ahorroCuando alguien opta por invertir en productos de ahorro a largo plazo, es de suponer que además posee un colchón de dinero ahorrado que lo tiene en productos de ahorro con disponibilidad total que le permitan afrontar ‘turbulencias’ en el día a día de su economía doméstica.

Si partimos de que nadie pone todos los huevos en la misma cesta, el contratar productos de ahorro a largo es debido a que realmente ese cliente puede.

Si unimos esto al principio económico de que a más riesgo más rentabilidad y viceversa’, vamos a ver en qué productos con riesgo puede escoger el cliente dentro del grupo de productos a largo.

Hay quien dice que invertir a largo plazo en bolsa es apostar a ganador. Esto se basa en la idea de que la economía se mueve en ciclos económicos que duran años, motivo por el cual, siempre podremos optar por deshacer nuestra inversión en diferentes momentos del ciclo económico. Se afirma que a largo plazo la inversión en bolsa siempre es rentable. Y es que debemos de contar que muchas acciones reparten dividendos, como si fuesen intereses de depósitos pero de mayor cuantía generalmente. La suma de los dividendos recibidos durante la vida de nuestra inversión más el precio que recuperamos cuando vendamos las acciones se dice que siempre es beneficiosa.

Claro está, invertir a largo plazo en bolsa tiene dos problemas: es completamente variable, o sea, riesgo del 100%, a lo que se le añade el hecho de que puede que no podamos vender las acciones en las que invertimos en el momento que nosotros queramos. Además, se habla de largo plazo en general, pero nunca sabremos a ciencia cierta cuál es el plazo que debemos de mantener la inversión.

Si reducimos el riesgo, aun invirtiendo algo en variable, nos encontramos con los depósitos referenciados. En ellos, la rentabilidad se vincula al comportamiento en bolsa de un/os determinado/s valor/es. Se compara el precio inicial de compra y el precio final (día en que se liquida el depósito que suele hacerse anualmente). Dependiendo del comportamiento, la rentabilidad varía, pudiendo incluso llegar a ser nula. Pero si aguantamos hasta el vencimiento pactado, los depósitos referenciados suelen ser garantizados, lo que supone que si aguantamos con el producto hasta el final no corre riesgo el capital inicial.

Más riesgo que los anteriores pero sin llegar a ser como invertir en bolsa, son los fondos de inversión en renta variable. Se puede invertir en fondos con más o menos porcentaje eneste tipo de renta. A más riesgo implicará más posibilidad de conseguir mayor rentabilidad. A poder ser, recomendamos contratar fondos garantizados aunque sean con parte de la inversión en variable. Siempre darán más rentabilidad que los fondos de renta fija y la relación asunción riesgo vs beneficios a obtener, compensa ese riesgo.

¿Y qué ocurre con los planes de pensiones?

Siendo como son un producto de ahorro a largo plazo destinado a la jubilación, se presume que es un producto sin riesgo. Pero esto no tiene porque ser así. Los fondos de pensiones lugar que junta el dinero de todos los clientes que tienen contratado un determinado plan de pensiones pueden invertir en múltiples activos, con o sin riesgo, y en caso de que tengan este, podrá ser mayor o menor.

Si contratamos un plan de pensiones cuando tenemos 40 años, como el horizonte es de 25 años, sabemos que van a cumplirse varios ciclos económicos, con lo cual sería bastante adecuado el contratar un plan de pensiones vinculado a renta variable y aprovechar las posibles ganancias. A medida que se acerca la jubilación, el perfil de los planes se debe de acercar más hacia los planes que inviertan en renta fija, sin riesgos.

En definitiva, el escoger productos de ahorro a largo plazo no está reñido con el que estén libres de riesgo. Lo hay de diferentes tipos en función del perfil de cada cliente financiero.