Estamos en temporada de bodas, el momento escogido por miles de parejas enamoradas para darse el “sí quiero” porque la temperatura acompaña y hay más horas de luz, para vivir un evento inolvidable.

 

La planificación de todos los detalles de la boda es algo que se debe cuidar delicadamente, el vestido, el lugar del enlace, la decoración, los regalos para los invitados… pero algo que requiere un cuidado muy especial es la fotografía de ese día.

 

El reportaje de la boda será el recuerdo imborrable de un día único en la vida de una pareja en el que se ha invertido mucho tiempo en planificar cada detalle, algo que todos, pareja e invitados, podrán disfrutar después de que pase el día, y con lo que revivir las anécdotas, los momentos y las emociones de un día único, por eso hay que tener un especial cuidado a la hora de decidirse por los servicios fotográficos.

 

La fotografía de boda requiere un cuidado detallado, una sensibilidad especial, para comprender y ofrecer el mejor reportaje a cada pareja. Nada puede ser obviado, es decir, ese jarrón en la mesa de los comensales, o los pequeños detalles de un peinado, no deben ser olvidados porque es algo en lo que las personas que han trabajado para que todo luzca perfecto ese día han puesto toda su dedicación en elaborarlos.

 

Los detalles durante la ceremonia, que, a menudo no son de una extensa duración, son momentos clave en el reportaje.

 

Saber captar las emociones de los contrayentes, el momento en el que dos personas prometen estar juntas el resto de sus vidas, la felicidad de la familia y amigos, deben ser inmortalizados con belleza y precisión, la técnica debe ser perfecta, es algo crucial ya que todo ello formará parte de un recuerdo que debe ser captado con toda su emoción y trascendencia, tanto para la pareja como para la familia y los amigos que formarán parte de ese recuerdo.

 

Durante la celebración, ya sea cena, coctel, etc, se sucederán momentos divertidos, emocionantes, y únicos que no sólo formarán parte de la memoria de los asistente a la celebración, sino que además deben quedar plasmados en forma de imágenes.

 

Son, a menudo los momentos tras la ceremonia, donde se suceden las situaciones más divertidos, especiales y emotivos, y todos querrán ver después las imágenes de ese primer baile, de esas bromas entre amigos… todo debe ser captado en su esencia.

 

No puede faltar, (he de reconocer que es uno de mis momentos favoritos además de la ceremonia) el posado de la pareja, por muy breve que este sea. Puede ser en un lugar especial para la pareja, con una secenografía diseñada para esta función o en un entorno natural, en el lugar donde se celebre la ceremonia, o la fiesta postboda, con un estilo romántico o informal, pero siempre cuidando todos y cada uno de los detalles para inmortalizar la emoción y el esplendor de un momento único y donde la pareja es la única protagonista, porque toda pareja merece esa foto perfecta, esa foto que será LA FOTO, la imagen emblemática de ese día inolvidable.

 

Es que es algo muy hermoso poder contar una historia de amor a través de bellas fotografías

 

 

Ruth Terleiro

Nolee Photography

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