• Este vigilante del Servicio de Prevención y Defensa Contra Incendios del Distrito XIII señala que no cree que haya una trama organizada de los incendios en Galicia aunque “exista el negocio del fuego”
  • Apuesta por las medidas de prevención y por la concienciación de la población para evitar el fuego en Galicia

Roberto Quiroga López, vigilante del Servicio de Prevención y Defensa contra Incendios

 

Roberto Quiroga López es vigilante fijo en el Servicio de Prevención y Defensa Contra Incendios, del Distrito XIII,  y miembro del comité de empresa por el sindicato  CIG.  Es de A Rúa Vella. Pasa hasta 10 horas diarias en el monte, en una caseta de vigilancia del servicio en Valdeorras. Su profesión, que ejerce desde hace 22 años, se traduce en  una experiencia fundamental a la hora de valorar la ola de incendios que devastó Galicia en las últimas semanas.

Roberto Quiroga considera que no existe una trama organizada en materia de incendios  y que hay que brindar un homenaje y reconocimiento a los brigadistas que estuvieron y están en la primera línea de fuego, arriesgando sus vidas.  De ahí que considere toda una injusticia que se señale con el dedo a los brigadistas como supuestos autores de fuegos. “¿Quién quiere más al monte que las personas que están todo el día en el monte?  Como en todas las profesiones puede haber un caso, pero no se puede generalizar de esa manera. Si no quisiésemos al monte, ¿íbamos a trabajar 20 horas?”, esgrime.  Señala que en la extinción de un fuego, “muchas veces no pasa nada porque los brigadistas le ponen mucho valor, más del que  deberían. Y todo por amor y salvar al monte”.

 

Siempre ha habido incendios, ¿qué ha sido lo novedoso de la reciente ola de incendios que devastó Galicia?

Desde los años 90, los incendios cambiaron, no son iguales, entre otras cosas porque los pueblos están abandonados, sin desbrozar, con maleza que llega hasta las casas y con población envejecida. Antes había un incendio y el fuego iba de los pueblos hacia el monte. Ahora es a la inversa. Además, el cambio climático también influye. Antes había una campaña de alto riesgo que eran los tres meses de verano. Ahora ya no. Ahora, el riesgo se prolonga hasta octubre e, incluso, el año pasado se dio hasta diciembre. No hay una situación estándar.  El peligro es cualquier mes del año.

 

¿Se está enfocando mal la política forestal y contra el fuego?

Si algo no funciona, lo que hay que hacer es tomar medidas. En 2006, cuando gobernaba el bipartito en la Xunta (BNG-PSOE), hubo una ola de incendios y se tomaron medidas, pero tuvieron poco recorrido por el cambio de gobierno posterior. Había una medida muy buena que era el Banco de Tierras para paliar el abandono del rural. Hay que obligar a la gente a limpiar sus terrenos y  el que no lo limpie, que lo alquile, lo ceda o haga algo para que quede limpio. Lo que está claro es que el modelo actual de la Xunta de Galicia no está dando resultados. El Gobierno gallego sigue apostando por la extinción en lugar de la prevención.

 

A veces da la impresión que no se investiga, ¿existe la investigación en este sector?

Sí. Dentro de cada distrito hay un agente que se dedica a la investigación de los incendios, que está dedicado exclusivamente a ello en colaboración con la Guardia Civil. Es muy difícil coger a un pirómano con las manos en el fuego y  recabar pruebas.

 

¿Haría falta mayor vigilancia?

La vigilancia es muy complicada. El monte es muy grande. Se podría hacer como en Cataluña, que en los días de riesgo no se puede subir al monte y si lo haces te anotan la matrícula del coche. Pero realmente yo creo que el sistema real pasa por la prevención y concienciar a la población.

 

Arde Galicia por los cuatro costados, los trabajadores del monte tienen que sospechar qué está pasando, ¿hay una trama organizada, es el denominado negocio del fuego?

Yo no creo que haya una trama del fuego. Sí es cierto que la Audiencia investiga un “cartel del fuego” en Valencia, del que se habla mucho. Y que en Galicia se dice también que la extinción es un negocio, con la contratación de medios como las aéreos, las brigadas que se contratan sólo si hay fuego… Al haber muchos intereses económicos creados, el negocio del fuego existe, pero en Galicia en esta última ola se dieron un cúmulo de circunstancias. No todos los años arde como ahora. En Vigo influyeron mucho los eucaliptos. Lo que sí está claro es que no hay prevención, vital para evitar incendios. Los que trabajamos en este sector decimos que el fuego llama al fuego. Cuando se produce un incendio ya sabemos que va a haber más. Como curiosidad, Medio Rural tiene más de 70 parroquias gallegas delimitadas en las estadísticas como en las que más fuegos hay desde hace 20 años. Es donde más arde. Lo normal sería que investigase o ver qué pasa en esas parroquias. Por otra parte, ya sabemos que el culpable del fuego no es la Administración, el responsable es el que planta fuego, está claro.

Roberto Quiroga López,

 

¿Qué le gustaría o considera fundamental para atajar este terrorismo incendiario?

Me gustaría que la Administración cuente con todos los sectores de la población para hablar del monte. Sobre el monte todos tienen razón y no la tienen, se puede tomar de cada colectivo propuestas para hacer una Ley de Montes consensuada para hacer frente al problema.  Todos los años,  al acabar la campaña de verano, todos los sindicatos  invitan a la Xunta a sentarse a hablar  y decir dónde se falló, que se debería mejorar etc. Pero nunca nos recibió. Además, se hacen las labores de prevención (cortafuegos etc) después de la campaña de verano, algo que no tiene sentido. Nosotros defendemos un servicio único, con una dirección  única, cuando resulta que en la actualidad hay un conglomerado de brigadas, públicas y privadas…Para eliminar el negocio del fuego tendría que ser la Administración la que contratase todos los medios, algo que facilitaría también mayor coordinación y planificación.

 

¿Hay medios suficientes para afrontar los incendios?

La Xunta recortó los recursos. Te dicen en la televisión, por ejemplo, que hay 7.000 personas trabajando. Y es mentira. Hay 21 casetas de vigilancia en toda la provincia de Ourense, de ellas 11 están cerradas. De las 10 activas, hay sitios en las que sólo hay dos vigilantes y una, con uno. De modo que no puedes cubrir todo el territorio en época de máximo riesgo, detectar el fuego y llegar pronto. El 1 de septiembre, la Xunta dio de baja 436 trabajadores de verano, más 500 de Seaga (algo más tarde), sabiendo que había una climatología y riesgo terrorífico de incendios. Es inconcebible. Y después, los contrataron otra vez para unos días. Eso se llama falta de planificación.

 

¿Hay algún modelo que pueda seguirse para evitar los incendios?

Más que modelos, primero habría que sustituir algunas especies arbóreas como pinos y  eucaliptos. Los eucaliptos son una auténtica bomba, despiden bolas de fuego durante un incendio que alcanzan kilómetros. Ocurre muchas veces que ves un monte completamente calcinado y en el medio una masa arbórea que no ardió porque había especies que tienen resistencia al fuego. Hay también estudios que indican que las zonas que se salvan son las que no tienen pinos y eucaliptos. E insisto en las medidas preventivas.

 

El monte es rentable, ¿hay que ponerlo en valor?

Hay que hacer una apuesta por el medio rural muy clara. Porque ¿quién cuida del monte? Hay gente dispuesta a montar explotaciones ganaderas en el monte, que es una forma también de prevenir el fuego,  pero preguntas a ganaderos y te cuentan la cantidad de pegas que les pone la Administración para coger una subvención, una tierra…todas son trabas. Eso habría que facilitarlo porque el monte bien explotado es muy rentable. La prueba es que hay algunos pueblos que estaban prácticamente abandonados y que vuelven a tener habitantes por la rentabilidad del monte. 

Caseta de vigilancia

 

¿Por qué cerraron la base de Vilanova (O Barco)?

Cuando cerraron la base de helicópteros de Vilanova (O Barco de Valdeorras), nadie supo por qué, ni facilitaron un informe. Ni siquiera avisaron días antes. Lo único que dijeron es que tenía deficiencias, pero ¿cuáles? Y no hay que ser muy torpes para entender que si un helicóptero va por ejemplo para San Xoán de Río, y está en O Barco, pero hay un incendio en Carballeda, cinco minutos pueden ser vitales para hacer frente al fuego.

 

El Ayuntamiento de A Rúa no tiene coche motobomba

El Concello de A Rúa hace un par de años tenía un coche motombomba que estando de servicio, mediante convenio con la Xunta,  tuvo un accidente y se averió. Pues bien, el Ayuntamiento de A Rúa lleva dos años solicitando un vehículo de 12 años, aparcado en la base de Vilanova y que está dado de baja, que sería perfecto para A Rúa y no se lo da. ¿Por qué, porque es de diferente signo político? Pues resulta que hubo un incendio cerca de Somoza (A Rúa), las brigadas del distrito estaban desplazadas a otro fuego en Castro Caldelas,  y como el Concello de A Rúa no tenía vehículo (ese que podría haber facilitado la Xunta) tuvieron que acudir los Bomberos, cuando esa no es su misión (no había casas cerca). Lo normal es que la Xunta le cediese el vehículo.

 

Los Ayuntamientos  mantienen ordenanzas para limpiar solares, tierras y no se cumplen

Los pueblos están completamente abandonados. Desbrozar el entorno rural es primordial.  Las ordenanzas no se cumplen, pero los Ayuntamientos también deberían reducir toda la tramitación de expedientes en esta materia de burocracia. Porque cuando un propietario no limpia, primero hay que localizar al propietario, y a veces ni aparece pues vive en el extranjero; después notificarlo y seguir unos pasos hasta publicarlo en el Boletín Oficial de la Provincia, de modo que puede llegar a pasar todo el verano y no poder actuar de oficio. A lo mejor había que reducir esos plazos burocráticos, modificar los tiempos con plazos de unos días y buscar maneras de ejecutar dichas limpiezas. Pero es complicado.

 

¿La CIG que va a proponer frente a los incendios?

Vamos a esperar a que finalicen los incendios para pedir responsabilidades.

 

¿Hubo héroes durante los incendios de Galicia?

Lo que está claro es que en la televisión salen muy pocos de los que están en primera línea de fuego, siempre salen los que están por detrás, con igual mérito, por supuesto. Pero quiero decir que esos que se juegan la vida, no aparecen .  Hubo mucha gente que se jugó la vida, muchos compañeros que fueron voluntarios a la primera línea de fuego.

Roberto Quiroga