• Galicia registró un mes de julio cálido y marcado por una gran variabilidad desde el punto de vista meteorológico
  • El avance del informe de MeteoGalicia subraya que fue un período “ligeramente seco” a pesar de que se registraron episodios concretos que dejaron grandes cantidades de lluvia y en algunos puntos de la comunidad, con intensidad torrencial

 

La primera parte del verano estuvo marcada en Galicia por una gran variabilidad desde el punto de vista meteorológico, una situación que, sin embargo, no impidió que julio acabara siendo un mes cálido y ligeramente seco. Estas son las principales conclusiones del resumen climatológico elaborado por MeteoGalicia, en el que se comparan los registros de temperatura y lluvia del mes pasado con los valores medios de las estaciones representativas durante el período climático de referencia 1981-2010.

La principal explicación hay que buscarla en que las zonas de aire frío en el Atlántico continuaron bajando más al sur de lo habitual durante el mes de julio. Esta situación impidió que Galicia y el norte de la península en general quedaran bajo la influencia de las altas presiones, así como los largos períodos de estabilidad propios de esta época del año. Esta variabilidad meteorológica, en todo caso, no se reflejó en los valores medios de las temperaturas, que fueron cálidos, ni tampoco en la lluvia acumulada, ligeramente por debajo de lo habitual.

Por todo esto, julio resultó en general un mes cálido pero con grandes contrastes entre el litoral y el interior de la comunidad. Así, en la comarca del Baixo Miño y en el Miño ourensano se alcanzaron las temperaturas medias más altas, con hasta 2 grados por encima de los valores del período climático de referencia, mientras en zonas como la Costa da Morte los termómetros incluso quedaron por debajo de lo habitual. En el conjunto de la comunidad, la anomalía media de las temperaturas se situó 0,69 grados por encima de los promedios del período 1981-2010.

En cuanto a las máximas, el valor medio para el conjunto de Galicia se situó en 25 grados, llegando en la zona del Miño ourensano, en la comarca de Verín y en la Ribeira Sacra a superar los 30 grados. En el otro extremo, los termómetros apenas alcanzaron los 18 grados de promedio en A Mariña lucense o en zonas altas de la provincia de Ourense, unas diferencias que reflejan el notable contraste que se vivió en este período en los diferentes puntos de la comunidad.

En lo que respecta a las precipitaciones, julio puede considerarse un mes ligeramente seco en el conjunto de Galicia, con un déficit del 26% con respecto de lo normal, repitiéndose una situación ya bastante habitual en los últimos años. Así, el precedente más seco fue el mes de julio de 2017 aunque lejos de la carencia de precipitaciones que se vivieron en el mismo período de 2015 y, sobre todo, de 2016.

En todo caso, hace falta destacar los episodios de lluvias intensas que se vivieron en la comunidad. Según el informe climatológico de MeteoGalicia, la distribución de las precipitaciones acumuladas a lo largo de julio estuvo muy marcada por sucesos puntuales durante los que se registraron fuertes cantidades de lluvia con presencia de pedrazo.

Fue el caso, especialmente, de las jornadas del 4, 8 y 13 de julio, durante las que se vivieron fenómenos de origen tormentoso que en algunos lugares concretos incluso consiguieron una intensidad torrencial y, por lo tanto, en las que se registraron valores muy elevados de precipitaciones. Estos episodios se localizaron sobre todo en las provincias de Lugo y Ourense y en la comarca pontevedresa del Deza, donde se llegaron a recoger casi 70 l/m2. Por lo contrario, otro extremo se dio en las Terras de Celanova y en algunos puntos del Baixo Miño, donde apenas se consiguieron en las mismas fechas los 7 l/m2.