• Este barrio de Cambela es espejo de la soledad y despoblación paulatina del medio rural  en Galicia y de la necesidad de políticas para dar un futuro o la reconversión de las aldeas para evitar su desaparición
Una casa antigua de Casasola

Una casa antigua de Casasola

 

Casasola, barrio de Cambela (O Bolo), se queda sola.  La “soledad” rebrota en las  casas de esta zona de O Bolo  pues ahora permanecen cerradas. El silencio resuena con fuerza en sus calles, envueltas en un manto de tranquilidad que, aunque también muy “bella”, añora el ruido, las voces del pasado. La despoblación del rural hace mella aquí. Sólo hay una vivienda abierta, un vecino (dos habitantes), una casa …la última que puebla Casasola, que fue residencia de muchas más familias en el pasado, más de 30.

Fermín Salgado, único vecino de Casasola, y la entrada a la zona, perfectamente señalizada

Fermín Salgado, único vecino de Casasola, y la entrada a la zona, perfectamente señalizada

 

Fermín Salgado y su esposa Teresa son los únicos “supervivientes” de este barrio de Cambela que, como contraste, está perfectamente localizado, pues cuenta con su propio panel de señalización. La carretera lo dejó a un lado, trazó la línea de división con Cambela,  y se sitúa frente este núcleo del que forma parte donde siguen viviendo una decena de vecinos.

La casa-capilla es la única habitada de Casasola

La casa-capilla es la única habitada de Casasola

 

“Gostaríame que vivira algún veciño máis en Casasola.  Sin xente é moi aburrido, sobre todo no inverno. Non tes con quen falar, o que nos queda é a televisión”, dice Fermín Salgado, que en los últimos días  protagonizó un pasaje de la actualidad de Valdeorras al casarse una de sus hijas en la casa-capilla de hace 600 años de  la que su mujer es la propietaria. Ese día fue “grande”, Casasola recuperó la vida durante un día.

La familia que viene cada verano a Casasola

La familia que viene cada verano a Casasola

 

Fermín Salgado considera que es difícil que el rural recupere el pulso, pero la posibilidad existiría de no ser por las trabas que ponen gobiernos y administraciones, además de  las escasas ayudas para la revitalización de las aldeas. Y pone un ejemplo: “para dar de baixa cen ovellas que eu tiña amargáronme a vida con papeles. Hai que ter carreira o ser un experto para iso. Se non mareasen tanto á xente e nos fixeran a vida máis fácil e non se meterán con nós, pode que voltase á vida os pobos. Todos son peros e trabas”.

Zona deshabitada de Casasola

Zona deshabitada de Casasola

 

Agosto mudó su estampa con la  visita temporal de algún emigrante que trajo consigo su familia procedente de Cataluña. Es el caso de Teresa Vázquez Vizcaya. Sus ojos despiden mucho amor y entusiasmo por Casasola. “Ya nos vamos”, decía con semblante triste,  los últimos días de agosto. Teresa, retorna tres veces al año (agosto, Navidad y  Semana Santa) y, si puede, cuatro porque volver a Casasola es…”todo”, dice. Es más que su raíz, es  el alma que lleva dentro, es su infancia,  que marca, es su ser. Emigró a los 13 años a Barcelona, donde hizo su hogar,   pero “nunca me olvidé de mi tierra”, dice muy convencida, hasta el punto que “he arrastrado a mis hijos, mi marido, mi yerno…que son catalanes y les encanta”.  Lamenta profundamente la pérdida de población del rural y dice que “aunque la solución no es fácil, pienso que sí se podría revitalizar durante el verano si hubiese más ayudas para restaurar las casas pues conozco familias de Casasola que quieren arreglarlas y se topan con que es muy caro. Las Administraciones deberían implicarse más, buscar fórmulas”. E insiste en que “Casasola es un paraíso, diferente, es…”

Teresa Vázquez Vizcaya (la segunda por la izquierda) con su familia catalana

Teresa Vázquez Vizcaya (la segunda por la izquierda) con su familia catalana

 

En Valdeorras, la provincia de Ourense y Galicia hay muchas “Casasolas”  que aguardan un futuro, una reconversión, un destino que ponga fin a su soledad y no pase por su desaparición.

Más en imágenes:

La niña que dio vida a Casasola durante el verano

La niña que dio vida a Casasola durante el verano

 

Prados de Casasola

Prados de Casasola

 

Teresa y Fermín los únicos habitantes de Casasola, hace unos días, el día de la boda de su hija

Teresa y Fermín los únicos habitantes de Casasola, hace unos días, el día de la boda de su hija

 

Fermín Salgado

Fermín Salgado

 

Dos catalanes muy especiales, encantados de pasar agosto en Casasola

Dos catalanes muy especiales, encantados de pasar agosto en Casasola

 

Casas de Casasola

Casas de Casasola