• El primer plan de gestión de usos y gestión de Serra da Enciña da Lastra entrará en vigor el 8 de octubre
  • Tal y como adelantó la semana pasada la conselleira de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda, el PRUX del parque natural más nuevo de los seis que existen en la Comunidad se aplicará desde este otoño
  • El plan rector es la hoja de ruta que garantizará el equilibrio entre los valores naturales del mismo y los usos y la gestión de sus recursos para los próximos seis años
  • Una de las novedades es que contará con un plan de emergencia y de autoprotección, con el fin de dotarlo de unas herramientas de planificación propias que mejoren la capacidad de respuesta y hacer frente a las posibles emergencias que pudiesen presentarse

 

 

Tal y como había avanzado la conselleira de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda, Ángeles Vázquez, la semana pasada, el primer plan de gestión de usos y gestión de Serra de Enciña da Lastra entrará en vigor a comienzos de este otoño, concretamente el próximo martes 8 de octubre. El Diario Oficial de Galicia publica hoy el Decreto por lo que se aprueba el primer plan rector de uso y gestión del parque natural más nuevo de los seis que existen en la Comunidad y que tendrá una vigencia de seis años.

Un plan rector es un instrumento específico para gestionar, proteger y conservar los valores de un espacio natural garantizando el uso y la gestión idónea de sus recursos. Entre las novedades del mismo destaca que contará con un plan de emergencia y de autoprotección que mejorará la capacidad de respuesta ante posibles emergencias que pudiesen presentarse; así como un plan de actuación con diferentes líneas de trabajo para avanzar en materia de conservación de la biodiversidad, paisaje, investigación y uso público.

Al mismo tiempo, es la hoja de ruta con la que proteger y preservar todos los valores que hacen único la este parque natural, que en sus más de 3.000 ha de superficie (3.151) se encuentran los encinares más extensos y mejor conservados de Galicia, donde destaca la Encina de Covas -que con más de 500 años de vida está declarada árbol singular por la Xunta de Galicia por ser una reliquia botánica de gran valor natural y cultural-; mantiene saucedales mediterráneos -muy escasos en el territorio gallego- y conserva los únicos tomillares de la Comunidad Autónoma.

Ángeles Vázquez destacó que la importancia de este parque también reside en su paisaje y en el que vecinos y visitantes pueden admirar un espectáculo paisajístico y natural, como son los valles que labra el Sil, que también divide un sistema montañoso, con increíbles gargantas que se pueden descubrir por la ruta existente entre Vilardesilva y Covas.

Así, conservar y proteger este parque natural es también una responsabilidad y necesidad para facilitar la preservación de la comunidad de aves nidificantes más rica y singular de Galicia, con cerca de 100 especies que se pueden observar en los acantilados y cañones.

En el caso de este parque, el plan rector de uso y gestión clasifica cuatro categorías. Así, aquellas zonas que requieren de un alto grado de protección por albergar los mayores valores naturales, científicos y paisajísticos es la denominada zona de reserva (Zona I). Estará destinada exclusivamente la actuaciones y usos directamente vinculados con la gestión, investigación, seguimiento y recuperación de los componentes de la biodiversidad y del patrimonio natural.

La zona de uso limitado (Zona II) son aquellas que requieren de una mayor protección por albergar valores naturales de excepcional rareza, de especial interés por su escasez y/o diversidad, o de especial fragilidad. El acceso y desplazamientos de los visitantes estarán permitidos, aunque sometidos a ciertas limitaciones, y podrán desarrollarse usos tradicionales con restricciones específicas. En este área se incluyen las laderas cubiertas por encinares, las tomilleras y pastos naturales, el río Sil, el río Galir y arroyos y riberas fluviales.

La Zona III, de uso compatible, está formada por áreas que albergan hábitats prioritarios o de interés comunitario, hábitats de especies de interés para la conservación que forman parte de una matriz que incluye elementos del paisaje agrario tradicional y cultivos forestales que se sitúan en espacios muy demandados por el uso público. En estas zonas se permite la práctica de aprovechamientos tradicionales, así como las actividades deportivas y recreativas de baja incidencia ambiental, especialmente el senderismo, excursionismo y actividades afines.

Por último, la zona de uso general (Zona IV) se corresponde con el territorio del Parque con un valor medio o bajo de conservación. Se incluyen en esta zona todos los núcleos rurales del espacio natural, la cantera ubicada en la cabecera del arroyo de la Pereda, la central eléctrica de Cornatel, la presa de Penarrubia y las vías asfaltadas, así como las grandes áreas destinadas a uso público.