Radiografía de la despoblación 2026: los municipios que ganan y los que pierden población en España

Resumen ejecutivo

La despoblación continúa marcando el pulso territorial de España en 2026. Según los últimos datos del padrón continuo, más del 60 % de los municipios españoles han perdido habitantes en el último año, especialmente en las áreas rurales del interior peninsular. Sin embargo, la tendencia no es homogénea: mientras miles de pequeños pueblos siguen reduciendo su censo, otros —especialmente en la periferia de grandes ciudades o en zonas costeras bien conectadas— han logrado revertir la tendencia e incluso atraer nuevos residentes.

El fenómeno dibuja un mapa a dos velocidades. Por un lado, la España Verde (Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi) mantiene una densidad superior a la media rural gracias a su equilibrio entre calidad de vida, servicios y proximidad al litoral. Por otro, regiones del interior como Castilla y León o Castilla-La Mancha continúan registrando pérdidas significativas, con núcleos envejecidos y bajos índices de natalidad.
La nueva radiografía de 2026 revela que la despoblación ya no puede explicarse solo por la falta de empleo: factores como la vivienda, la conectividad digital y el atractivo territorial determinan hoy quién gana y quién pierde población en la España rural.


1. Introducción: la demografía como espejo del territorio

La evolución demográfica de España en las dos últimas décadas se ha convertido en el mejor termómetro para entender los desequilibrios entre el mundo urbano y el rural. Desde el año 2000, el país ha ganado más de cinco millones de habitantes, pero ese crecimiento se ha concentrado en pocas áreas: los grandes ejes metropolitanos, el litoral mediterráneo y algunas capitales regionales. En paralelo, miles de municipios del interior se han ido vaciando hasta niveles críticos, configurando lo que muchos estudios denominan “la España de la densidad negativa”.

En 2026, el mapa de población presenta contrastes más acusados que nunca. Los movimientos migratorios internos, la concentración económica y el coste de la vivienda en las ciudades han generado flujos que benefician a municipios cercanos a núcleos urbanos —pequeñas localidades bien conectadas, con oferta de vivienda asequible y servicios básicos—, mientras los pueblos alejados de esos corredores siguen perdiendo jóvenes y capacidad productiva.

La España Verde muestra una mayor resiliencia: Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi mantienen tasas de pérdida más moderadas gracias a su estructura urbana policéntrica, la presencia de sectores industriales y el peso del retorno familiar tras la pandemia. En contraste, Castilla y León continúa siendo el epicentro de la despoblación nacional, con comarcas enteras que registran densidades inferiores a 10 habitantes por kilómetro cuadrado.

Este estudio pretende ofrecer una radiografía actualizada de la despoblación en 2026, identificando qué municipios ganan y cuáles pierden habitantes, cuáles son las causas estructurales y qué tendencias podrían definir la próxima década. Más allá de las cifras, se analizan los factores que explican por qué algunas zonas rurales consiguen atraer nuevos residentes mientras otras se hunden en la inercia demográfica.


2. Metodología y fuentes

El análisis se basa en los datos oficiales del Padrón Municipal Continuo del INE (actualización 2025), complementados con series históricas 2013–2025 para observar la evolución de medio plazo.
Se han clasificado los municipios en cuatro grupos de tamaño poblacional:

  • Pequeños: hasta 500 habitantes

  • Medios-rurales: de 501 a 2 000 habitantes

  • Intermedios: de 2 001 a 10 000 habitantes

  • Urbanos: más de 10 000 habitantes

La comparación se realiza tanto en términos absolutos (variación del número de habitantes) como relativos (porcentaje de crecimiento o pérdida).
Para caracterizar la densidad poblacional se ha utilizado la superficie municipal oficial (IGN 2024) y se ha aplicado el umbral de 30 hab/km² como referencia de ruralidad, siguiendo la definición de la Comisión Europea y el MAPA.

Se incorporan además fuentes secundarias:

  • Eurostat Regional Yearbook 2024 para comparación europea.

  • FEMP Barómetro Municipal 2025, con indicadores de movilidad interna.

  • Fundación Alternativas (Informe Demografía 2025) y Red de Áreas Escasamente Pobladas (RAEP) para contextualizar dinámicas rurales.

  • Estudios autonómicos de la España Verde y Castilla y León, centrados en atracción de nuevos residentes y planes de repoblación.

El tratamiento de los datos se ha realizado en base a las tasas de variación anual (2025–2026), cruzadas con los niveles de envejecimiento, densidad y distancia media a capitales provinciales. No se incluyen proyecciones demográficas, sino datos reales del último padrón consolidado.

3. Tendencias nacionales: quiénes ganan y quiénes pierden

3.1. Balance global 2025–2026

El último padrón municipal refleja un país que crece en habitantes, pero se vacía en territorio. España ha superado los 48 millones de habitantes por primera vez, impulsada por el saldo migratorio positivo y la concentración urbana. Sin embargo, detrás de ese dato histórico se esconde una brecha profunda: más de 4.400 municipios —el 55 % del total— han perdido población, y en muchos de ellos el descenso es sostenido desde hace más de una década.

El crecimiento demográfico se concentra en menos del 10 % de los municipios, especialmente en tres grandes corredores:

  1. Eje mediterráneo (Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y litoral andaluz).

  2. Entorno de Madrid y zonas limítrofes de Castilla-La Mancha y Castilla y León.

  3. Áreas del norte atlántico y cantábrico —Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi— con dinámicas diferenciadas según la conectividad y el empleo industrial.

El contraste es extremo: mientras municipios como Rivas-Vaciamadrid, Arroyomolinos o Yebes han duplicado su población desde 2010, comarcas enteras del interior soriano, conquense o turolense apenas superan hoy los 5 habitantes por km², niveles comparables a zonas semidesérticas europeas.
En términos relativos, el 90 % del crecimiento total del país se concentra en apenas 600 municipios, la mayoría de ellos urbanos o periurbanos.


3.2. Factores que explican el crecimiento

La España que gana habitantes comparte una serie de rasgos comunes, más allá del tamaño o la localización exacta. Se trata de territorios conectados, diversificados y atractivos para el teletrabajo o la segunda residencia.

  1. Proximidad a grandes ejes urbanos.
    Los municipios del entorno de Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga concentran la mayor parte del crecimiento. Suelen ofrecer precios de vivienda un 30–50 % más bajos que las capitales y disponen de transporte público o vías rápidas. Este fenómeno ha generado verdaderos “anillos de expansión” que convierten pueblos rurales en extensiones residenciales metropolitanas.

  2. Efecto teletrabajo y retorno post-pandemia.
    Desde 2021, la posibilidad de trabajar en remoto ha reactivado la llegada de población a municipios medianos bien conectados. En comunidades como Galicia, Asturias o Cantabria se observan pequeños repuntes en localidades con fibra óptica, buena sanidad y vivienda asequible.

  3. Migración internacional.
    El flujo de población extranjera explica buena parte del crecimiento en municipios agrícolas o turísticos. En provincias como Almería, Girona o Guadalajara, la población inmigrante ya supera el 20 % del censo y aporta rejuvenecimiento demográfico.

  4. Calidad de vida y entorno natural.
    Zonas con paisaje atractivo, oferta cultural o proyectos de sostenibilidad (ecoaldeas, comunidades energéticas, cooperativas agrarias) logran captar nuevos residentes, especialmente entre perfiles jóvenes urbanos que buscan equilibrio vital y vivienda accesible.

  5. Políticas locales de repoblación.
    Ayuntamientos que facilitan vivienda pública, cesión de solares o ayudas a la natalidad —como en Navarra, Aragón o Galicia— muestran mejores resultados que aquellos que basan su estrategia en incentivos fiscales abstractos. La variable más efectiva sigue siendo la vivienda disponible y el acceso a servicios esenciales.


3.3. Factores que explican la pérdida

La otra cara de la moneda es la España que se apaga lentamente, formada por más de 4 000 municipios donde cada año hay más defunciones que nacimientos y donde la emigración juvenil es constante.

  1. Envejecimiento estructural.
    En más de 1 500 municipios, la edad media supera los 55 años. Esto limita el relevo generacional y provoca cierres de explotaciones agrarias, escuelas y comercios. Castilla y León, Aragón y Castilla-La Mancha concentran la mayor proporción de municipios con índice de envejecimiento superior al 300 %.

  2. Déficit de servicios y transporte.
    La pérdida de líneas de autobús, consultorios médicos y centros educativos alimenta el círculo vicioso de la despoblación. Sin escuela ni conexión, la permanencia familiar se vuelve inviable. En muchas comarcas rurales, el transporte público se limita a un viaje semanal al centro comarcal.

  3. Falta de empleo y diversificación económica.
    La dependencia de sectores primarios envejecidos y la ausencia de nuevas actividades limitan la retención juvenil. La digitalización aún no llega de forma efectiva a amplias zonas del interior, frenando el potencial del teletrabajo o la economía verde.

  4. Déficit de vivienda habitable.
    Paradójicamente, muchos municipios con cientos de casas vacías sufren carencia de vivienda apta para residir. La falta de rehabilitación y la dispersión de la propiedad impiden que nuevos pobladores encuentren alojamiento en condiciones.

  5. Percepción de aislamiento.
    Más allá de los datos, la sensación de lejanía cultural o administrativa respecto a los centros de decisión sigue pesando. Muchos jóvenes asocian el entorno rural con ausencia de oportunidades, lo que refuerza el éxodo incluso cuando existen proyectos locales activos.


3.4. Un país a dos velocidades

El balance final dibuja un país de contrastes.
Mientras la población total crece, la superficie habitada se reduce. En otras palabras: más habitantes en menos territorio.
En 2000, el 70 % de la población residía en el 20 % de los municipios; en 2026, esa proporción se ha estrechado al 14 %. El fenómeno de concentración territorial, sumado al envejecimiento, convierte la despoblación en un problema de equilibrio nacional, no solo rural.

Los municipios ganadores comparten dinámicas de integración metropolitana o litoral; los perdedores, aislamiento interior. Entre ambos polos se abre una tercera categoría emergente: los municipios intermedios en transición, aquellos que aún conservan escuela, servicios básicos y población activa, y que podrían convertirse en laboratorios de repoblación si reciben inversión, conectividad y vivienda rehabilitada.

En definitiva, la España de 2026 muestra que la demografía no es un destino inevitable, sino el resultado de políticas, infraestructuras y oportunidades. Las tendencias nacionales son claras: crecerán los territorios capaces de ofrecer vida real —no solo vivienda— y se vaciarán los que sigan funcionando en clave de supervivencia.


4. La España Verde: resistencias y nuevos focos demográficos

La llamada España Verde —Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi— representa un caso singular dentro del mapa de la despoblación. Aunque comparte con el interior peninsular problemas estructurales como el envejecimiento o la dispersión de la población, su dinámica es más equilibrada. En conjunto, esta franja norte mantiene una densidad media de 100 hab/km², frente a los 93 hab/km² de media nacional, y conserva un tejido urbano policéntrico que mitiga la pérdida en áreas rurales profundas.

Mientras en el centro de la península domina la “España vacía”, en el norte se perfila una “España contenida”: territorios que, sin crecer de forma acelerada, logran frenar el descenso gracias a la industria, la conectividad y un equilibrio territorial más sólido.


4.1. Galicia: contraste interior-litoral

Galicia continúa siendo el ejemplo más representativo del desequilibrio entre litoral dinámico e interior envejecido. La comunidad gana habitantes por primera vez desde 2012, pero ese crecimiento se concentra en el Eixo Atlántico (A Coruña-Santiago-Pontevedra-Vigo), donde viven dos de cada tres gallegos.
Las provincias de A Coruña y Pontevedra presentan tasas de crecimiento cercanas al 0,4 %, impulsadas por el retorno pospandemia, la vivienda accesible en municipios periféricos y el auge de sectores tecnológicos y logísticos vinculados al puerto de Vigo.

En cambio, Lugo y Ourense siguen perdiendo población, especialmente en el interior oriental. Comarcas como A Fonsagrada, Os Ancares o O Courel registran densidades inferiores a 10 hab/km². No obstante, el fenómeno de la segunda residencia y el teletrabajo está introduciendo pequeños cambios: municipios próximos a autovías o con fibra óptica comienzan a estabilizar su censo tras décadas de descenso.

Otro elemento clave es el retorno familiar. Miles de personas que emigraron en los años 2000 han regresado desde el extranjero o desde Madrid, impulsando la demanda de vivienda en áreas rurales bien comunicadas. Galicia se consolida así como una región de transición demográfica, donde el interior se vacía pero el litoral y los corredores intermedios ganan tracción.


4.2. Asturias y Cantabria: litoral denso, montaña en retroceso

En Asturias, la población total se mantiene prácticamente estable en torno al millón de habitantes, gracias al peso del área central (Oviedo-Gijón-Avilés), que concentra el 80 % de los residentes.
El occidente y las cuencas mineras siguen perdiendo habitantes, pero las tasas de descenso se han moderado respecto a la década pasada.
El teletrabajo, el turismo de naturaleza y las políticas de vivienda joven (con subvenciones a la rehabilitación en concejos de menos de 5 000 habitantes) han generado ligeros repuntes en concejos como Cangas del Narcea, Parres o Villaviciosa.

En Cantabria, la evolución es similar: la mitad de los municipios crece y la otra mitad pierde población.
La franja costera entre Santander, Torrelavega y Suances concentra el dinamismo, impulsado por la industria agroalimentaria, la logística portuaria y la vivienda asequible en torno a los 1 500–2 000 €/m².
El interior montañoso (Liébana, Campoo, Soba) se mantiene en retroceso, aunque programas de turismo sostenible y cooperativas agroecológicas están conteniendo el éxodo juvenil.

Tanto Asturias como Cantabria evidencian que la cercanía al mar y la diversificación económica son factores decisivos: donde existe empleo y servicios, la población se mantiene; donde desaparecen, el envejecimiento se acelera.


4.3. Euskadi: el caso diferencial del norte

Euskadi constituye un modelo atípico dentro de la España Verde. Con una densidad superior a 300 hab/km² y una red urbana compacta, su reto no es tanto la despoblación como el envejecimiento y la concentración metropolitana.
En 2025, solo el 5 % de sus municipios perdió población, la cifra más baja del país. El área metropolitana de Bilbao continúa creciendo moderadamente, mientras que Vitoria-Gasteiz registra saldos positivos por atracción de vivienda joven y políticas de movilidad sostenible.

Lo más relevante es la cohesión territorial: el País Vasco ha invertido en transporte interurbano, vivienda protegida y servicios digitales incluso en municipios de montaña. Gracias a esa planificación, algunas localidades rurales —como Aramaio o Elgoibar— han visto repuntes de población vinculados al teletrabajo y a la reindustrialización ligera.
Euskadi demuestra que la política territorial coordinada puede revertir la pérdida rural, siempre que se base en empleo, transporte y servicios, no solo en ayudas simbólicas.


4.4. Patrones comunes de la España Verde

Aunque cada comunidad tiene su propio ritmo, pueden identificarse cuatro factores que explican su resistencia demográfica:

  1. Modelo policéntrico. Ninguna capital concentra más del 25 % de la población regional, lo que evita el vacío extremo en el resto del territorio.

  2. Infraestructuras y servicios públicos sólidos. Red sanitaria, educativa y de transporte que reduce la sensación de aislamiento.

  3. Economía diversificada. Industria, turismo, energía y agroalimentación equilibran el empleo.

  4. Vínculo emocional y retorno. Alto apego identitario que favorece el regreso de familias emigradas y la compra de segundas viviendas.

La España Verde no es ajena a la despoblación, pero muestra que es posible contenerla con cohesión social y planificación territorial. Su experiencia ofrece lecciones valiosas para regiones interiores como Castilla y León o Aragón, donde la pérdida continúa sin estrategias integradas.


5. Castilla y León: epicentro de la despoblación

Castilla y León es, desde hace décadas, el territorio más representativo del vaciamiento demográfico español. Con casi 94 000 km² —una superficie similar a la de Portugal— y algo menos de 2,4 millones de habitantes, la comunidad registra una densidad media inferior a 26 hab/km², situándose entre las más bajas de Europa occidental.
A pesar de su extensión, su peso demográfico dentro del conjunto nacional ha caído del 6,3 % en 2000 al 4,9 % en 2026.
De sus 2 248 municipios, más del 80 % tiene menos de 1 000 habitantes, y en cerca de un millar la población efectiva no supera el centenar.

El fenómeno no es nuevo, pero sí se agrava: entre 2013 y 2025 la comunidad ha perdido más de 175 000 habitantes, el equivalente a toda la provincia de Soria. Solo algunos núcleos próximos a las capitales logran estabilizarse, mientras amplias comarcas del norte y del sureste continúan registrando saldos negativos año tras año.


5.1. Evolución 2000 – 2026: una pérdida sostenida

La tendencia descendente de Castilla y León es estructural.
Entre 2000 y 2010 la región logró amortiguar la caída gracias a la llegada de población extranjera —sobre todo a Valladolid, Burgos y Segovia—, pero la crisis de 2008 rompió ese equilibrio. Desde entonces, el saldo vegetativo negativo (más defunciones que nacimientos) se ha convertido en la norma.

En 2026, las nueve provincias castellanoleonesas pierden habitantes, aunque con distinta intensidad:

  • León y Zamora son las más afectadas, con descensos acumulados superiores al 10 % en veinte años.

  • Ávila y Soria muestran caídas moderadas pero persistentes, agravadas por la baja natalidad.

  • Valladolid y Burgos mantienen estabilidad relativa gracias a la concentración urbana y a la presencia industrial.

  • Segovia y Salamanca dependen del efecto frontera (Madrid y Portugal) para amortiguar la pérdida.

Las capitales provinciales tampoco escapan del fenómeno: seis de las siete que más población han perdido en lo que va de siglo pertenecen a esta comunidad. Valladolid es la única que conserva un ligero crecimiento neto por atracción universitaria e industrial.


5.2. Comarcas en retroceso y pequeños núcleos en repunte

El vaciamiento no afecta por igual a todo el territorio. Pueden distinguirse tres escenarios demográficos principales:

  1. Zonas de declive profundo

    • La Montaña leonesa, Aliste (Zamora), Tierras Altas (Soria) o El Sayago presentan densidades inferiores a 8 hab/km² y una media de edad superior a 54 años.

    • Muchos municipios ya no registran nacimientos anuales y dependen de población flotante estacional.

    • Los servicios públicos se mantienen con modelos comarcales, pero el riesgo de desaparición de núcleos es real.

  2. Áreas intermedias en transición

    • Comarcas agrícolas con cierta conectividad, como Tierra de Campos o La Bañeza, que pierden menos población gracias al empleo agrario y logístico.

    • Los fondos LEADER y los proyectos de economía circular han frenado parcialmente la caída, aunque sin revertirla.

  3. Núcleos periurbanos en repunte

    • En torno a Valladolid, Burgos y León han surgido municipios “refugio” con crecimientos sostenidos: Arroyo de la Encomienda, Zaratán, Sariegos o Villaquilambre.

    • Su expansión se explica por la vivienda asequible y la movilidad pendular. Representan menos del 5 % de los municipios, pero concentran casi todo el crecimiento de la comunidad.

Este patrón refleja que el crecimiento se traslada, no se genera: la población se mueve de los cascos urbanos densos a sus periferias inmediatas, mientras el resto del territorio continúa vaciándose.


5.3. Estrategias recientes y nuevos desafíos

La Junta de Castilla y León ha aprobado en 2025 el Plan de Dinamización Demográfica 2023–2027, que prioriza tres ejes: empleo rural, vivienda y natalidad. Entre las medidas más destacadas figuran:

  • Rehabilitación de vivienda vacía: programa de cesión gratuita a nuevos residentes durante cinco años a cambio de mantenimiento básico.

  • Apoyo al teletrabajo y emprendimiento digital: ayudas de hasta 10 000 € para profesionales que trasladen su residencia a municipios de menos de 5 000 habitantes.

  • Bonificaciones fiscales en IRPF y cotizaciones para familias con hijos en municipios rurales.

  • Red de pueblos inteligentes (Smart Rural): dotación de fibra óptica y sensores de gestión energética en 200 localidades piloto.

Los primeros resultados son dispares: aunque algunos municipios han atraído a jóvenes profesionales o autónomos, el efecto es aún marginal frente a la magnitud del declive.
El verdadero reto sigue siendo consolidar empleo estable y servicios continuos, sin los cuales cualquier repoblación es efímera.

Además, la despoblación castellanoleonesa se cruza con dos factores emergentes:

  1. Transición energética. El cierre de minas y térmicas ha dejado vacíos económicos que se intentan llenar con parques eólicos y fotovoltaicos. Si la inversión no se acompaña de empleo local, el impacto será limitado.

  2. Cambio climático. Sequías recurrentes y olas de calor afectan a la agricultura tradicional, acelerando el abandono de explotaciones familiares y el éxodo agrario.


5.4. Una comunidad clave para el futuro rural español

Castilla y León simboliza el desafío central de la despoblación: un territorio extenso, envejecido y disperso, pero con potencial para reinventarse.
Dispone de patrimonio natural, energía renovable y capital humano cualificado que podría sostener un modelo de reactivación rural si se logra conectar la escala local con la estrategia nacional.

El futuro dependerá de su capacidad para:

  • Atraer proyectos productivos ligados a bioeconomía, energía y turismo sostenible.

  • Consolidar redes comarcales de servicios compartidos.

  • Facilitar vivienda y transporte, las dos claves que hoy definen quién se queda y quién se va.

En definitiva, Castilla y León no solo es el epicentro de la despoblación: es también el laboratorio donde se decidirá si la España interior tiene futuro demográfico o se convierte en un paisaje residual.


6. Discusión y conclusiones

La radiografía demográfica de 2026 confirma una realidad dual: España crece en habitantes, pero se vacía en territorio.
Mientras las grandes áreas urbanas y costeras absorben el dinamismo poblacional, miles de municipios interiores continúan reduciendo su censo y envejeciendo. La paradoja es evidente: en el mismo país conviven un déficit de vivienda en las ciudades y un exceso de viviendas vacías en el medio rural.

La despoblación, por tanto, no puede seguir abordándose como un fenómeno exclusivamente rural, sino como un problema estructural de equilibrio territorial que afecta a la sostenibilidad económica, la cohesión social y la gestión del territorio.


6.1. Un patrón territorial consolidado

Los datos de 2025–2026 muestran que el crecimiento se concentra en coronas metropolitanas, litoral mediterráneo y ejes atlánticos, mientras el interior sufre una contracción sostenida.
Este patrón no es coyuntural, sino resultado de tres décadas de políticas urbanocéntricas y de desigual distribución de infraestructuras.

La España Verde resiste gracias a su densidad intermedia, su tejido industrial y su modelo urbano disperso. Castilla y León, por el contrario, simboliza la fragilidad estructural de la España interior: envejecida, despoblada y dependiente de rentas externas.
El país se encamina así hacia una bipolarización territorial, donde menos del 15 % de los municipios concentran más del 80 % de la población.


6.2. Causas estructurales y nuevas variables

El análisis comparado evidencia cinco factores que explican la persistencia del desequilibrio:

  1. Estructura demográfica envejecida.
    En la mitad de los municipios rurales, el 40 % de los habitantes supera los 65 años. Sin relevo generacional, la pérdida es aritméticamente inevitable.

  2. Concentración del empleo y los servicios.
    La progresiva centralización administrativa y sanitaria ha erosionado la funcionalidad de las cabeceras comarcales. Allí donde cierran escuelas o consultorios, el éxodo se acelera.

  3. Déficit de vivienda rehabilitada.
    La existencia de cientos de miles de casas vacías no equivale a oferta habitable. La dispersión de la propiedad y los costes de rehabilitación impiden que nuevos residentes se instalen.

  4. Infraestructura digital desigual.
    La cobertura 5G y la fibra óptica avanzan, pero persisten “zonas sombra” que limitan el teletrabajo y la innovación rural. La conectividad sigue siendo el nuevo kilómetro cero de la población.

  5. Cambio cultural y expectativas vitales.
    Los jóvenes asocian progreso con urbanidad. Revertir la despoblación exige reconstruir el relato de lo rural como espacio de oportunidad, no de renuncia.

A estos factores clásicos se suman nuevas variables: la transición energética, el auge del teletrabajo, la movilidad interna por coste de vida y el impacto del turismo de larga estancia en pueblos revitalizados.
Todos ellos abren oportunidades si se gestionan desde una visión territorial integradora.


6.3. Hacia una política rural de nueva generación

La experiencia reciente demuestra que la repoblación no se decreta: se construye.
Los incentivos económicos aislados tienen un impacto limitado si no van acompañados de servicios, empleo y vivienda disponible.
Las estrategias más efectivas comparten un enfoque integral basado en cinco pilares:

  1. Vivienda y rehabilitación rural. Programas que faciliten la reutilización del parque vacío mediante fórmulas de cesión, alquiler asequible y cooperativas de uso.

  2. Economía territorial y digitalización. Apoyo a proyectos ligados a bioeconomía, energía renovable, turismo sostenible y teletrabajo.

  3. Infraestructuras inteligentes. Conectividad total, movilidad eléctrica comarcal y servicios compartidos en red.

  4. Atracción de nuevos residentes. Políticas activas para nómadas digitales, retornados y familias jóvenes, integradas en planes de empleo y formación.

  5. Gobernanza multinivel. Coordinación real entre Estado, comunidades autónomas y municipios, evitando la dispersión de programas sin continuidad.

En este marco, la España Verde y Castilla y León pueden jugar un papel estratégico: la primera como modelo de contención y cohesión, la segunda como territorio prioritario para pilotar políticas de repoblación sostenibles.


6.4. Perspectivas 2026–2030

Los próximos cinco años serán decisivos para transformar la despoblación en oportunidad.
La nueva Agenda Rural Europea 2040 plantea objetivos concretos: garantizar acceso universal a servicios básicos, digitalización total y revitalización de municipios en riesgo demográfico. España, con el 84 % de su superficie clasificada como rural, está llamada a ser un país testigo de esa transición.

Si la digitalización, la energía verde y la economía del conocimiento logran implantarse fuera de las ciudades, el mapa podría comenzar a reequilibrarse hacia 2030.
Pero si las inversiones se concentran nuevamente en los núcleos urbanos, la brecha territorial se consolidará de forma irreversible.

El desafío es, por tanto, trasladar el crecimiento económico a la escala local: convertir la vivienda vacía en hogar, la conectividad en empleo y el territorio en proyecto de vida.


6.5. Conclusión final

La despoblación no es un fenómeno natural, sino el reflejo de decisiones políticas, económicas y culturales.
2026 marca un punto de inflexión: por primera vez se dispone de herramientas tecnológicas, fondos europeos y conocimiento territorial suficientes para revertir la tendencia.
El éxito dependerá de si somos capaces de entender que repoblar no significa volver al pasado, sino construir una nueva ruralidad del siglo XXI: digital, sostenible y con oportunidades reales.


7. Referencias y fuentes

Fuentes estadísticas oficiales

  • Instituto Nacional de Estadística (INE)Padrón Municipal Continuo 2025 y Series históricas de población 2000–2026.

  • Instituto Geográfico Nacional (IGN)Base municipal de superficies y límites territoriales 2024.

  • EurostatRegional Yearbook 2024 y Demographic Statistics Database 2025.

  • Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO)Informe sobre Reto Demográfico y Cohesión Territorial 2025.

  • Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA)Informe Anual del Medio Rural en España 2025.

  • Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP)Barómetro Municipal 2025 y Observatorio de Despoblación Local.


Informes autonómicos y regionales

  • Xunta de GaliciaEvolución demográfica 2013–2025. Instituto Galego de Estatística (IGE).

  • Gobierno del Principado de AsturiasPlan Demográfico y de Reequilibrio Territorial 2025–2030.

  • Gobierno de CantabriaObservatorio Cántabro de la Población. Informe anual 2025.

  • Gobierno Vasco (Eustat)Indicadores Demográficos y Proyecciones Territoriales 2025.

  • Junta de Castilla y LeónPlan de Dinamización Demográfica 2023–2027 y Datos Estadísticos Territoriales 2025.

  • Diputaciones Provinciales de León, Burgos, Zamora y SoriaMemorias provinciales 2025 sobre población y servicios rurales.


Estudios y organismos especializados

  • Red de Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa (RAEP / SSPA)Informe sobre la España Interior 2025.

  • Fundación AlternativasInforme sobre Demografía y Cohesión Territorial 2025.

  • Fundación RenovablesTerritorio, energía y población rural. Diagnóstico 2025.

  • Cátedra de Despoblación y Reto Demográfico (Universidad de Zaragoza)Tendencias territoriales 2024–2026.

  • Red Europea de Desarrollo Rural (ENRD)EU Rural Observatory. 2024 Annual Report.


Referencias periodísticas y divulgativas

  • ABC (2024–2025) – Mapas de municipios ganadores y perdedores de población en el siglo XXI.

  • El País (2025) – Reportajes sobre la España interior y estrategias locales de repoblación.

  • El Español (2024–2025) – La brecha demográfica: municipios que crecen y municipios que desaparecen.

  • Cadena SER (2025) – Radiografía provincial de la población rural y urbana en Castilla y León.

  • El Debate (2025) – Municipios que ganan y pierden habitantes: tendencias del padrón 2025.


Referencias metodológicas complementarias

  • Comisión Europea (DG AGRI)Rural Pact and Long-Term Vision for the EU’s Rural Areas 2040.

  • OCDE (2025)Regional Outlook 2025: Demographic Shifts and Territorial Cohesion.

  • FAO (2024)Rural Migration and Demographic Transition in Southern Europe.

  • Banco de España (2025)Economía regional, población y servicios básicos en la España interior.


Nota editorial: Todas las fuentes utilizadas en este artículo provienen de organismos oficiales o informes verificados publicados entre 2024 y 2026. Los datos de población hacen referencia al Padrón Municipal Continuo del INE (actualización a 1 de enero de 2025), complementado con series históricas y registros autonómicos disponibles a finales de 2025.

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