• La Consellería de Cultura y Educación presentó el primer protocolo para el alumnado con Trastorno del Espectro de Autismo (TEA)
  • El departamento educativo de la Xunta de Galicia elaboró este documento en colaboración con las asociaciones y colectivos implicados

imagesPresentado el primer Protocolo para el Alumnado con Trastorno del Espectro de Autismo (TEA) del sistema educativo gallego, un documento elaborado en colaboración con las asociaciones y colectivos implicados en esta diversidad, dada la importancia del trabajo conjunto para conseguir el mayor éxito escolar posible de estos estudiantes. Busca ser una herramienta de uso para profesionales de la enseñanza y para las familias, que establezca el camino que se debe seguir para una actuación el más temprana posible, percibiendo los primeros indicadores o indicios de que algo no va según lo esperado; y que ayude a orientar la intervención educativa que se debe realizar por todas las personas que participan en la educación del alumnado con TEA.

Objetivos
El protocolo presentado es resultado de un trabajo multidisciplinario, que contó con participación de profesionales de ámbitos como la orientación educativa, los centros de educación especial y las entidades sin ánimo de lucro que trabajan para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA y de sus familia. El objetivo que se persigue con él es facilitar la detección del TEA y proporcionar a este alumnado una atención educativa en la que se implique el conjunto del centro y las familias en pro del mayor y mejor desarrollo personal y social del estudiante.

El Protocolo se articula en epígrafes, centrados en el concepto del TEA (conforme con el manual de trastornos mentales DSM-5), la diagnosis del mismo, el tratamiento educativo del alumnado con este trastorno, y el proceso de seguimiento y evaluación. Finalmente se acerca un pequeño glosario de términos o conceptos utilizados a lo largo del documento, referencias bibliográficas y tres anexos con documentos que pueden servir de ayuda como indicadores del trastorno, con pruebas específicas de screening y con un esquema que sintetiza u orienta el recorrido que hace falta seguir ante la sospecha de un caso de TEA.

En definitiva, el Protocolo para el tratamiento educativo del alumnado con trastorno del espectro del autismo busca ser una herramienta de uso para profesionales de la enseñanza y para las familias, pretende establecer el camino que se debe seguir desde la aparición de los primeros indicios y búsqueda, también, orientar la intervención educativa que se debe realizar por todas las personas que participan en la educación de ese alumnado.

Diagnosis
Además del concepto del TEA según el DSM-5 el protocolo facilita pautas de identificación del TEA, una amplia relación de indicadores para que las familias y los propios centros educativos puedan distinguir – en diferentes edades- signos o manifestaciones del trastorno. En este sentido los signos que el profesorado tutor detecte deberán ser comunicados a las familias y a la jefatura del departamento de orientación que, previo informe a la familia, iniciará un procedimiento para valorar la posible existencia de TEA.

La intervención del departamento de orientación se centrará en el desarrollo del proceso de la evaluación psicopedagógica, segundo a normativa que la regula, y tendrá por finalidad identificar las necesidades educativas que pudiera presentar un alumno o una alumna y poder fundamentar las correspondientes propuestas, decisiones y posibles derivaciones. En este proceso podrá colaborar el Equipo de Orientación Específico.

Las conclusiones de la evaluación psicopedagógica deben trasladarse al informe psicopedagógico, donde se concretarán las propuestas de apoyo y las orientaciones para el centro, el profesorado y la familia. Asimismo, deberán figurar aquellas ayudas y/o recursos que un alumno o una alumna precise para su desarrollo. Si la evaluación psicopedagógica confirma la sospecha de indicadores de TEA, se trasladará a la familia a conveniencia de que el niño o la niña reciba atención por parte de los servicios sanitarios.

En cualquier caso, y tal como indica el propio documento, ni la jefatura de departamento de orientación ni el Equipo de Orientación Específico podrán emplear terminología referida a un posible diagnóstico o adelantarlo, dado que la diagnosis es una competencia médica.

Asimismo el protocolo, como ya indica el Decreto de atención a la diversidad, recomienda la escolarización con carácter preferente en centros comunes.

Tratamiento educativo
El tratamiento educativo del TEA que debe personalizarse, tanto en recursos como curricular y metodológicamente; y debe ser el resultado de la sintonía, coordinación y colaboración entre el personal docente, los servicios de orientación, la familia y, de ser el caso, los servicios sanitarios y las entidades sin ánimo de lucro y otras organizaciones especializadas que participen en la atención del alumno o de la alumna.

La intervención educativa deberá realizarse a nivel profesorado – todo el equipo docente deberá conocer la situación del estudiante-; del aula, favoreciendo la máxima inclusión del alumno en la misma; y del propio alumno, para lo cual se dan indicaciones concretas relativas a la organización del trabajo, el desarrollo de habilidades, el uso de sistemas de comunicación específicos, etc. Al mismo tiempo el tratamiento educativo tendrá que abordarse a nivel de centro, en el referido a aspectos como los cambios de aula, la preparación de los recreos y de las excursiones, o en la identificación de los espacios mediante pictogramas, entre otras herramientas.

La familia y las entidades sin ánimo de lucro relacionadas con el TELA son los otros dos pilares fundamentales para la intervención educativa, por lo que el protocolo promueve la colaboración y coordinación entre todos los agentes implicados en el desarrollo personal, académico y emocional del estudiante.

Adaptación curricular
El protocolo señala la necesidad de personalización de la intervención educativa, que podrá hacerse a través de la adaptación curricular o de medidas específicas de atención educativa. En todo caso, se establece que los ajustes en el currículo deben tratar de dar prioridad a los contenidos que hacen referencia a los aspectos comunicativos, ya sean verbales o no verbales, y a las competencias de tipo social; y promover aprendizajes funcionales, encaminadas a lograr la mayor autonomía posible; introducir, en el caso del alumnado que no posee comunicación oral, el aprendizaje de un sistema aumentativo/alternativo de comunicación.

Además, deberá prestar especial atención a los siguientes campos de intervención: comunicación, socialización, funciones ejecutivas – atender, memorizar, razonar…-, coherencia central – por la dificultad de este alumbrando para extraer las ideas centrales de un texto, película…-, o habilidades motoras.

Seguimiento y evaluación
El diseño de la atención educativa del alumnado TEA deberá considerar su seguimiento y evaluación; el seguimiento, para ir viendo si su desarrollo se ajusta al proyectado; la evaluación, para verificar si la atención fue adecuada y se produjo los efectos esperados y para analizar se proceden nuevas medidas y los elementos sobre los que deben articularse.

A este respecto el protocolo propone un seguimiento a corto y medio plazo – diario y trimestral, respectivamente-, complementado por una evaluación al final de cada curso. En esta fase final de seguimiento de la atención educativa deben participar todas las personas que participaron en esa atención, así como la jefatura de estudios. Será esta quien convoque y coordine la reunión que deben mantener todas esas personas.

En el referido a la evaluación final el documento establece que deberá centrarse en los aspectos positivos, resaltando aquello que el alumno o la alumna es capaz de hacer o fue adquiriendo, por pequeño que sea, sin centrarse exclusivamente en sus dificultades. Por su carácter vehicular para lograr otros aprendizajes y por su incidencia en la evolución del alumnado deberá incidirse especialmente en la comunicación y en la interacción social del alumno

La valoración del proceso educativo debe hacerse, también, a nivel del propio centro educativo en su conjunto, evaluando en que medida se da la respuesta educativa más acomodada al alumnado con TEA. En consecuencia, deben analizarse aspectos como: adecuación de espacios, organización de apoyos, idoneidad del material existente, nivel de coordinación entre los diferentes profesionales que trabajan con este alumnado, etc.

Compromiso con la atención a la diversidad
Este nuevo protocolo se enmarca en el compromiso con la atención a la diversidad del alumnado que viene manifestando la Consellería de Cultura y Educación. En este sentido hace falta recordar que se está desarrollando una amplia política de colaboración con muy diversas entidades en pro de la atención a la diversidad del alumnado con diferentes necesidades específicas (discapacidad visual, auditiva, etc), al tiempo que, en el marco de la Estrategia Gallega de Convivencia Escolar 2015-2020 ‘educonvives.gal’, se están elaborando protocolos específicos para atender situaciones de alerta sanitaria y dar respuesta a cuestiones como la identidad de género.

Asimismo, y de forma conjunta con la Consellería de Sanidad, en el año 2014 se publicó el primero protocolo integral a nivel autonómico alrededor del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Además de enmarcarse en el Decreto 229/2011 de atención a la diversidad y en la Ley 4/2011 de convivencia y participación de la comunidad educativa, el protocolo presentado hoy da cumplimiento a la Proposición no de ley aprobada por el Pleno del Parlamento de Galicia el 16 de septiembre de 2015, mediante la cual “El Parlamento de Galicia insta a la Xunta de Galicia a contribuir a mejorar la atención educativa que se presta en la enseñanza gallega al alumnado con trastorno del espectro autista (TEA), a través de la elaboración y difusión de un protocolo que ayude a las comunidades educativas en la aplicación de las atenciones y refuerzos más adecuados”.