• Pedáneo a los 82 durante más de 30 años, una labor desinteresada por amor al pueblo y por falta de sucesión.
Perfecto Soto Mondelo tiene 82 años. Lleva más de 30  de pedáneo y presidente  de la junta directiva de la Asociación de Montes de la pequeña localidad de  Cernego (Vilamartín). Ante sus ojos han ido desfilando distintas  generaciones de familias, gobiernos locales, políticos… Muchas cosas han cambiado a su alrededor, en el mundo,  si bien el semblante de su pueblo, y hasta sus calles, siguen igual, ajenas al paso del tiempo, ajenas a la mirada política, con el aire decadente y al mismo tiempo entrañable de antaño.
Perfecto Soto Mondelo

Perfecto Soto Mondelo

Perfecto Soto intentó muchas veces que le sucedieran, el relevo de la juventud, sin resultado: “Les dije, pero carajo… quitadme ya del puesto…y nada…El pueblo dice que si no fuese por mí ya no habría ni junta de montes, y estaría todo desmantelado… Así que, qué remedio…sigo”.
Lleva este pequeño  “bastón de mando”, tantas veces ofrecido a otros,  por amor al pueblo, por tirar del “carro”… Y lo hace con gusto: “estoy contento, si no fuera así, me negaría en rotundo. Lo que pasa es  alguien tiene que estar, y algún tonto  siempre tiene que haber en los pueblos. El tonto siempre es el mandado. Y el que está ocupando un cargo sin sueldo es tonto”, bromea sin cesar, para decir que “yo amo al pueblo, lo quiero,  y siempre  me gustó protegerlo, por eso ejerzo los dos cargos que existían. El día que yo falte…quedarán vacantes”.
Pedáneo de Cernego

Pedáneo de Cernego

Ser pedáneo a los 82 tiene mérito y, en este caso, también sentido del humor: “no es que esté cansado…es que estoy acabado… a mi edad no tenía que andar en estos líos, pero los jóvenes no quieren coger el testigo porque los pocos que hay dicen que trabajan”.
Hacerse cargo de los asuntos del pueblo también  trae consigo sinsabores y disgustos. En 2012 se realizó una tala de 207 toneladas de pino, por valor de más de 1.000 euros,  que fueron vendidas a una empresa  y que a día de hoy Cernego no cobró porque “nos dicen que dio quiebra la empresa, pero lo curioso es que siguen trabajando y no le embargaron la maquinaria…Los que quedamos en quiebra fuimos los vecinos, pues nos engañaron”.
Además, en su tarea “a veces hay que discutir a veces con gente  con la que no habría que tener problema; con personas que te deban y no te paguen, como fue el caso de la madera, o que entres en un círculo de trámites para mí ya complicados como cuando nos obligaron  a solicitar una subvención para el pueblo y luego nos la denegaron porque la  junta de Montes estaba mal constituida. Además, en otra ocasión, en la renovación de la asociación, hubo que volver a constituirla porque yo no constaba como presidente, me llamaron preguntando si había muerto, hubo que empezar con los papeles de nuevo para trasladar a Montes…”
Casa típica de Cernego

Casa típica de Cernego

Su retina ha sido testigo del tiempo y una de las necesidades que observa en la localidad y a la que nadie presta atención es la pavimentación de las calles: “llevan así toda la vida. Pero yo no quiero acusar a nadie, a ningún alcalde, ya sea un partido u otro,  pero los políticos son como son, tiran por los pueblos más grandes, pero yo no descarto tampoco a ninguno… Cuando quieran, que vengan”, dice en tono conciliador.
Con 82 años esté pedáneo da ejemplo de una labor desinteresada y su implicación por su pueblo, e este caso Cernego.
Susana Prieto