciativas turísticas y otros actores locales, limitando la creación de itinerarios, propuestas conjuntas o referencias cruzadas que amplifiquen el alcance del territorio. En este contexto, la visibilidad digital no actúa solo como escaparate, sino como infraestructura relacional que condiciona la cooperación y la proyección conjunta.

En conjunto, los resultados sugieren que avanzar hacia una mayor competitividad territorial requiere superar enfoques exclusivamente individuales y abordar la visibilidad digital como un activo colectivo. Elevar el nivel mínimo del conjunto y reducir las brechas internas aparece como una condición necesaria para fortalecer el posicionamiento de la DO León en un entorno cada vez más competitivo y digitalizado.

5. Implicaciones prácticas y líneas de mejora

5.1. Prioridades de intervención de bajo coste y alto impacto

El diagnóstico realizado permite identificar un conjunto de prioridades de intervención que no requieren inversiones elevadas ni cambios estructurales complejos, pero que pueden generar mejoras significativas en la visibilidad digital del sistema. Estas actuaciones se sitúan en el nivel de los mínimos funcionales, orientados a corregir carencias básicas detectadas de forma recurrente en la Fase 1 del índice.

Entre estas prioridades destaca la consolidación de activos de propiedad digital esenciales. La actualización y mantenimiento de webs corporativas operativas, la correcta configuración de fichas de Google Business Profile y la disponibilidad de información práctica básica constituyen intervenciones de bajo coste relativo con un impacto directo en la localización y accesibilidad de los proyectos. Su ausencia introduce fricciones innecesarias que limitan el aprovechamiento de oportunidades existentes.

En el ámbito de la visibilidad social, la mejora no pasa necesariamente por una intensificación indiscriminada de la actividad, sino por la adopción de pautas mínimas de continuidad y coherencia. La existencia de perfiles oficiales correctamente identificados, con información actualizada y vinculados a los activos propios, permite reforzar la señal digital del proyecto sin exigir una gestión intensiva. La discontinuidad observada en numerosos casos sugiere que pequeñas mejoras organizativas pueden generar retornos apreciables.

Desde una perspectiva territorial, estas prioridades adquieren mayor eficacia cuando se abordan de forma coordinada. La definición de estándares mínimos compartidos y la difusión de buenas prácticas adaptadas al contexto rural facilitan la elevación del nivel medio del sistema, reduciendo brechas internas y reforzando la competitividad colectiva. En este sentido, las intervenciones de bajo coste aparecen como una vía pragmática para avanzar hacia una mayor visibilidad digital sin sobrecargar a los agentes con exigencias difícilmente asumibles.

5.2. Rol de la Denominación de Origen como agente vertebrador digital

La Denominación de Origen puede desempeñar un papel determinante como agente vertebrador de la visibilidad digital del sistema, más allá de sus funciones tradicionales de certificación y control. El diagnóstico pone de relieve que una parte de las carencias detectadas no responde a la ausencia de iniciativas individuales, sino a la falta de marcos comunes que orienten y faciliten la adopción de estándares mínimos compartidos.

Desde una lógica operativa, la DO puede actuar como punto de referencia digital del territorio, garantizando la coherencia básica de la información, la correcta interconexión entre agentes y la visibilidad conjunta de la oferta. La centralización de enlaces, la homogeneización de criterios mínimos de presencia y la actualización coordinada de datos clave reducen fricciones y mejoran la accesibilidad del sistema en su conjunto.

Este rol vertebrador no implica sustituir la autonomía de las bodegas ni uniformizar sus estrategias, sino elevar el suelo común sobre el que se construyen las iniciativas individuales. La definición de pautas claras y realistas —adaptadas a la diversidad de escalas y capacidades del territorio— permite reducir la heterogeneidad extrema sin imponer modelos únicos difíciles de sostener en contextos rurales.

Además, la actuación de la DO como nodo digital facilita la generación de sinergias con otros actores del territorio, como iniciativas turísticas, instituciones locales o proyectos culturales. Esta interconexión refuerza la narrativa territorial y amplifica el alcance de la visibilidad individual, contribuyendo a una proyección más coherente y competitiva del conjunto.

5.3. Estándares mínimos de presencia y credibilidad digital

La identificación de carencias recurrentes en la Fase 1 del IVD pone de manifiesto la necesidad de definir estándares mínimos de presencia y credibilidad digital adaptados al contexto rural. Estos estándares no deben entenderse como objetivos de excelencia ni como modelos cerrados, sino como umbrales funcionales que permitan garantizar la localización, comprensión y fiabilidad básica de los proyectos en entornos digitales.

Un estándar mínimo efectivo debe ser simple, verificable y asumible por la mayoría de los agentes. La existencia de una web corporativa operativa con información básica actualizada, una ficha de Google correctamente gestionada y al menos un perfil social identificable constituyen elementos suficientes para asegurar una presencia digital funcional. La ausencia de cualquiera de estos activos introduce fricciones que afectan de forma directa a la percepción de profesionalidad y a la confianza del usuario.

La credibilidad digital no depende únicamente de la cantidad de activos disponibles, sino de su coherencia y consistencia. Información desactualizada, enlaces inactivos o perfiles abandonados generan señales negativas que pueden resultar más perjudiciales que la ausencia total de presencia. En este sentido, mantener activos mínimos correctamente gestionados resulta más eficaz que desplegar múltiples canales sin capacidad de mantenimiento.

Desde una perspectiva territorial, la adopción compartida de estos estándares contribuye a homogeneizar la experiencia del usuario y refuerza la percepción del conjunto como sistema organizado y fiable. Este efecto resulta especialmente relevante en denominaciones de origen, donde la confianza asociada al sello territorial puede verse reforzada o erosionada por la calidad de la presencia digital de sus miembros.

La definición y difusión de estándares mínimos aparece, por tanto, como una herramienta clave para elevar el nivel medio del ecosistema digital sin generar cargas desproporcionadas. Su implementación progresiva permite avanzar hacia una visibilidad digital más coherente, facilitando tanto la competitividad individual como la proyección colectiva del territorio.

5.4. De la visibilidad digital a la estrategia territorial integrada

El análisis realizado sugiere que la visibilidad digital, entendida en términos estrictamente instrumentales, constituye solo el primer nivel de una estrategia territorial integrada más amplia. Una vez garantizados los mínimos funcionales de presencia y credibilidad, los activos digitales pueden evolucionar desde su papel informativo hacia una función articuladora del sistema territorial.

En este marco, la visibilidad digital actúa como infraestructura habilitante para la coordinación entre agentes, la construcción de narrativas compartidas y la puesta en valor de los recursos territoriales. La interconexión entre bodegas, iniciativas enoturísticas y otros actores locales permite generar recorridos, propuestas conjuntas y referencias cruzadas que amplifican el alcance del territorio más allá de la suma de presencias individuales.

La integración estratégica requiere superar enfoques fragmentados y avanzar hacia una lógica de sistema. Esto implica alinear la información básica, facilitar puntos de entrada comunes y reforzar la coherencia entre los distintos niveles de comunicación digital. En contextos rurales, donde la escala limita la visibilidad individual, esta articulación colectiva resulta especialmente relevante para competir en entornos digitales dominados por destinos con mayores recursos.

Desde esta perspectiva, la visibilidad digital deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un vector de desarrollo territorial. Su correcta integración permite apoyar estrategias de enoturismo, reforzar la identidad del territorio y facilitar procesos de cooperación que trascienden el ámbito estrictamente vitivinícola. El diagnóstico del IVD ofrece, así, una base empírica sobre la que diseñar políticas y actuaciones orientadas a una proyección territorial más cohesionada y sostenible.

6. Limitaciones y líneas futuras de investigación

6.1. Qué limita la Fase 1 del IVD: presencia ≠ desempeño

La principal limitación de la Fase 1 del Índice de Visibilidad Digital reside en su enfoque basado en la presencia, no en el desempeño. El modelo evalúa la existencia verificable de activos digitales básicos, pero no mide su grado de uso, su calidad operativa ni su impacto real en términos de alcance, interacción o conversión. Esta delimitación es metodológica y deliberada, orientada a garantizar la comparabilidad y la trazabilidad del diagnóstico en un contexto territorial heterogéneo.

En consecuencia, una puntuación elevada en la Fase 1 indica que el proyecto dispone de una infraestructura digital mínima, pero no permite inferir que dicha infraestructura esté siendo gestionada de forma activa o eficiente. Del mismo modo, una puntuación baja no implica necesariamente una ausencia total de actividad digital, sino que puede reflejar esfuerzos no visibles públicamente, iniciativas en desarrollo o estrategias apoyadas en canales no considerados en esta fase.

Esta distinción entre presencia y desempeño es especialmente relevante en entornos rurales, donde la adopción digital suele producirse de forma gradual y con recursos limitados. La Fase 1 no captura diferencias cualitativas en la gestión de los activos ni su alineación con objetivos comerciales o enoturísticos, aspectos que requieren métricas graduadas, análisis longitudinales y, en algunos casos, acceso a datos internos no disponibles públicamente.

Por tanto, los resultados de esta fase deben interpretarse como un diagnóstico estructural de base, útil para identificar carencias mínimas y configuraciones incompletas, pero insuficiente para evaluar la eficacia real de las estrategias digitales. Esta limitación no constituye una debilidad del modelo, sino una condición necesaria para construir una primera capa analítica sólida sobre la que desarrollar fases posteriores más complejas.

6.2. Qué aportaría la Fase 2 del IVD: eficiencia, métricas graduadas y ajuste por escala

La Fase 2 del Índice de Visibilidad Digital se concibe como una extensión analítica orientada a superar las limitaciones inherentes a la medición basada exclusivamente en la presencia. Su objetivo principal es incorporar una evaluación del desempeño efectivo de los activos digitales, introduciendo métricas graduadas que permitan discriminar entre distintos niveles de uso, eficiencia y gestión.

A diferencia de la Fase 1, la Fase 2 permitiría analizar variables como la frecuencia de actualización de los contenidos, el grado de interacción en redes sociales, la accesibilidad de la información clave o la integración funcional entre los distintos activos digitales. Estas métricas, al operar sobre escalas continuas o ordinales, ofrecerían una lectura más fina del comportamiento digital de los proyectos y de su capacidad para generar valor a partir de la infraestructura existente.

Un elemento central de esta fase es el ajuste por escala del proyecto. La comparación directa de métricas absolutas puede introducir sesgos significativos en territorios caracterizados por una alta diversidad de tamaños y capacidades productivas. La Fase 2 permitiría normalizar los resultados en función de variables como la dimensión del proyecto, su orientación al mercado o su capacidad operativa, facilitando comparaciones más justas y analíticamente consistentes.

La incorporación de estas dimensiones ampliaría el alcance del índice, permitiendo no solo identificar carencias estructurales, sino también evaluar trayectorias de mejora y niveles de madurez digital. De este modo, la Fase 2 no sustituye a la Fase 1, sino que se apoya en ella para profundizar en el análisis y generar evidencias útiles para la toma de decisiones estratégicas a escala territorial.

6.3. Por qué este enfoque es replicable en otros territorios

El enfoque metodológico del Índice de Visibilidad Digital ha sido diseñado con un criterio explícito de replicabilidad territorial. La utilización de variables observables, verificables y accesibles públicamente permite aplicar el modelo en contextos diversos sin necesidad de acceso a información interna ni a fuentes privilegiadas, lo que resulta especialmente relevante en territorios rurales con estructuras productivas fragmentadas.

La separación en fases constituye uno de los principales factores de replicabilidad. La Fase 1 ofrece un diagnóstico de base fácilmente reproducible, adaptable a distintos sistemas productivos y escalas territoriales, mientras que las fases posteriores pueden modularse en función de los objetivos del análisis, la disponibilidad de datos y el grado de madurez digital del territorio estudiado. Esta arquitectura modular evita la rigidez metodológica y facilita su aplicación progresiva.

Asimismo, el enfoque no está vinculado a una tipología productiva específica. Aunque en este estudio se aplica al sector vitivinícola, los activos digitales considerados —web, presencia social, plataformas de localización— son comunes a la mayoría de actividades vinculadas al medio rural. Esto permite extender el modelo a otros ámbitos como el turismo, la agroindustria o los servicios territoriales, manteniendo la coherencia analítica y comparativa.

Desde una perspectiva institucional, la replicabilidad del índice lo convierte en una herramienta potencialmente útil para diagnósticos comparados, seguimiento de políticas públicas o diseño de estrategias de mejora a escala supraterritorial. Su aplicación sistemática en distintos contextos permitiría, además, generar bases de datos homogéneas y líneas de investigación comparada sobre visibilidad digital y desarrollo rural.

7. Conclusiones y aportaciones del estudio

El análisis desarrollado a través del Índice de Visibilidad Digital (IVD) permite extraer una serie de conclusiones relevantes sobre el estado de la presencia digital del sistema vitivinícola de la DO León y su relación con dinámicas más amplias de desarrollo rural, enoturismo y competitividad territorial. Estas conclusiones no se formulan como juicios normativos, sino como aportaciones analíticas derivadas de un diagnóstico empírico y verificable.

En primer lugar, el estudio confirma que la visibilidad digital constituye una infraestructura básica del desarrollo rural contemporáneo. La ausencia o debilidad de activos digitales mínimos introduce barreras estructurales que limitan la capacidad de los proyectos para acceder a mercados, captar demanda enoturística y participar en dinámicas de valorización territorial. En este sentido, la visibilidad digital no actúa como un elemento accesorio, sino como una condición habilitante para la viabilidad económica y la proyección externa del territorio.

En segundo lugar, los resultados ponen de manifiesto una heterogeneidad interna significativa dentro del sistema DO León. La coexistencia de proyectos con niveles muy distintos de visibilidad digital reduce el efecto agregado del conjunto y limita la competitividad territorial. Esta fragmentación refuerza la necesidad de enfoques colectivos orientados a elevar el nivel mínimo del sistema, más allá de actuaciones individuales aisladas.

Desde el punto de vista metodológico, el estudio aporta un modelo replicable y escalable para el análisis de la visibilidad digital en contextos rurales. La estructura por fases del IVD permite separar de forma clara la medición de la presencia de la evaluación del desempeño, ofreciendo una base sólida para diagnósticos iniciales y desarrollos analíticos posteriores. Esta arquitectura facilita su aplicación en otros territorios y sectores, abriendo líneas de investigación comparada y transferencia de conocimiento.

Asimismo, el trabajo subraya el papel potencial de las denominaciones de origen y otras entidades territoriales como agentes vertebradores de la visibilidad digital colectiva. La definición de estándares mínimos compartidos y la coordinación de activos básicos emergen como palancas de bajo coste y alto impacto para reforzar la competitividad territorial y la coherencia del sistema.

En conjunto, este estudio se posiciona como una publicación divulgativa de análisis territorial con base metodológica, orientada a la transferencia de conocimiento riguroso y accesible. Sus resultados ofrecen una base empírica sólida tanto para la reflexión estratégica a escala territorial como para el desarrollo de investigaciones futuras de mayor profundidad analítica, contribuyendo a un debate informado sobre el papel de la digitalización en el desarrollo rural vitivinícola.

8. Fuentes y referencias

8.1. Fuentes de base para la muestra y la verificación

  • Consejo Regulador de la Denominación de Origen León.
    Listado oficial de bodegas y proyectos amparados (verificación realizada en octubre de 2025).

  • Verificación directa de activos digitales.
    Comprobación individualizada de webs corporativas, tiendas en línea, contenidos multiidioma, fichas de Google Business Profile y perfiles oficiales en redes sociales, realizada en octubre de 2025 conforme a criterios homogéneos de registro.

Nota metodológica: la disponibilidad y el estado de los activos digitales pueden variar en el tiempo. Los resultados deben interpretarse como una fotografía del ecosistema digital en el periodo analizado.

8.2. Fuentes para métricas de plataformas digitales (usuarios y alcance)

  • Informes corporativos y resultados trimestrales (2025) de plataformas digitales de uso generalizado.

  • Informes de referencia sobre adopción digital y usuarios activos por plataforma (ediciones 2024–2025).

  • Bases de datos y paneles de análisis comparativo de tráfico y uso de plataformas digitales (consulta 2025).

8.3. Marco de referencia territorial y digital

  • Documentación institucional sobre transformación digital, competitividad y desarrollo territorial en entornos rurales.

  • Marco normativo europeo aplicable a presencia digital y credibilidad básica (protección de datos y servicios digitales).

8.4. Crédito metodológico

  • Elaboración propia.
    Índice de Visibilidad Digital (IVD): definición conceptual, estructura por fases y aplicación al sistema vitivinícola de la DO León.


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Este documento sintetiza los principales resultados del estudio, la metodología aplicada y los hallazgos territoriales clave en un formato preparado para su difusión y presentación.

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Título: Visibilidad digital en la DO León: diagnóstico territorial y retos rurales
Autoría: José Luis del Campo Villares · Antonio González Blanco
Editor: CreandoTuProvincia
Fecha: 28 de enero de 2026
Tipo: Publicación divulgativa de análisis territorial con base metodológica
Periodo de verificación: octubre 2025


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