Manuel Guisande

Manuel Guisande

Estos días no estaba pensando nada; es decir, que estaba como siempre, desde el 58, en situación de letargo existencial, de cerebro en barbecho, cuando de repente me acordé de las matemáticas, de los números, de eso de ocho más ocho 6 y llevo una, que también es ganas de cargar, pero como esto es así… pues llevemos una, que total… una más, tal como está todo…

 

 

Pues bueno; yo reconozco que en esto de las matemáticas soy un caso excepcional, extraordinario, portentoso, incluso diría que único, porque cuando con 16 años estudiaba en San Sebastián lo hacía por Letras y cuando fui a vivir a La Coruña, no sé que lío pasó en el colegio o mi familia se confundió y pasé a Ciencias.

Y aunque yo le decía a mi padre que no las entendía, pero que no entendía nada de nada, pero absolutamente nada, él alegaba: «Que sí hijo, que sí; que es bueno para una formación completa». Pues joé con la formación, que de un día para otro pasé del rosa-ae a la parábola, a las integrales, a los logaritmos neperianos y así me quedé, como cuando X tiende a cero… una nulidad, un cacao mental que aún no lo supero, que formación me dieron, pero lo de «completa» que decía mi padre… ¿completa…? la hamburguesa porque lo demás.. pero lo hacía por mi bien… joé, que bueno soy, si dijera lo que pienso…

El caso es que estudiando matemáticas lo que más me extrañaba era esa frase que el profesor, con la tiza clavada en el encerado, incidía con un tono un tanto elevado, casi de mosqueo mirándonos fijamente a los ojos en plan ópera como si fuera lo único sensible y poético que tenía la materia: «Si y solo si…». Y claro, como venía de Letras, del Latín y de la Filosofía, me decía: «Si es si, pues es si, qué va a ser… ¿o es que caso hay un no y solo no?, ¿además las matemáticas no son exactas o es que ahora hay una fisura?».

Y como esto del pensamiento es inabordable, incontrolable, incontenible, y yo tenía ya de aquella como una cierta tendencia a la evaporación mental, lo mismo me sucedía con las multiplicaciones: 5×4 son 20; pero 20 si y solo si… e igual en las divisiones: 8:4 son 2, pero 2 si y solo si…. Es más hasta estuve a punto de trasladar la frasecilla de marras, porque molaba, a la vida diaria, para que vieran que era una persona de principios. ¿Comes?, pues como si y solo si; ¿tienes hora?, pues son las… si y solo si; ¿duermes…? si, y solo no…

Apasionante era la frasecilla y mientras todos sacaban unas notas que flipabas… pues yo, viniendo de Letras y con aquellas bombillas de 220 W, pero que para mí que eran de 125, luchaba con las mates hasta que llegó un aliado: la Química, y concretamente el NA, el sodio; y desde entonces… esto de las Ciencias, las mates, las sodio, y esto sí que es sí y solo sí.

 

Manuel Guisande

http://manuelguisande.wordpress.com/