Dinero rápido

Cuando necesitamos una cantidad de dinero de forma urgente, varias son las alternativas que podemos tener si no disponemos de esa cuantía ahorrada. Cada una de ellas tiene unas características determinadas por lo cual será mejor para unos perfiles de clientes determinados.

Optar a priori entre usar una tarjeta de crédito, un crédito de los denominados como créditos rápidos o un minicrédito, dependerá mucho de la cantidad que necesitemos, de nuestras características personales que determinan nuestra capacidad de reembolso, así como del plazo en el cual tengamos inicialmente pensado devolver el importe solicitado. No depende del destino del dinero que nos dejan, ya que en los tres productos no es determinante el destino del mismo para la concesión o no de la operación. Se analiza más la capacidad de devolución de deudas del solicitante que el destino que se le dé al dinero.

Veamos que caracteriza a cada uno de estos productos.

Tarjetas de crédito

Son el ‘dinero de plástico’ de toda la vida. Tenemos una tarjeta de crédito con un límite de dinero del cual podemos disponer en caso de que nos haga falta. El objetivo de esta tarjeta es el de hacer frente a gastos imprevistos que nos puedan surgir, pudiendo fraccionar la devolución del mismo en mensualidades con tal de hablar con la entidad emisora de la tarjeta. Es muy cómodo ya que una vez nos conceden la tarjeta de crédito no necesitamos papeleo de ningún tipo para su uso, además de que el uso es instantáneo hasta el límite fijado en la tarjeta. Es como llevar un préstamo en el bolsillo de uso inmediata cuando lo necesitemos. Podemos en casi todas las tarjetas cambiar la modalidad y cuantía mensual de pagos con lo que podemos calificar este producto como rápido, cómodo y flexible.

No es un producto barato, salvo que tengamos una tarjeta de crédito en la que la entidad cobra intereses bajos por los aplazamientos en los pagos, que las hay. El uso del crédito implica que al mes siguiente pagaremos una cantidad o un porcentaje (depende de la modalidad escogida por el titular) y el resto se aplazará aplicándose un tipo de interés por el aplazamiento que suele andar alrededor del 2% de interés mensual, lo que hablamos de una TAE del 24% más o menos. Algunos de los otros productos pagan esta TAE pero generalmente suelen ser más baratos.

Otra ventaja de este producto es el concepto de ‘revolving’. Es decir, que a medida que se va devolviendo la deuda contraída, vuelve a aparecer el límite de crédito para emplearlo en otra cosa si nos hiciese falta. Esto sí que es una diferencia importante frente a los otros dos productos que no lo permiten.

Créditos Rápidos

Reciben esta denominación porque en un breve espacio de tiempo se da respuesta a la solicitud del cliente, en muchos casos incluso en una llamada telefónica. Los importes más habituales que se solicitan están entre los 300 y los 6.000 euros, pudiendo ser más dependiendo de la entidad que los concede. La aprobación o no puede ser rápida, pero la entidad necesitará comprobar que lo dicho por nosotros para solicitar el préstamos es verdad, lo que hace que sea un producto algo más lento que las tarjetas de crédito.

Permiten realizar de antemano un plan mensual de devoluciones que pueden exceder de un año dependiendo del importe, del destino dado al dinero y de la entidad emisora. Pero suelen ser con una TAE inferior a la de las tarjetas de crédito.

La no inmediatez, la necesidad de un poco de papeleo, son cosas que hacen que sea  más barato que el uso de las tarjetas de crédito.

Reparaciones, vacaciones, adquisición de algún bien de consumo,…., suelen ser las finalidades habituales y permiten por ejemplo al titular el fraccionar el pago en 24 mensualidades y ajustarlo mejor a la economía de cada uno.

Suelen ser de importes superiores a las tarjetas de crédito ya que estos créditos rápidos pueden llegar habitualmente a cifras de 6.000 euros mientras que realizar pagos con una tarjeta de crédito de este importe ya no es tan habitual.

Son más baratos y de mayor importe a cambio de que no sean instantáneos.

Estos créditos rápidos se han vinculado mucho a la banca online.

Minicréditos

Los minicréditos, como su propio nombre bien indica, son créditos de cantidades pequeñas que son más debidas a faltas puntuales de liquidez que al que se quiera realizar la compra de algún bien o servicio.

Entre 50 y 300-600 euros suelen ser las cuantías más demandas y en su mayoría son productos en los cuáles hay que devolver el importe solicitado al final del mes, cuando se reciban los ingresos mensuales. El cobro de un tipo de interés en plazos que puede que no lleguen a un mes, hace que la TAE en estos productos se dispare. Pero el hecho de que sean puntuales y se puedan o quieran devolver al final de mes cuando nuestra tesorería mejore, hacen que estos minicréditos sean más vistos como medios puntuales que son necesarios, no prestando tanta relevancia al coste que poseen.

Si se necesitan puntualmente 200 euros y sabemos que en poco plazo la nómina nos la ingresarán, el que nos pidan 4 euros de intereses (un 2% mensual), no nos importa, ya que devolver 204 euros lo podremos hacer. Pero el que en ese momento disponemos de los 200 euros por causa de fuerza mayor que necesitábamos es lo que realmente nos interesa, quedando el coste en un segundo plano. Si llegado a finales de mes el solicitante no pudiese devolver el importe pactado se podría renegociar este minicrédito para ampliar el plazo.

 

Vemos que cada producto tiene sus pros y sus contras y dependerá mucho del nivel de nuestros ingresos, de la cuantía que necesitemos y del plazo al que lo queramos devolver. Todo en su conjunto es lo que determinará cual es el más adecuado para nuestras necesidades.