• Por el sumiller José Luis del Campo

 

Menos mal que en los últimos años se ha perdido la creencia de que los vinos blancos solo podían ser vinos jóvenes. Eso nos ha traído una gran variedad de vinos blancos que, o en su fermentación (elaboración) o crianza (envejecimiento) han ido ofreciendo varias alternativas dando como resultado una amplia gamas de vinos blancos, de diferentes varietales, de enorme calidad, hasta el punto de que el dicho antiguo de que ‘el mejor blanco era un mal tinto’ ya no tiene sentido ninguno, llegando incluso los vinos blancos con crianza a muchos rankings de críticos afamados a muy elevadas puntuaciones, como por ejemplo el afamado Parker y los 98 puntos que le dio al vino Soro As Sortes de Valdeorras o los 100 puntos que le dio al vino Castillo de Ygay Blanco Gran Reserva 1986 de la riojana bodega marqués de Murrieta.

Pues esta tendencia es la que os acerco hoy de la mano de Bodega Almaz, que elabora sus vinos en la zona del Bierzo Alto, con viñedos centenarios ubicados en localidades como Almázcara.

En concreto de trata de este Almaz Naturae Godello 2014 que acaba de ver la luz en el mercado. Esta bodega funciona de forma muy diferente al resto de bodegas. Además de elaborar vinos tintos y blancos jóvenes, parte de su uva Godello procedente de viñas centenarias la dedica cada año a la elaboración de un vino diferente, con períodos de crianza y formas de envejecimiento distintas, dando lugar por lo tanto a vinos de no muy elevada producción, muy exclusivos, de enorme calidad y, sobre todo, completamente diferentes.

Para esta bodega, es la propia uva, sus peculiaridades cuando se vendimia y la climatología de ese año, es lo que hace que la elaboración sea una u otra. Y esta añada en concreto ha sido una verdadera delicia, dejando un vino de los que se recuerda en años su cata.

Las características de la uva de ese año indicaban que se podía realizar un vino de larga guarda, que conservase la frescura de la fruta pero que consiguiese una expresividad, fuerza y cuerpos únicos en su cata. Para ello eligieron el envejecimiento en fudres de roble, con un plazo de 3 años y medio, lo que ha hecho que, tras el primer mes de fermentación en dichos fudres, la crianza se haya situado en los 43 meses.

El resultado visualmente es ‘oro líquido’ como podéis ver en las fotografías. Hay vinos blancos que al tener crianza apagan un poco la intensidad cromática, pero este Almaz Naturae Godello 2014, la ha intensificado, con un color dorado intenso, enormemente limpio e intenso, que nos anticipa una complejidad en nariz y en boca espectacular.

La nariz es enormemente compleja, intensa, muy franca, pero no exenta de una gran sorpresa, como es la enorme frescura que presenta tras esta crianza de 43 meses que ha tenido. La fruta es lo primero que se percibe, fresca y acompañada de unos toques espectaculares de fruta madura. Los aportes de la crianza van apareciendo durante la cata de una forma sutil y tremendamente elegante. Aparecen aromas frutales, toques herbáceos, con unos aportes balsámicos muy interesantes y unos aportes incluso tropicales. Todo el conjunto perfectamente equilibrado dejando un vino redondo en nariz con el típico fondo mineral del terruño berciano.

Y la boca es espectacular. Acercas la copa y ya ves el gran cuerpo que tiene, el enorme volumen que nos va a dejar en boca pero, muy agradablemente, la primera sensación en la boca es de frescura. Fruta de todo tipo, blanca, hueso, cítricos, tropical, con aportes de madurez con fruta madura, nos llegan de primeras e inundan el paladar, dejando paso tras el trago a sensaciones más vinculadas a la crianza, con toques especiados dulces incluso, y apareciendo una gran acidez que le ha ayudado a tener la espectacular guarda que ha tenido, la genial persistencia y, sin duda, los enormes y largos recuerdos que nos deja en el paladar tras su paso. Estructurado perfectamente, cuerpo y volumen espectacular y redondo al igual que en nariz, son solo algunos de los adjetivos que describen a este vino.

En mi opinión es ‘oro líquido’ y no solo por la vista, sino por la calidad de este vino con lo que se merece una puntuación de 97 puntos.

Estoy deseando catar la añada del 2013, ya que esa se elabora con un 17% del vino envejecido en barricas de roble y el resto en depósitos inox con un posterior embotellamiento y afinamiento de años en botella, lo que me hace pensar que será otro gran vinazo.

Son vinos de reducida producción por lo que si estáis interesados en catarlos podéis poneros en contacto con la bodega o con nosotros (aquí) y os facilitaremos el contacto, ya que hablamos además de vinos que su RCP es espectacular para la calidad que muestran. En unas semanas, este vino de producción de casi 1.000 botellas ya solo quedan 600, con lo cual, si queréis disfrutar de algo realmente diferente de gran calidad y muy ajustado a vuestra economía en vuestras mesas navideñas es el vino perfecto, además de que podéis probar también la añada del 2018 que, con las mismas uvas y sin crianza de ningún tipo, ha dado lugar a un extraordinariamente vivo monovarietal Godello con una RCP también espectacular.