Las Medulas

En el imaginario colectivo del entorno de las Médulas perviven bastantes hechos fantásticos y cuasimíticos, por su artificiosidad. Y ello obedece a que esta gran obra humana es una impresionante manifestación de la ingeniería entiempos del Imperio romano.

En el libro “El Lago de Carucedo”, el extraordinario literato romántico Enrique Gil y Carrasco ofrece una serie de referencias a estas creencias populares, típicas de la más aquilatada transmisión oral. Una de ellas intenta explicar de forma figurativa y fabulosa el surgimiento u origen del Lago de Carucedo.

El relato es sobradamente conocido:

“En una de sus muchas salidas de cacería, un caballero templario descubre a una hermosa y agraciada pastora o “vaqueira”. Sus encatos lo cautivan, hasta el punto de perder la razón y decidir- ante su oposición- violarla y forzarla de modo compulsivo. Este triste acontecimiento llega “a oídos” de su amante y mozo, que traza un plan para vengar esta afrenta.

El buen aldeano se dirige a la caza y captura del caballero ofensor, y hallándolo le clava un cuchillo acerado en el vientre y así remata con su existencia.

Ante la probable represalia de la nobleza, localizada en el Castillo de Cornatel, el homicida se traslada “a tierra de moros”, donde sobrevive tras varias y numerosas vicisitudes y peligros durante un periodo temporal apreciable. Pensando que el olvido ya le libraría del castigo merecido, el hombre retorna a sus lares y es acogido en el desaparecido e inmemorial Convento de Villarando, ubicado en las inmediaciones de Carucedo. Su proverbial actuación y cualidades lo elevan a la dignidad de abad.

Pero, hete aquí que sucedió algo especialmente grave:

Las gentes del contorno se alarmaron y estaban atemorizadas, pues una bruja maligna les perjudicaba al ser objeto de “mal de ojo” y diferentes maleficios. El abad no es insensible al sufrimiento de sus semejantes y se prepara para  enfrentarse y conjurar el mal mediante exorcismos y ritos sacros. Mas…

Al ir al encuentro del enemigo, se sorprende enormente al reconocer en la mujer malvada a la que era su amada. Ante este hallazgo, los dos antiguos amantes se abrazan y fusionan estrechamente. El cielo muda y muestra un encadenamiento de fenómenos divinos o extrahumanos: la ermita se desplazó y estremeció, se produjo toda una sucesión de truenos, rayos, centellas y relámpagos y una especie de diluvio logró inundar y sumergir una parte considerable del valle para siempre. Así sería la génesis del lago de Carucedo, un lugar enigmático y pródigo en relatos imaginativos y/o sobrenaturales”.

Incluso hay quien afirma y mantiene que la Iglesia que se desplomó ante la fuerza de los elementos naturales y meteorológicos, se encuentra anclada y oculta bajo el manto de agua, detritos y limos que configuraron el lecho lacustre.

M. B. T. G.- El eco del Bierzo.