Mulching en las zonas más afectadas por los fuegos de Ribas de Sil

  • La Xunta aplicará la técnica para proteger la cubierta del suelo y evitar posibles escorrentías
  • El director general de Defensa del Monte mantuvo esta mañana una reunión con los alcaldes de Ribas de Sil, Quiroga y A Pobra do Brollón para abordar este asunto
  • Los investigadores del CIF de Lourizán estuvieron en la zona afectada para analizar el riesgo hidrológico-erosivo
  • La mayor parte del terreno afectado tiene un daño bajo, gracias a la buena gestión del monte y a la rápida actuación de los medios de extinción
  • La vegetación dominante son masas de Pinus pinaster maduro, lo que augura una buena regeneración natural en los próximos meses, y matorrales de brezo, también con buena capacidad de rebrote

 

El director general de Defensa del Monte, Manuel Rodríguez, mantuvo esta mañana una reunión con los alcaldes de los ayuntamientos de Ribas de Sil, Miguel Ángel Sotuela; de Quiroga, Julio Álvarez; y de A Pobra do Brollón, José Luis Maceda, para trasladarle las actuaciones que llevará a cabo a Consellería de Medio Rural en las zonas más afectadas por los incendios registrados la semana pasada en el ayuntamiento de Ribas de Sil. En este sentido, Manuel Rodríguez les adelantó que se aplicarán técnicas de mulching en las zonas más dañadas, que son entre el 5 y el 10% de la superficie total afectada.

Esta técnica, señaló el director general, permite crear una cubierta protectora del suelo empleando materiales como la paja de cereales (de trigo, de cebada o de centeno habitualmente) y se lleva a cabo con un helicóptero -helimulching- en las zonas de más pendiente y de forma manual -mulching- en las áreas accesibles a pie.

Además, el director general informó a los regidores que, aun permaneciendo el fuego controlado, ya se desplazaron al lugar los técnicos especialistas del Centro de Investigación Forestal de Lourizán para evaluar los daños ocasionados por los fuegos. Así, se constató que el suelo sufrió un nivel de afición bajo, a pesar de la orografía abrupta y con pendientes acusadas en la zona. Así, en gran parte del terreno afectado se comprobó que la buena gestión del monte y la rápida actuación de los medios de extinción ayudó la que ese daño había sido menor. Esto significa que cuando los suelos sufrieron ese nivel de daño, ninguna de sus propiedades físico químicas fue alterada y la capacidad de que se movilicen arrastres erosivos de importancia en esos suelos es muy baja.

En esa primera evaluación preliminar, se constató que el fuego provocó el soflamado de las copas de los árboles, lo que derivará en la caída de las hojas que harán de barrera natural y protegerán el suelo. En este sentido, el director general les explicó que, teniendo en cuenta experiencias anteriores, esa capa de hoja que caerá de forma natural sobre el suelo evitará el arrastre de sedimentos en más de un 95% y hasta el 100% cuando la cobertura del suelo quemado es total.

Además, en el reconocimiento aéreo, también se comprobó la falta de afección de los cauces de los ríos afectados, el Sil y el Lor, y la falta de conectividad entre estos y el área quemada. De hecho, los técnicos observaron que en el fondo de las vaguadas existe una barrera natural de vegetación que evitaría cualquiera arrastre de cenizas a los cauces de los ríos.

En esta línea, Manuel Rodríguez subrayó que la vegetación dominante en las zonas afectadas por los fuegos de Ribas de Sil son masas de Pinus pinaster maduro, lo que augura una buena regeneración natural en los próximos meses. Por otro lado, en la parroquia de Nogueira el mayor porcentaje de superficie afectada fue de matorrales de brezo, también con buena capacidad de rebrote.

Hace falta recordar que los referidos fuegos forestales registrados en Ribas de Sil, iniciados en las parroquias de Ribas de Sil y Nogueira, quedaron ya extinguidos. Según las últimas mediciones realizadas con GPS, el primero afectó una superficie de 1.592,9 hectáreas, de las cuales 559 fueron de monte raso y el resto de monte arbolado. En el segundo, la superficie afectada fue de 140 hectáreas, de las cuales 105 fueron de monte raso y 35 de monte arbolado.